El 17 de enero marcó un momento histórico, la firma del Acuerdo de Partenariado entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur bajo las presidencias de Chipre y Paraguay. Este hito cierra un largo proceso de negociación, y abre una nueva etapa para nuestras regiones. En un mundo en constante cambio, donde el proteccionismo y los aranceles afectan cada vez más el comercio y la política internacional, contar con socios confiables que comparten valores y visión de futuro es esencial. Con este acuerdo, los dos mayores bloques económicos del planeta envían una señal clara: apostamos por el comercio abierto basado en normas justas y comunes.
El impacto económico es significativo: la UE aporta un mercado único de más de 450 millones de personas; el Mercosur, otros 300 millones. Juntos formamos un espacio económico de unos 750 millones de consumidores, con oportunidades concretas para empresas, economías y sociedades. Este acuerdo es una oportunidad histórica: ganan los consumidores con más variedad y mejores precios, ganan las empresas con reglas claras y acceso ampliado, y ganan nuestras sociedades al impulsar inversiones, desarrollo sostenible y empleos de calidad.
La liberalización comercial se hará de modo progresivo y equilibrado: la UE eliminará el 92% de los aranceles sobre exportaciones del Mercosur, incluidos productos agrícolas antes sensibles. El Mercosur, por su parte, reducirá el 91% de los aranceles a productos europeos, con plazos de hasta 10 o 15 años. Para los sectores sensibles se previeron mecanismos de protección: cuotas y salvaguardias en Europa y desgravaciones graduales en el Mercosur en áreas como maquinaria, químicos o alimentos procesados. No se trata de abrir todo de golpe, sino de avanzar con equilibrio y previsibilidad.
La UE y el Mercosur ya tienen lazos económicos profundos, así como en Uruguay, la UE es el primer inversor en la región y su segundo socio comercial. El comercio conjunto es de 110.000 millones de dólares en bienes y 40.000 millones en servicios al año. Este acuerdo, firmado en Foz de Iguazú, fortalecerá aún más ese vínculo, ofreciendo oportunidades concretas para las empresas uruguayas y para los inversores europeos que buscan expandirse en el Mercosur.
Recordemos que la UE es un socio estable y previsible: con 44 acuerdos comerciales en 77 países, apostamos por un comercio abierto, justo y basado en reglas claras. El Mercosur sigue siendo una prioridad estratégica para la UE.
El momento es ahora: la oportunidad está sobre la mesa y, juntos, podemos aprovecharla para construir un desarrollo más próspero y sostenible para todos.
Un aspecto esencial del acuerdo es la sostenibilidad en el acceso a las materias primas críticas, esenciales para la transición energética y digital. El acuerdo facilitará cadenas de suministro más estables y sostenibles, con altos estándares ambientales y sociales. Se estima que el comercio bilateral crecerá entre 10% y 20% y que los países del Mercosur verán un impacto positivo en su PIB, con más de 2% proyectado para Uruguay.
Más allá de su importancia económica, este acuerdo tiene un profundo valor político y geopolítico. Refuerza los lazos entre regiones que comparten democracia, derechos humanos y multilateralismo, en un contexto internacional marcado por la fragmentación y la competencia entre grandes potencias. El acuerdo incorpora cláusulas democráticas y de derechos humanos que establecen un marco de referencia para el diálogo y la cooperación ante eventuales tensiones o retrocesos democráticos. Los mecanismos permanentes previstos en el acuerdo permiten coordinar posiciones en foros multilaterales, promover valores compartidos y fortalecer nuestras capacidades institucionales, contribuyendo a una relación más previsible, estable y basada en reglas.
El desarrollo sostenible es otro pilar central del acuerdo: este integra compromisos claros en la lucha contra el cambio climático, la implementación efectiva del Acuerdo de París y la promoción de cadenas de valor sostenibles. Uruguay, con su liderazgo regional en sostenibilidad, está en primera línea para beneficiarse de los principales instrumentos de cooperación de la UE, incluyendo iniciativas como Global Gateway, fortaleciendo su perfil de país confiable, abierto y comprometido con el multilateralismo. Amplía asimismo los espacios de diálogo en áreas estratégicas como innovación, educación, seguridad y sostenibilidad.
La espera culminó; lo que hoy celebramos no es sólo un compromiso comercial, es un puente hacia un futuro compartido. Este acuerdo entre la UE y el Mercosur abre puertas a nuevas oportunidades de inversión, cooperación y crecimiento sostenido para Uruguay y toda la región. El momento es ahora: la oportunidad está sobre la mesa y, juntos, podemos aprovecharla para construir un desarrollo más próspero y sostenible para todos.
Petros Mavromichalis es embajador de la Unión Europea en Uruguay.