El jueves, una mujer de 27 años fue asesinada a golpes en las calles de la capital afgana, Kabul, por una horda de hombres que la acusaba de haber quemado un ejemplar del Corán, algo que según la Policía y el gobierno, no hizo. Luego el cuerpo de la joven fue quemado en las orillas del río que atraviesa la ciudad. Este asesinato motiva desde el lunes manifestaciones que continuaban ayer, un día después de su entierro, con una fuerte presencia de mujeres.

El ataúd de la joven no fue llevado por hombres de su familia como es costumbre, sino por mujeres. Entre ellas había militantes por los derechos de la mujer, un hecho excepcional en el país y el mundo musulmán, que además tiene un fuerte peso simbólico.

La movilización, que reclama que los responsables de este crimen sean castigados, es de las más grandes desde la caída del régimen del Talibán en 2001. No disminuyó a pesar de que, según un comunicado del Ministerio del Interior, la Policía detuvo a 42 personas por su participación en el asesinato. De ellas, 22 fueron detenidas por ser consideradas sospechosas de participar en el linchamiento, y otras 20 son agentes de seguridad que estaban en la zona pero no intervinieron para evitar la muerte de la joven, llamada Farkhuda. Las detenciones se realizaron en base a fotos y videos que habían sido publicados en las redes sociales, ya que los hechos fueron ampliamente documentados con celulares por personas presentes. Además, según informó la BBC, el vocero de la Policía de Kabul fue destituido ayer, porque publicó en Facebook un mensaje en el que justificaba el linchamiento.

Miles de personas marcharon ayer bajo la lluvia y reclamaron justicia frente a la sede del Tribunal Supremo. Entre los carteles que se podían leer entre la multitud, según informó la agencia de noticias Efe, algunos reclamaban “Muerte a los asesinos” y “No a los linchamientos”.

“Farkhuda fue un chivo expiatorio del oscurantismo y la ignorancia ante los ojos de la Policía, a sólo unos metros del palacio presidencial y de varias comisarías. Si nos callamos, el gobierno no castigará a los asesinos de nuestra hermana”, dijo a _Efe_un manifestante, Tariq Ahmadzai.

El presidente afgano, Ashraf Gani, repudió este asesinato y ordenó crear una comisión de investigación sobre lo ocurrido integrada por líderes religiosos, parlamentarias y activistas por los derechos de la mujer. El asesinato de Farkhuda es “claramente contrario a la sharia [la ley islámica] y al sistema de justicia islámico”, señaló.