Cinco departamentos bolivianos descartaron la posibilidad de contar con mayor autonomía, en un referéndum realizado el domingo del cual ayer se dieron a conocer los resultados. La oposición valoró los resultados como un rechazo al gobierno de Evo Morales y al Movimiento Al Socialismo (MAS), que respaldaban la iniciativa.

Los departamentos de La Paz, Potosí, Chuquisaca, Oruro y Cochabamba votaron el domingo en un referéndum para aprobar, o rechazar, los estatutos autonómicos que fueron redactados por los legislativos regionales, que son dominados por el MAS. Además, tres municipios (Huanuni, en Oruro, y Cocapata y Tacopaya, en Cochabamba) votaron para decidir sobre sus cartas orgánicas, y otros dos (Charagua y Totora Marka) sobre sus estatutos autonómicos indígenas.

Ayer todavía no se conocía el resultado del referéndum en la mayoría de estas regiones, pero sí se sabía que Charagua se convertiría en la primera autonomía indígena en Bolivia. Otros siete municipios indígenas están redactando sus estatutos autonómicos con la intención de someterlos a consultas populares en los próximos meses. Lo mismo sucede con los otros cuatro departamentos bolivianos, que todavía redactan sus estatutos autonómicos.

Cada uno de los departamentos y municipios redactó su propio documento en los que establecen, por ejemplo, si tienen facultades para tomar decisiones en temas de infraestructura y producción, contar con mayores potestades a la hora de distribuir presupuestos o desarrollar una institucionalidad propia. Los textos diferían mucho entre sí, de forma tal que el de Potosí establecía como fines del gobierno departamental “el desarrollo económico, productivo y humano social, con respeto a la Madre Tierra para vivir bien”, y en el mismo rubro el de Chuquisaca, más detallado, incluía “eliminar la pobreza” o “erradicar la discriminación, violencia y corrupción”.

En todo caso, el contenido de cada uno de los textos no estuvo en el centro de la discusión en la campaña para la votación, ya que ésta rápidamente pasó a considerarse una especie de medición de popularidad de Morales, que respaldaba la aprobación de los estatutos de autonomía y las cartas orgánicas. Este punto fue muy criticado por el defensor del pueblo, Rolando Villena, que en un comunicado manifestó que “la calidad de la democracia se está deteriorando” en Bolivia porque una parte del país votó sin saber qué estaba decidiendo. “La democracia no se puede medir únicamente por el número de elecciones o referéndums establecidos por norma o por el número de votos, sino en garantizar a la ciudadanía una participación voluntaria, informada, universal e igualitaria”, agregó Villena.

Si bien los estatutos autónomos y las cartas orgánicas estaban publicados en la página del Ministerio de Autonomías, se trata de documentos extensos y cuya lectura puede resultar árida.

El resultado del referéndum fue interpretado de forma distinta en la oposición y el gobierno, e incluso dentro del Ejecutivo de Morales. La oposición consideró que se trata de una derrota del presidente, y una manifestación de rechazo a su gestión y al referéndum para habilitar su reelección, que el oficialismo quiere realizar en enero. “El oficialismo convirtió esta votación en un plebiscito de respaldo -hasta el presidente Evo Morales pidió votar que sí-, así que no pueden negar que ésta es una derrota del gobierno”, dijo el líder del partido Unidad Nacional, Samuel Doria Medina. Consideró que el resultado es un no “al estatuto, a la arbitrariedad, a la corrupción y al proyecto de reelección”.

Por su parte, el vicepresidente Álvaro García Linera consideró que la victoria del no es un mensaje “contundente” que muestra que los bolivianos “se inclinan por la presencia de un Estado fuerte y centralizado”. En el mismo sentido se pronunciaron otros dirigentes, mientras que el ministro de Autonomías, Hugo Siles, opinó: “La población les dijo no a los estatutos autonómicos, no es que le dijo no a la autonomía y descentralización”.