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Nicolás Lantos

Manifestación en Plaza de Mayo convocada por asociaciones de derechos humanos que reclaman saber dónde está Santiago Maldonado. Foto: Juan Mabromata , Afp

En las orillas

Ayer cientos de miles de personas se manifestaron en Buenos Aires y Montevideo para exigir información sobre el paradero del activista Santiago Maldonado. Crónica e hipótesis sobre un caso que ya se caratuló como "desaparición forzada"
Simpatizantes de Daniel Scioli celebran el domingo, tras las elecciones primarias en Buenos Aires, Argentina. Foto: David Fernández, EFE

Vuelta a las raíces

Los movimientos en el mapa político argentino se traducen en movimientos en el mapa sindical: la proximidad de un cambio de gobierno y la posibilidad cierta, a partir de los resultados de las primarias del domingo pasado, de que el peronismo continúe en el poder pero detrás de un nuevo liderazgo estimula a los principales líderes gremiales a negociar un retorno a la unidad perdida en los últimos años, para llegar en una mejor posición relativa al nuevo reparto de la torta.
Cristina Fernández saluda al gobernador bonaerense Daniel Scioli. Foto: Presidencia argentina, s/d de autor

Banderitas y globos

Argentina ingresa en la recta final antes de los comicios presidenciales de octubre. Como nunca desde 2003, cuando Néstor Kirchner sorprendió a propios y ajenos, el resultado de esta elección, a pocos meses de acudir a las urnas, es incierto: hay un puñado de candidatos con expectativas (algunas más realistas que otras), hay dos partidos históricos que buscan retener la centralidad, y fuerzas nuevas que quieren instalarse definitivamente en el escenario. También hay una presidenta con niveles altos de aprobación luego de dos mandatos, y hay, antes que nada, un electorado que, tal como ha demostrado en los últimos años, elige con el menú en la mano y sin estar atado a lazos de pertenencia como los que se establecían con los partidos en el siglo pasado.

La punta del ovillo

La Secretaría de Inteligencia (SI) argentina ha dejado de existir: la SI (comúnmente llamada por su nombre anterior, SIDE), poderosa dependencia estatal que funcionaba como un parapoder con escaso, si algún, control por parte del poder político y de la sociedad, fue disuelta el lunes por decisión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Aunque resta la aprobación del Congreso, que comenzará a tratar el proyecto la semana que viene, el oficialismo cuenta con los votos, y la jefa de Estado ya ordenó bajar la palanca. Lo hizo una semana después de que apareciera muerto en circunstancias aún no esclarecidas el fiscal especial Alberto Nisman, responsable desde hace una década de la investigación del atentado contra la sede de la mutual judía AMIA, que en 1994 dejó un saldo de 85 víctimas fatales. Días antes, Nisman, un hombre de notorios vínculos con los servicios de inteligencia, había presentado una denuncia por supuesto encubrimiento de ese ataque terrorista contra la mandataria y el canciller Héctor Timerman, entre otros.