Parte de la población, entre ella los milicianos armados en el este, se opone a las elecciones convocadas por las autoridades transitorias de Ucrania porque considera que éstas no son legítimas. Algunos de los opositores a esta convocatoria preferirían ser independientes o ser anexados por Rusia. Sienten que el actual gobierno no respeta sus derechos como ciudadanos de origen o cultura rusa.

Si bien Rusia no les ofrece todo el apoyo que ellos reclaman, los respalda en el discurso, y en opinión de Kiev, la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, Moscú les está brindando apoyo encubierto en su lucha contra el Ejército ucraniano, que intenta recuperar la integridad de su territorio.

En este contexto, el primer ministro ucraniano, Arseni Yatseniuk, dijo ayer a periodistas: “Les pedimos a nuestros socios en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que se reúnan con urgencia. Presentaremos pruebas de que la parte rusa hace intentos de provocar una escalada del conflicto [...] y sabotear las elecciones presidenciales”. Según citó la agencia de noticias Efe, Yatseniuk agregó: “Las elecciones se llevarán a cabo. Nuestras Fuerzas Armadas, el Ejército ucraniano, garantizarán la legalidad y el orden público. A Ucrania le han declarado la guerra. Hemos aceptado el reto.” Según dijo Yatseniuk, de los 14 soldados muertos ayer, 13 fallecieron en las inmediaciones de la ciudad de Volnovaja, cerca de Donetsk, la capital de la región homónima. Ésa es una de las dos zonas que proclamaron su autonomía después de un referéndum que Kiev no reconoce; una bajo el nombre de República Popular de Donetsk y otra bajo el de República Popular de Lugansk.

Donetsk pidió ayer oficialmente a Rusia que reconozca su independencia de Ucrania, mientras que en Lugansk continuaban los combates y el principal dirigente regional, Valeri Bolótov, anunció la movilización total de todos los hombres de entre 18 y 45 años.

La oposición de los milicianos del este también se puede explicar porque los dos candidatos favoritos a la presidencia son favorables a que Ucrania ingrese a la UE y la OTAN. Esos candidatos son el multimillonario Petro Poroshenko y la ex primera ministra Yulia Timoshenko.

Poroshenko es llamado el “rey del chocolate” porque tiene empresas de golosinas, y pasó del casi anonimato a liderar la intención de voto. Lo que no es seguro es si logrará ganar en primera vuelta. El favorito le ha ofrecido a Timoshenko que retire su candidatura en nombre de “la unidad del pueblo ucraniano”. Según uno de los últimos sondeos, citado por Efe, Poroshenko se encamina a ganar las elecciones con 54,7% de apoyo, seguido por Timoshenko, que sólo reuniría 10%.

Aunque el poder transitorio en Ucrania está en manos de sus más cercanos colaboradores, Timoshenko, por haber gobernado en el pasado, es asociada con los vicios del sistema político contra el que lucharon los manifestantes que derrocaron a Yanukovich, y no logró despegar en las encuestas.

El que llegaría tercero es el banquero Serguei Tiguipko, antiguo asesor electoral de Yanukovich, ex jefe del Banco Central de Ucrania y militante del Partido de las Regiones del depuesto presidente, aunque no es su candidato oficial. Sí lo es Mijail Dobkin, que junto a Tiguipko representa al sureste pro ruso que lucha contra el Ejército ucraniano. Pero la mayoría de los habitantes de esas regiones no piensa votar el domingo.