Desde el inicio de las tensiones con Rusia por la crisis en Ucrania, París intentó participar en la resolución del conflicto y tuvo una postura, en apariencia, más dura que la de otros países de la Unión Europea (UE). Sin embargo, el presidente francés, François Hollande, apostó por una salida política, algo que quedó reflejado cuando el mandatario francés logró que el líder ucraniano, Victor Poroshenko, se reuniera por primera vez con Vladimir Putin, el 9 de junio en Normandía. Ayer, París volvió a mostrar su liderazgo en las negociaciones entre rusos y ucranianos.

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Estas posturas pueden ser atribuidas al intento de contar con mayor peso internacional. Sin embargo, Hollande tiene otros motivos. Ayer, 400 marinos rusos llegaron a la ciudad portuaria de Saint Nazaire, en el oeste, para ser capacitados en el uso de dos naves de guerra Mistral, cuya venta a Moscú por parte de Francia genera controversia. Los gobiernos de Estados Unidos, Polonia y Georgia habían pedido que esa venta se suspendiera debido a las tensiones.

Pero el gobierno de Hollande no quiso perderse un negocio de 1.200 millones de euros, que genera 500 empleos en el puerto francés. Por otra parte, suspender la venta implicaría romper un contrato firmado en 2011 por el ex presidente Nicolas Sarkozy y asumir las consecuencias. Como para contribuir a la polémica, el segundo barco, que será entregado en 2015 (el primero debe estar pronto antes de que termine este año), se llama Sebastopol, como la capital de Crimea, anexada por Rusia a pesar de las protestas occidentales y ucranianas en marzo. Unas 50 personas se manifestaron ayer en Saint Nazaire y advirtieron sobre el peligro de armar a Rusia. Una de sus consignas fue "Hollande, el honor de Francia vale más que unos mistrales".

Todo es negocio

También ayer se supo que el mayor banco francés, BNP Paribas, alcanzó un acuerdo con Estados Unidos para no ser juzgado por haber hecho negocios en dólares, entre 2002 y 2009, con países embargados por Washington: Cuba, Irán y Sudán. Para no exponerse a mayores riesgos, el banco, uno de los más grandes de la UE, se declaró culpable y pagará 8.830 millones de dólares, la mayor multa impuesta a un banco extranjero en la historia de Estados Unidos. Además, la institución bancaria no podrá hacer comercio en dólares durante un año, a partir del 31 de diciembre, algo que afectará sus negocios vinculados al gas y al petróleo.

Algunos analistas sostienen que esto afectará la posibilidad de fortalecer posiciones en el mercado iraní en caso de que se levante el embargo. De todas maneras, es un duro golpe para un banco que compite con entidades financieras estadounidenses y busca desarrollar su actividad de este lado del Atlántico. Hollande intentó interceder ante Obama y le planteó que una probable desestabilización de esa entidad representaba un riesgo para toda la zona euro, pero chocó con la postura firme de su par estadounidense. El error que reconoció la BNP es que al usar esa divisa, el dólar, violó el embargo que Washington impuso a esos tres países.

Por otra parte, Francia volvió a desmarcarse de sus socios europeos y estadounidenses con un acuerdo, anunciado el domingo por la agencia de noticias Reuters, entre el Banco Central francés y China. De esta manera, se estableció que los dos países puedan realizar intercambios comerciales en yuanes, la moneda china, en un momento en que Pekín busca impulsar una mayor supremacía de su moneda, en detrimento del dólar.