“La canciller Angela Merkel invitó al primer ministro griego, Alexis Tsipras, a Berlín el lunes y él ha aceptado la invitación”. Éste es el texto del tuit de Steffen Seibert, portavoz de la canciller alemana, en el que se anuncia el encuentro entre dos gobiernos que han chocado duramente a lo largo del último mes.

El lunes de esta semana, el ministro de Finanzas de Alemania, el democristiano Wolfgang Schäuble, acusó al gobierno griego que lidera Alexis Tsipras de carecer de planes, de no explicar sus propuestas y de no decir la verdad a sus ciudadanos, lo que agregó un raspón más a una relación ya de por sí desgastada. “Por el momento nadie entiende qué quiere el gobierno griego”, dijo el ministro en una conferencia en Berlín.

El ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, participó el domingo de noche en el programa estrella de la televisión pública alemana. En un ambiente de tensión entre el ministro y el entrevistador, este último mostró un video que se ha vuelto viral en Alemania, en el que Varoufakis hacía un gesto obsceno acompañado de la frase: “Levanto el dedo a Alemania y le digo que ahora puede solucionar el problema por sí misma”. La escena del video habría tenido lugar durante una conferencia realizada en Croacia en 2013, antes de su llegada al ministerio, pero Varoufakis negó la veracidad del documento. “Jamás hice ese gesto. Se lo puedo asegurar”, dijo. Por su parte, el sábado 14 Panos Kamenos, ministro de Defensa griego, acusó a los alemanes de inmiscuirse en asuntos “que no son de su incumbencia”. De paso, recordó el caso de financiación ilegal en el que se vio envuelto Schäuble a fines de los 90, y cuestionó la legitimidad del jerarca alemán para criticar la corrupción en Grecia.

Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, el luxemburgués Jean-Claude Juncker, dio un discurso contrario a una posible salida del euro de Grecia y recordó que desde 2012 se opuso a esa posibilidad, cuando países como Alemania sugerían la idea de que lo mejor era permitir la salida.

Juncker considera que existen factores políticos que apoyan la permanencia de Grecia en el grupo del euro. Por un lado, porque eso dejaría de lado la irreversibilidad del euro; por otro, porque, según el presidente de la Comisión Europea, “los griegos han hecho un esfuerzo enorme con la austeridad: si otros países tuvieran que hacer algo parecido tendríamos serios problemas. Hay que respetar la dignidad del pueblo griego. Grecia debe respetar sus compromisos, pero los socios europeos tienen que dar una respuesta a la crisis humanitaria de ese país”.