En la chacra de Azucitrus, a unos pocos kilómetros de pueblo Gallinal, un trabajador contó a la diaria que “la zafra arranca en marzo con la satsumas, después seguimos con la clementina, la ortanique, la nova”. Se trata de distintas variedades de mandarinas.
Los trabajadores zafrales tienen viviendas cedidas por la empresa, a las que se conoce como pabellones. “Ahora somos 300. Llegamos de Rivera, Salto, Artigas, de muchos lugares, hasta de Montevideo. Tenemos buen comedor y baños con agua caliente”, contó el trabajador. En total “somos unas 500 personas, entre tractoristas, gente del taller, comedor, cosecheros”, explicó.
El costo de la vivienda no se les descuenta del pago, pero sí, por la comida, “un ticket de 150 pesos” diario. Sobre la retribución, dijo que son trabajadores quincenales: el trabajo se cierra el 15 del mes y el 20 cobran.
En ocasión de la visita del presidente de la República, Yamandú Orsi, a la inauguración de la zafra citrícola el pasado 23 de junio, con mucha gente alrededor, Pedro (nombre ficticio para proteger su identidad) estaba apoyado sobre la chata del tractor, con una bolsa de 20 kilogramos en su cintura. “Lo que quiero decir es que si en el exterior una naranja de este tamaño [exhibe una] vale 2 dólares y entran 100 en el bolso, cada bolso son 200 dólares”, acota el trabajador.
“Van haciendo injertos”
“¿Esta qué variedad de mandarina es?”, consultó un funcionario del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. “Es la murcott. Esta mandarina tiene diferentes calibres: grande, chica, mediana”, contestó Pedro. Cree que su nombre homenajea a “los ingenieros que la inventaron”. “Ellos van haciendo injertos con una, con otra, y así van saliendo nuevas variedades”, explicó.
Observando un tractor que, entre medio de los naranjales, tenía prendida una chata con un par de cajones de madera, se le preguntó cuánto cargaba cada uno. “Entran 20 bolsos de estos [señala el que él tenía puesto], pesa 300 kilos”. La paga tiene que ver con lo que se cosecha: “Lógicamente es por bolsa, con base en el rendimiento. Ahora es por hora, porque estamos eligiendo variedades. No vamos a llegar a un promedio alto como para cubrir un jornal. Entonces la empresa nos paga las horas más los bolsos, un incentivo por los bolsos. Se hace una selección de lo cosechado”.
Sobre el jornal, agregó: “Estamos ganando 130 pesos la hora más lo que hagamos de bolsas. Imagínese, salimos desde las 11.00 hasta las seis de la tarde”. Hace una cuenta mental y concluye: “completamos mil y poco con los bolsos, 1.500 pesos más o menos. Hay que ser muy buen cosechero para llegar a esa cifra. Muy rápido y un poco chancho también, manotear, y tirar [la fruta] a un carro largo”.
Sobre las condiciones laborales, comentó que los días de lluvia no se trabaja, ya que las normas laborales lo impiden. “Además, la naranja es muy porosa y absorbe la humedad y para la exportación hay que tener cuidado”, señaló.
Presidente: “Miles dependemos del seguro especial”
En plena visita a la chacra, miembros de la Unión de Trabajadores Industriales de Azucitrus, filial de la Federación del Citrus, entregaron una carta al presidente. En la misiva plantearon la necesidad de “que se haga efectivo el seguro especial del citrus, ya que la zona litoral de nuestro país tiene los más altos índices de desocupación”.
En su carta relataron que “la zafra comienza a mediados de mayo y culmina en setiembre u octubre si el tiempo acompaña, ya que se depende mucho de él”. “En el mes de agosto ya comienzan los achiques de personal. Somos miles de familias que dependemos del seguro especial del citrus, nos gustaría depender de un trabajo seguro, pero dada la situación actual, no es posible”, acotaron.
Ana Paula Bentancourt, presidenta de la Comisión de Vecinos de Gallinal, destacó que están “muy contentos de haber recibido al presidente y a todas las autoridades que llegaron a nuestro pueblo”. Dijo que “el trabajo con el municipio es complicado” porque “hay diferentes visiones”. “Hoy, por ejemplo, no pudimos contar con todos los niños de la escuela por desacuerdos con la directora y el alcalde. Tendríamos que haber contado con nuestros niños; por suerte trajeron a los abanderados”, concluyó.
