Con más de 150 ceremonias, entró en vigencia ayer el acuerdo de unión civil en Chile, por el cual las parejas tanto heterosexuales como homosexuales pueden acceder a derechos matrimoniales. Entre éstos, mediante la unión civil, un integrante de la pareja puede adoptar al hijo del otro.
Para hacer el trámite, las parejas deben recurrir al Registro Civil, donde se les pregunta, entre otras cosas, si quieren la unión o la separación de bienes.
La española Virginia Gómez y la chilena Roxana Ortiz fueron las primeras en suscribir un acuerdo de unión civil. Ellas ya se habían casado en España y tienen una hija en común.
El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual recordó ayer que antes de la aprobación de esta ley hubo 35 marchas, 72 protestas, 20 campañas informativas, seis proyectos de ley y 11 años de espera.
Por su parte, el presidente de la Mesa Ampliada de Entidades Evangélicas, Emiliano Soto, manifestó en una entrevista con la página web del diario El Mercurio que la ”principal preocupación” de la organización que representa es que “a futuro puedan existir leyes que apunten específicamente al matrimonio gay”.
