Los latinos que apoyaron a Barack Obama en 2008, cuando fue electo presidente, son el doble de los que votaron a su rival republicano en esas elecciones, John McCain. Pero hoy le reprochan al presidente que no cumplió con su promesa electoral de concretar la reforma migratoria y señalan que son una población muy afectada por la crisis y la falta de empleo en Estados Unidos. Por eso el apoyo latino a Obama ya no se da por sentado.
Las cinco horas que el mandatario pasó en Puerto Rico ayer se enmarcan en la campaña para su reelección ya que los puertorriqueños son 50,5 millones de personas y conforman la mayor comunidad latina después de los mexicanos. La totalidad de los latinos en Estados Unidos representa 10% de los votantes del país y es la comunidad que más crece, de acuerdo al centro de estudios de una organización que defiende los intereses latinos, el Pew Hispanic Center.
Los puertorriqueños representan un peso electoral importante para Obama, sobre todo en Florida, que es un estado clave, que puede inclinarse hacia los demócratas o hacia los republicanos. La diferencia la podría hacer la comunidad de Puerto Rico, contrarrestando a los cubanos, que tienden a inclinarse hacia el Partido Republicano.
En un discurso de diez minutos en el que no faltó el humor, el mandatario estadounidense quiso trasmitir a los habitantes de la isla que Washington los toma en cuenta. Los que viven en Estados Unidos (4,6 millones) son más que los que residen en su tierra de origen (3,9 millones). “Prometí incluir a Puerto Rico, no sólo en mi itinerario, sino también en mi visión sobre a dónde tiene que ir este país”, dijo Obama en su discurso ayer.
Otra manera de reconocer a los puertorriqueños fue la posición que adoptó sobre el estatus de ese territorio, que fue invadido por Estados Unidos durante la guerra con España en 1889. En 1967 hubo un referendo en el que la población optó por ser un Estado Libre Asociado. Desde entonces, volvió a votar dos veces, la última en 1998, y en ninguna de esas consultas optó por ese estatus, pero Washington no aceptó esos resultados.
Un grupo de trabajo al que Obama pidió estudiar el asunto recomendó en marzo que se realice otro referendo para definir la situación legal de Puerto Rico. Por eso, el presidente dijo que está a favor de esa solución, “para que los residentes de la isla puedan determinar su propio futuro”, y anunció que su gobierno “respaldará la decisión que se tome”, algo que sería histórico. Para que se realice la consulta, el Congreso estadounidense aún debe autorizarla, lo que no será fácil.
Los puertorriqueños son claves también para el Ejército estadounidense y eso fue otra cosa que les valió el reconocimiento de Obama: “Su disposición a servir a la nación, su disposición al sacrificio es tan americano como el pastel de manzana”.