Vallejo y Jackson visitaron Montevideo el fin de semana para participar en el Encuentro Nacional Programático del Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (SUNCA), y además se sumaron a actividades del Frente Amplio contra la baja de la edad de imputabilidad y se reunieron con el presidente José Mujica.

Cuando la diaria llegó a la sede de Presidencia, el viernes, Vallejo y Jackson terminaban de dar una entrevista a un canal de televisión, justo después del encuentro con Mujica. Cerca de ellos estaba el compañero de Vallejo, Julio Sarmiento, también militante comunista y ex líder estudiantil, que se ocupaba de Adela, la hija de ambos (que nació en octubre de 2013, poco antes de que su madre fuera electa diputada), y otros integrantes de la delegación. Mientras todos caminaban hacia el Ministerio de Educación y Cultura (MEC), los diputados dialogaron con la diaria. Vallejo lo hizo mientras empujaba el cochecito de Adela.

Chiquitos pero con fuerza

Revolución Democrática (RD), el partido del que Giorgio Jackson es el único diputado, surgió en enero de 2012 de ciertos sectores estudiantiles de clase media y media alta. Contó con un apoyo implícito de la coalición que ganaría las elecciones, Nueva Mayoría (de la que el Partido Comunista también es parte), que no presentó candidato en el distrito en el que Jackson competía. Pero no tiene un acuerdo con el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet. Sin embargo, la reforma educativa que prometió la presidenta y que Jackson reclama desde que era líder estudiantil de la Universidad Católica de Chile genera un vínculo entre ambos. Esto llega al punto de que algunos militantes de RD tienen cargos en el Ministerio de Educación, liderado por Nicolás Eyzaguirre, del Partido por la Democracia. Es el caso de Miguel Crispi, asesor de Eyzaguirre, y de Gonzalo Muñoz, jefe de la División de Educación General.

-¿Cómo funciona el trabajo parlamentario conjunto?

Camila Vallejo: -Juntos pero no revueltos [se ríe]. Hemos logrado establecer un espacio de trabajo común, porque a pesar de nuestra militancia en organizaciones distintas apostamos a la misma transformación en materia educacional y en otras materias, pero particularmente en la educacional, dado que venimos de la lucha estudiantil. En esa perspectiva estamos trabajando para poder concretar ese sueño.

-En ese sueño en común, ¿cuáles son los matices que aparecen entre ustedes?

Giorgio Jackson: -Lo que nos permitió en 2011 salir a las calles y congregar entre todos a una multitud con transversalidad tan grande es que nos pusimos de acuerdo en ciertos objetivos. Hay algunos matices: temas de estrategia, de táctica, de plazos. Pero en general hemos logrado conciliar un proyecto de reforma educacional que hasta ahora se ve bastante consolidado, y esperamos transmitirlo también así para que no quede espacio para las estrategias de dividir para conquistar por parte de quienes quieren mantener el statu quo. Nos hemos puesto bien de acuerdo y eso permite generar una sensación de unidad hacia la opinión pública.

-¿Están satisfechos del rumbo que sigue la reforma educativa?

CV: -Yo siempre he creído que uno avanza a medida que la correlación de fuerzas social y política te permite avanzar. Las ideas por sí solas no te hacen hacer transformaciones, tienen que ir acompañadas de fuerza social que te apoye y te empuje en esa dirección. Tenemos un apoyo importantísimo, no solamente porque está en el programa de gobierno, sino porque hay fuerzas políticas y sociales que quieren empujar en esta dirección.

-También hay fuerzas que empujan para el otro lado.

CV: -Claro. Pero tenemos un piso y una legitimidad para hacer avanzar esto, que además fue votado por el pueblo chileno en las elecciones. Uno puede decir que faltan cosas, y efectivamente faltan, a uno le gustaría ir mucho más allá, pero lo hace a medida que tiene apoyo. Obviamente, el contraataque de los sectores conservadores -que se expresa no sólo con la derecha en el Parlamento sino también en los medios de comunicación y con los recursos económicos que tienen y que son potentes- está generando una especie de ruido en la población y en la opinión pública. Hay una campaña de terror, de mentiras y de mitos que hace que la gente sienta el temor a que la reforma educacional vaya a atentar contra ciertos derechos que tiene asegurados. Esto va a pasar tanto en la reforma de la educación como en todas las otras transformaciones que se empiezan a empujar, porque están apuntando justamente a terminar con ciertos intereses mantenidos y profundizados durante décadas en nuestro país, producto del modelo de mercado.

GJ: -El proceso de reforma educacional va por etapas. Hasta ahora hemos discutido uno de muchos de los proyectos [ver recuadro] que van a tener que aprobarse para que la reforma sea integral. Lo que hemos aprendido es que hasta que no se apruebe en todos sus trámites no podemos cantar victoria. Sí creo que hemos hecho un gran trabajo, tenemos un proyecto de reforma que probablemente sea de las iniciativas de cambio más radicales desde que se terminó la dictadura. La dictadura estableció un modelo que se basa en el sálvese quien pueda, en no entender la educación como un derecho común, colectivo, sino como algo individual. El que puede gastar más tiene acceso a más, y así se reproducen un modelo y una estructura social. Nosotros creemos que debe ser distinto, como en la mayoría de los países más desarrollados, e incluso en países latinoamericanos, y eso es lo que estamos volviendo a conquistar, pero ajustándolo al siglo XXI, no mirando hacia atrás.

Parte de la militancia

En el MEC, la delegación se reunió por más de una hora con el titular de la cartera, Ricardo Ehrlich, y otras autoridades. Después del encuentro, la diaria viajó en un auto junto a Jackson con destino al Platense Patín Club, donde él y Vallejo serían los oradores centrales del acto que organizó el SUNCA contra la baja de la edad de imputabilidad. La diputada subió a otro vehículo y sus respuestas fueron recogidas más tarde, al llegar a destino, minutos antes de que diera su discurso.

-La diputada Karol Cariola, presidenta de las Juventudes Comunistas de Chile y ex dirigente estudiantil, dijo a la diaria el año pasado que pensaba mantener un pie en la calle y otro en el Parlamento. ¿Lo están logrando? ¿Cómo está el vínculo con el movimiento estudiantil?

GJ: -Hemos respondido a cada convocatoria a manifestar porque compartimos las ideas profundas de lo que se ha construido en el movimiento estudiantil. Lo hicimos con mucho gusto de poder aportar esa señal política de que apoyamos desde la calle la lucha del Parlamento. Pero también hay sectores del movimiento estudiantil para los cuales el solo hecho de caer en un espacio institucional es motivo de desconfianza, a pesar de que nos podemos juntar y encontrar los mismos diagnósticos, propuestas e ideas. Que estemos llevando adelante una estrategia, una táctica política distinta, genera brechas de comunicación y trabajamos día a día para poder resolverlas y transmitir que estamos en una misma senda, en un camino complejo. Creo que lo han entendido, a pesar de diferencias y desconfianzas acumuladas en lo institucional. Estamos tratando de hacer que los hechos hablen por sí mismos y que a medida que vamos pasando las distintas leyes, se entienda que seguimos siendo parte de lo mismo.

La que los une

El proyecto de reforma educativa aprobado el jueves en la Comisión de Educación de Diputados, de la que Vallejo y Jackson son miembros, se encamina a ser votado sin muchos cambios por el plenario de esa cámara. Concierne principalmente a la educación secundaria y entre sus principales puntos figuran las penas de cárcel previstas para quienes lucren con esa enseñanza, elimina la posibilidad de expulsar a un alumno por sus malas notas, termina con las pruebas de ingreso en ciclo básico. Luego deberá pasar por el Senado.

CV: -Es importante definir tu actuación política en función de una causa. Para mí la causa sigue siendo la misma, que en su momento enarbolé en el movimiento estudiantil siendo presidenta de la Fech [Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile]. Hoy la llevo desde el Congreso, desde una nueva trinchera. No es que una esté en la vereda de enfrente, está en otro espacio. Ahora el movimiento estudiantil tiene otra dirigencia y sigue luchando por las mismas transformaciones pero de manera independiente. No es un movimiento que dependa de un partido, depende de sus estudiantes, y por lo tanto los pasos que vaya tomando se definen democráticamente. Desde el Congreso uno tiene total respeto a sus decisiones, pero la causa y los horizontes siguen siendo los mismos: recuperar la educación como un derecho, fortalecer la perspectiva pública y terminar con la lógica de la privatización.

-La vocera de la Confech Melissa Sepúlveda pidió hace unos días “una mesa de diálogo directo” con el gobierno. ¿No hubo diálogo desde marzo?

GJ: -Son procesos de maduración. El proceso político que se vive este año es distinto del que se vivió con un gobierno que estaba totalmente en contra de la posibilidad de reformas. Ellos [los estudiantes] son totalmente autónomos para poder tomar esa decisión, nadie se lo ha querido imponer, pero ellos se dan cuenta de que es sumamente importante incidir y no quedarse fuera. Tuvieron otros espacios que, desde mi punto de vista, quizá no cumplían con las expectativas que tenían ellos, pero me parece sumamente positivo que soliciten esos ámbitos y esperamos que desde el Ministerio de Educación también puedan abrir la puerta a establecer espacios comunes, porque yo sé que los hay de sobra [ver recuadro].

CV: - Hemos estado en distintas instancias dialogando. Obviamente tenemos percepciones diferentes acerca de cómo avanzar. Soy parte de la juventud comunista, que tiene representación en el mundo estudiantil, ahí también trabajamos. No es que hayamos abandonado el movimiento social. Mi papel particular, como militante de la Jota [Juventudes Comunistas de Chile] en el Congreso, es dar la disputa desde ese plano, y sabemos que sin el movimiento social poco vamos a avanzar. [Acerca del llamado de Sepúlveda] El Ministerio [de Educación] levantó espacios temáticos de diálogo con las organizaciones sociales durante meses y ahí se pudieron debatir distintos ejes temáticos en el marco de la reforma. Para muchas organizaciones ese espacio fue insuficiente -así lo expresó la Confech-. Otros sintieron que tuvieron más capacidad de incidencia. Me parece legítimo que la Confech solicite una instancia más particular de trabajo directo con el ministerio, sobre todo en el marco de la [reforma de la] educación superior que viene y que hay que detallar mucho más. En eso la hemos estado apoyando y creemos que hay que avanzar en esa línea, para que esa reforma sea empujada por todos los estudiantes.

-Más allá de la reforma educativa, ¿qué otros proyectos tienen en común con Vallejo?

GJ: -Coincidimos en varios temas. Ahora, por ejemplo, en el marco de una reforma política para hacer más representativo el sistema electoral, estamos tratando de aprovechar para terminar con los aportes a las campaña políticas por parte de las empresas y con aquellos que se hacen de manera reservada. En esa lucha no estamos sólo nosotros, sino un gran grupo de diputadas y diputados.

-Vallejo y el jefe de la bancada comunista en Diputados, Hugo Gutiérrez, presentaron un proyecto de ley para democratizar el ingreso a la carrera militar. ¿De qué se trata?

GJ: -La forma en que se perpetúa la estructura de las Fuerzas Armadas es totalmente antidemocrática. Hay filtros de clase claramente establecidos que impiden que cualquier persona pueda seguir una carrera militar basada en sus méritos y capacidades. Para poder acceder a la escuela de oficiales, la única que brinda grados para llegar a ser general, se exigen pagos imposibles de realizar para gran parte de la población. La otra escuela es la de suboficiales, en la que sólo puedes llegar a ser suboficial, y que es gratuita. Ambas establecen rangos de remuneraciones distintos, y de responsabilidades y atribuciones distintas. Entonces allí hay un filtro de clase importante, y es algo que condiciona cómo se configuran los espacios de poder en las Fuerzas Armadas y quiénes tienen que recibir órdenes. Otro aspecto es el de los niveles de autonomía que tienen las Fuerzas Armadas. No pueden seguir corrientes políticas para no instrumentalizarlas, y eso está bien, pero eso es muy distinto de no poder responder a una política de Estado. Hoy día, el Estado no puede tener injerencia en lo que deben ser las Fuerzas Armadas, y eso me parece que atenta contra el legítimo control social y democrático. Camila y Hugo van a contar con todo mi apoyo en esto.

CV: -En la educación estamos apostando a la democratización del acceso en general y nos parece que en el plano de la Fuerzas Armadas también tenemos que avanzar. No puede ser que tengamos una estructura tan de clase, donde muchos sectores se ven marginados de la posibilidad de ser parte de la defensa de nuestra patria, de nuestros pueblos. La manifestación de uno de los miembros de las Fuerzas Armadas de su condición de homosexual [Mauricio Ruiz, de la Marina, lo hizo público a fines de agosto y fue el primer militar chileno en hacerlo] también fue clave para abrir este debate y reforzar la necesidad de avanzar en este proyecto de ley.

-¿Hay chances de que pueda ser aprobado?

CV: -Esperemos que sí. Pero es una cuestión contracultural, porque muchos creen en esta estructura de clases.

-Giorgio, ¿cuál sería el proyecto de ley que más te representa?

GJ: -Hay uno que se vincula a lo que hemos tratado de representar desde que ingresamos al Parlamento. Tiene que ver con las responsabilidades que derivan de haber sido electo para representación popular, con las remuneraciones y las responsabilidades de los parlamentarios. Nosotros propusimos que exista un salario máximo ético, que sea de menos de la mitad de lo que existe hoy día y que cada inasistencia sea penalizada con un descuento de sueldo. A menos de un mes de haber ingresado al Congreso nos dimos cuenta de que existe muy baja asistencia promedio, la gente no permanece en la sala. Eso dificulta mucho el trabajo y además los niveles de sueldo que ganamos generan una brecha irreconciliable con lo que gana la población en Chile. Los diputados y diputadas ganan un sueldo bruto de algo así como 15.000 dólares por mes. Es una locura. Son 41 veces el sueldo mínimo; en proporción, es el salario legislativo más alto del mundo.

-Así que ahora son ricos.

GJ: -Nosotros no usamos nuestros recursos para nuestro propio fin: ni Camila -en el marco de la política interna del Partido Comunista- ni yo. Yo entrego un cuarto para la gestión de la diputación, lo que nos permite tener más gente para hacer mejor nuestro trabajo, y otro cuarto para el movimiento RD, para de esa manera hacer carne la propuesta que estamos haciendo.

-¿Por qué vinieron a Uruguay?

GJ: -Vinimos por varias razones. Por temas de agenda en materia de educación, para observar junto a los compañeros de RD cómo funciona el Frente Amplio, para generar vínculos, y para poder generar también en Chile aglutinaciones en torno a ideas progresistas. Además, para desearles todo lo mejor a los distintos movimientos en los procesos de lucha que están dando, como el caso del No a la baja.

-¿Cómo estuvieron la estadía y la entrevista con Mujica?

GJ: -Estuvo bien. En un espacio breve de tiempo que tuvimos, en algunas preguntas y reflexiones que hace, inmediatamente aporta un punto de vista que nosotros no teníamos. Su ángulo no es el ángulo que mueve a una sociedad cada vez más centrada en avanzar como un caballo de carrera, sin detenerse a pensar en el sentido de las cosas que uno hace. Él insiste mucho en eso, en darle una vuelta y reflexionar. Es una experiencia muy improbable haber podido caer en una reunión con una persona a la que admiro mucho, que es un referente para toda Latinoamérica y para el mundo. Tampoco me gusta endiosar a la gente, es parte de un colectivo, es un humano, una persona común y corriente, pero tiene mucha experiencia y se agradece que ponga esa experiencia al servicio de un proyecto colectivo.

CV: -Ha sido una gran experiencia. Sobre todo compartir con el SUNCA, conocer su trayectoria, su capacidad política de organización, que es impresionante, su capacidad de elaboración programática. Me parece fundamental que los jóvenes conozcamos los procesos de los trabajadores y unamos fuerzas. Sin ellos no se cumplen los cambios materiales que requiere un país. Obviamente también fue una gran experiencia compartir con el presidente de Uruguay, que es parte fundamental también de estos procesos, donde las políticas sociales y de transformación desde el Estado han ayudado a combatir la desigualdad y avanzar en la ampliación de derechos y de la justicia social. Es muy enriquecedor para nosotros porque estamos viviendo un proceso de transformación en esa perspectiva y las dificultades que han tenido acá son también dificultades que vivimos en este nuevo proceso, por ejemplo en cuanto a combatir las posiciones conservadoras. Si bien no son procesos iguales, tienen instancias y dificultades parecidas.

-Camila, estás viajando con tu hija, ella estuvo en la reunión con Mujica. ¿Cómo es llevar adelante tu carrera política y tu vida de madre? ¿Eso te da una perspectiva particular?

-Es un hermoso desafío, porque sin lugar a dudas es complejo y difícil ser madre además de estar en el Congreso llevando a cabo una reforma educacional muy estructural y compleja. Pero también es hermoso, porque ella me acompaña y pienso en ella cuando pienso en cómo transformar la educación para las futuras generaciones.