Eduardo Bartaburu asumió al frente del club Remeros Paysandú, cuya directiva está integrada por 13 miembros, que tiene una serie de desafíos que considera centrales para el futuro de una institución de Paysandú, con 125 años de historia.
Bartaburu indicó a la diaria que uno de los principales problemas que enfrenta actualmente el club es el estado de su infraestructura. “El principal déficit que tenemos es infraestructura. Es un club muy viejo, tiene muchos años, ya tiene un mantenimiento muy bajo, y ese es el gran desafío que nosotros tenemos”, explicó.
En ese sentido, la nueva directiva trabaja en dos líneas principales: por un lado, ordenar y fortalecer la gestión interna, incluyendo la situación económica y financiera y la oferta de disciplinas deportivas; y por otro, avanzar en proyectos de recuperación y mejora edilicia.
“Hay que darle un ajuste más, hay que profundizar más ahí para tener una mejor gestión: medir para poder gestionar, tener claro todo lo interno del club, presupuestar y gestionar”, sostuvo el presidente.
Un posible convenio para obras
Entre las gestiones iniciadas se encuentra la posibilidad de concretar un convenio con el Ministerio de Transporte y Obras Públicas. Bartaburu manifestó que mantuvo una reunión con Martín Tierno, responsable del área de arquitectura vinculada a este tipo de convenios, y que se analizó la posibilidad de acceder a un aporte de hasta dos millones de pesos.
Según indicó, el club se encuentra en condiciones de gestionar un convenio por ese monto y ahora se trabaja junto a técnicos para determinar cuáles serán las obras prioritarias.
“De todas las cosas que tenemos que hacer, vamos a definir qué ponemos dentro de esos dos millones de pesos”, afirmó Bartaburu, quien adelantó que probablemente una parte de las mejoras estará destinada a la piscina. También existen proyectos vinculados al gimnasio y a otros sectores de la institución. “Se hizo un trabajo con el gimnasio para definir cuáles son los trabajos que hay que hacer para recuperarlo”, explicó. A eso se suman iniciativas para la zona del salón y la terraza.
Retener y captar socios
Otro de los objetivos de la conducción es lograr una mayor estabilidad en la masa social. El presidente reconoció que el número de socios presenta una “variabilidad bastante importante” y que la directiva busca determinar las causas para trabajar sobre ellas. En ese marco, anunció que se comenzó a transmitir a los funcionarios el nuevo lineamiento de gestión, con especial atención en la retención de los socios actuales y la captación de nuevos integrantes.
La propuesta contempla revisar horarios, actividades y atención al socio, además de fortalecer las áreas social y deportiva. “Vamos a trabajar en lo social, en lo deportivo, en todo para tratar de consolidar una masa social que sea más estable y que nos permita proyectarlo”, afirmó.
La creciente, un desafío permanente
La ubicación del club sobre la zona costera implica, además, convivir con un problema recurrente: las crecientes del río Uruguay.
Bartaburu sostuvo que la institución debe prepararse ante la posibilidad de una nueva crecida y que este fenómeno también tiene consecuencias sobre la cantidad de socios.
“Eso siempre pega en la masa social, porque mucha gente se borra. Hay gente fiel que sigue igual, hay gente que se borra, y bueno, ahí es arrancar de vuelta”, indicó. Para el presidente, la capacidad de sobreponerse a estas situaciones forma parte de la historia de la institución. “Por eso este club cumplió 125 años, porque ha sido resiliente”, afirmó.
La estrategia actual se desarrolla, según Bartaburu, en dos frentes simultáneos: prepararse para una eventual creciente y, al mismo tiempo, trabajar en las mejoras que permitan fortalecer al club si ese escenario finalmente no se concreta.
La conformación de la nueva comisión directiva también fue uno de los desafíos iniciales. Bartaburu reconoció que “fue bastante trabajoso” conformar el equipo, pero finalmente se logró completar los 13 cargos. El presidente destacó el compromiso de quienes integran la conducción y expresó su expectativa de que las dificultades no terminen debilitando el trabajo colectivo.
“Está completa porque somos 13 y están viniendo, y [es] gente muy comprometida con el destino del club y con ganas de aportar ideas”, subrayó.
A las dificultades económicas y de infraestructura se suma, según relató, la problemática del vandalismo en el entorno de la institución. Bartaburu mencionó daños reiterados en los vidrios del club y recordó episodios de ingreso y robo de instalaciones eléctricas. “Estamos en un medio agresivo, el entorno no está muy bueno”, manifestó.
En ese sentido, la directiva pretende mantener una reunión con autoridades de la Intendencia de Paysandú para conocer los proyectos previstos para la zona y plantear la situación que atraviesa el club. “Queremos tener una charla con la gente de la intendencia para ver cuál es el proyecto para esta zona, una zona que hoy está muy caída y eso nos termina afectando a nosotros”, enfatizó.
Bartaburu resume la estrategia con una premisa sencilla: “Hay tantos desafíos por delante que vamos a tratar de ir de a uno, llevándolos”.
El llamado club del “rombo blanco” cuenta con tres medallistas olímpicos en su historia en la disciplina del remo y con dos de los mejores nadadores de la historia de Uruguay, Carlos Scanavino y Ana María Norbis. En Los Ángeles 1932 Guillermo Douglas fue bronce, en Londres 1948 en doble scull fueron bronce William Jones y Juan Antonio Rodríguez y en Helsinki 1952 repitió Rodríguez, pero con Miguel Seijas.
