-¿La llamada "primavera árabe" puede tener alguna repercusión en Irán?

-Puede. Pero en Irán la situación es diferente a la de otros países. El gobierno iraní ya ha bloqueado internet, Twitter y Facebook, de una manera mucho más fuerte de lo que vimos en Siria, por ejemplo. De hecho, Irán es un gran experto en bloquear internet y ahora exporta esa capacidad a Siria. Esto hace más difícil que la gente se organice. Además, en Irán no hay un liderazgo opositor fuerte. El Movimiento Verde fue una oposición formada en el contexto de las elecciones [cuestionó los resultados de los comicios en los que fue reelecto el presidente Mahmud Ahmadinejad en 2009]. Pero en el camino para buscar la democracia, el Movimiento Verde no llega al pueblo iraní por varias razones. Una es que le encarcelaron a los líderes y otra es que quiere más una reforma que una revolución, y hay mucha gente en Irán que cree que la democracia no es posible sin una revolución. Pero quienes piensan así no son todavía mayoría porque la gente en Irán tiene miedo. El gobierno iraní estaba ejecutando a una persona cada ocho horas, y ahora lo hace cada 12 horas. Pero además, en Irán hubo una revolución hace 32 años. Algunos están cansados de revolución. Es un cambio demasiado rápido, demasiado violento y no siempre asegura algo mejor. Irán tuvo una revolución en 1979 y la situación empeoró; eso disminuye todavía más la motivación del pueblo.

-¿Qué tanta influencia tiene Irán en la región?

-La influencia de Irán es cada día menor. Esto se debe a varias razones. La primavera árabe ha debilitado a un gran aliado de Irán que es Siria, por ejemplo. A su vez, Egipto le ha sacado parte de su influencia sobre Hamas, y ahora vemos que Arabia Saudita está mucho más militante en su opinión contra Irán, y vemos cómo mandó soldados a Bahrein. Está preocupada por la posibilidad de que Bahrein, un país con mayoría chiita, se convierta en una democracia y sea un aliado de Irán [otro país chiita]. La primavera árabe va a tener repercusiones para Irán pero mucho más adelante.

-Usted ha dicho que para Irán hoy no es prioridad atacar Israel, en caso de que Teherán logre desarrollar un arma nuclear. ¿Podría explicar por qué?

-El gobierno de Irán no es suicida. Quiere debilitar a Israel, puede hacerlo, pero no lo puede eliminar. Cualquier uso de arma masiva puede tener consecuencias mortales para el liderazgo Irán.

-Porque Israel puede responder.

-Sí, Israel puede. Según lo que dicen medios internacionales, Israel tiene armas nucleares, y los iraníes saben que esa capacidad puede ser usada contra ellos. Saben que la respuesta puede ser mortal. El gobierno de Irán ya tiene armas químicas pero no las ha usado porque no es suicida. Sin embargo, Israel tiene derecho a tener miedo porque Irán lo ha amenazado con la eliminación y ningún país quiere vivir bajo una amenaza nuclear. Es como tener un vecino que siempre dice que usted merece morir; si usted sospecha que tiene una pistola, aunque sepa que no la va a usar, va a encontrar ese miedo insoportable.

-¿Esas amenazas son sólo retórica o tienen fundamento?

-El gobierno de Irán, si tenemos en cuenta sus intereses nacionalistas, no tiene mejor amigo que el Estado de Israel. Pero el gobierno iraní no es nacionalista: es religioso [liderado por el ayatollah Jamenei, cuya autoridad es superior a la del presidente]. Si algún día tenemos un gobierno nacionalista en Irán, de inmediato vamos a ver una embajada de Israel allí, porque los nacionalistas de Irán tienen un miedo mucho más grande de los países árabes. Pero ahora el gobierno iraní quiere ser líder del mundo islámico, y cree que amenazar a Israel con la eliminación, y decir que es un cáncer que debe ser extirpado, resulta popular en el mundo árabe.

-¿Hay posibilidades de que deje de haber un gobierno religioso en Irán?

-Mucha gente en Irán está cansada del abuso que el gobierno hace del islam: abuso porque el islam no es eso. El gobierno abusa para hacer más difícil la vida de su pueblo. Pero sin una revolución no va a haber un cambio de régimen. Si esto va a ocurrir o no es imposible predecir. Irán es un país difícil de leer para la gente de afuera, y desde adentro, también.

-¿El proyecto nuclear iraní tiene respaldo popular?

-El día en que Ahmadinejad fue elegido, el programa nuclear de Irán perdió mucha legitimidad. Mucha gente lo vio como un proyecto de gobierno político, no como un proyecto nacionalista. Porque al perder fe en el gobierno, en el régimen, la gente no ve el programa como algo que busca representar los intereses del pueblo, sino de los políticos. El pueblo iraní quiere una bomba atómica. Siempre la ha querido, desde tiempos del sha. Pero la quiere para promocionar intereses nacionales, para defenderse contra el uso de armas químicas, como el que hizo Sadam Hussein en la guerra de Irak, y no para amenazar a Israel con la eliminación, como está haciendo Ahmadinejad, que está aislando a Irán contra los intereses de su pueblo. El pueblo iraní tampoco la quiere para crear problemas entre Irán y Estados Unidos, cosa que el gobierno está haciendo para sus propios intereses. El gobierno, el ayatollah Jamenei, tiene más miedo a la paz que a la guerra con Estados Unidos. Tras una guerra es posible la reconstrucción, pero la paz va a quitar al gobierno una de las últimas fuentes de legitimidad, que tiene al decir que Estados Unidos es enemigo de Irán. Si el gobierno de Estados Unidos se convierte en amigo del pueblo de Irán, este régimen no va a tener ninguna justificación. Por eso el régimen iraní usa el programa nuclear para alejarse cada día más de la paz en Irán.

-¿Los países que se ven amenazados o sus aliados pueden evitar que Irán obtenga una bomba nuclear?

-Ciertamente lo están haciendo. Por eso Irán todavía no tiene una bomba atómica. Están haciendo acciones de inteligencia en coalición internacional, y en Medio Oriente es Arabia Saudita el país que más está debilitando a Irán. Políticamente, lo hace al actuar en Líbano, Bahrein y Yemen, y económicamente, yendo a India a decirle que no compre petróleo de Irán.

-También se han reportado atentados y muertes dudosas de científicos nucleares iraníes que algunos han atribuido a agencias de inteligencia extranjeras o a grupos que actúan dentro de Irán.

-Hubo un asesinato que pareció dudoso y que quizás fue un trabajo interno, el del doctor [Massoud Ali-] Mohammadi, en enero de 2010, porque él era un aliado del Movimiento Verde. Minutos después de que fue asesinado llegaron barrenderos a limpiar el lugar. Fue raro. Pero también hubo otros dos casos, el de una persona asesinada en las calles de Teherán -el doctor [Majid] Shahriari- y el de otra a la que intentaron asesinar, que han atribuido a la inteligencia de un país extranjero. Según la oposición de Irán, Shahriari fue el hombre clave para desarrollar el programa nuclear iraní y su muerte demoró ese programa.

-Otra acción que se atribuyó a las agencias de inteligencia extranjeras es el virus informático Stuxnet, que afectó a Irán, que ataca computadoras que rigen procesos industriales, en particular de la industria nuclear. ¿Piensa que fue creado por Israel o Estados Unidos?

-Según el New York Times sí, fue hecho en cooperación. Pero nadie lo sabe.

-¿Esto abre la puerta a un nuevo tipo de guerra o de acción contra un enemigo?

-También es un arma que posiblemente algún día los iraníes podrán usar contra otros países. Es una puerta que se abre en dos direcciones.

-¿Irán está capacitado para algo así?

-Sí. Dicen que el gobierno de Corea del Norte, que es un país pobre, tiene una brigada de 1.000 programadores para crear virus. Si Corea del Norte lo tiene, también Irán puede tenerlo.

-Como iraní y como judío, ¿qué lectura hace del atentado contra la AMIA?

-Es muy triste. El ataque a la AMIA fue parte de una guerra secreta que Irán lanzó contra Israel. Irán tiene mucho miedo de una guerra contra Israel. No quiere dar justificación para un ataque. Entonces busca oportunidades para debilitar a Israel, acciones que pueda negar. Por lo tanto, eligió a Argentina, usó gente de Hezbollah, porque tenía presencia en la Triple Frontera y porque vieron que nada pasó en 1992, en el atentado contra la embajada de Israel en Argentina.

-Hace pocos días Irán declaró que va a colaborar para esclarecer el atentado. ¿Lo va a hacer?

-No. No va a colaborar. El gobierno de Irán ya ha dicho que la investigación fue hecha por presiones de Israel y que no cree en ella.

-¿Cómo interpreta usted lo que pasó en abril de este año, cuando Ahmadinejad dejó de cumplir sus tareas por varios días, al parecer por un conflicto entre él y el ayatollah Jamenei, por diferencias acerca de la destitución de un ministro?

-Fue Ahmadinejad intentando mostrar los dientes. No los quería mostrar al ayatollah sino a sus competidores, que piensan que él es un niño mimado del ayatollah Jamenei. Quería mostrar que él es el jefe. Hoy Ahmadinejad está apoyando a su consejero, Esfandiar Rahim Meshal, con la expectativa de que algún día él sea el presidente. Pero no fue un conflicto con el ayatolah Jamenei. Ahmadinejad no es un suicida político.