El evento marcará el inicio formal de una zafra que genera miles de puestos de trabajo y representa uno de los principales motores económicos del litoral norte.
Luego de realizarse durante dos años consecutivos en Salto, la apertura de la cosecha se trasladará a Pueblo Gallinal, localidad ubicada a 11 kilómetros de la ruta 26 entre Paysandú y Tacuarembó, en una zona donde la citricultura se ha consolidado como una actividad estratégica para el desarrollo regional.
La actividad comenzará a las 13.00 en predios de la empresa Azucitrus, que es de capitales uruguayos, donde se llevará a cabo el tradicional corte de cinta que simboliza el inicio de la zafra. Posteriormente, las autoridades nacionales, productores y representantes de distintas organizaciones participarán en una instancia abierta de intercambio con las comunidades de la zona.
La presencia de Orsi que fue confirmada por la diaria otorga un fuerte respaldo institucional a un sector que atraviesa un momento de expectativas favorables en materia comercial, aunque continúa enfrentando desafíos vinculados a los costos de producción y a la competitividad internacional.
El anuncio fue realizado por el nuevo presidente de la Unión de Productores y Exportadores Frutihortícolas del Uruguay, el ingeniero agrónomo Carlos Fraschini (h), quien asumió recientemente la conducción de la gremial.
Fraschini destacó, en diálogo con El País, el impacto social y económico de la actividad citrícola, recordando que se trata de una de las cadenas agroindustriales que más empleo generan en el país. “La citricultura emplea una persona por hectárea en promedio de forma directa. Si consideramos que existen unas 14.000 hectáreas en producción, estamos hablando de aproximadamente 14.000 empleos directos y unos 20.000 indirectos”, detalló.
El sector llega a esta nueva zafra con perspectivas alentadoras. Las primeras variedades de mandarinas ya comenzaron a ingresar al mercado de Estados Unidos, donde la demanda se mantiene firme y los productores confían en obtener retornos que permitan compensar el incremento de costos registrado en los últimos años.
No obstante, desde la gremial advierten que persisten dificultades asociadas al bajo valor del dólar, el aumento de los combustibles, los fertilizantes y otros insumos esenciales para la producción. Además de la coyuntura comercial, la apertura de la cosecha servirá para analizar los desafíos sanitarios que enfrenta la actividad. En ese marco, se realizará el lanzamiento oficial de una campaña de prevención contra el HLB (huanglongbing), considerada la enfermedad más destructiva para los cítricos a nivel mundial.
En cuanto a la inserción internacional del sector, los productores mantienen expectativas respecto a la apertura del mercado mexicano para las mandarinas uruguayas y observan con interés la implementación del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, que permitiría una reducción gradual de aranceles y mejores condiciones para competir con países exportadores como Sudáfrica, Perú y Chile.
