El ex presidente y senador Julio María Sanguinetti dijo que tras la elección de octubre nunca pensó que su destino era nuevamente estar en el Parlamento. “¿Por qué este señor se va a dirigir a su partido y no disfruta de este cuerpo? Es porque siento un enorme deber hacia mi partido y una profunda convicción sobre la importancia de los partidos políticos. La partidocracia, tantas veces tomada como un elemento negativo, es la que le ha dado consistencia a la vida democrática”.

Sanguinetti estará abocado a su cargo como secretario general del Partido Colorado (PC), cargo que le había ofrecido Ernesto Talvi tras ganar las elecciones internas. El ex presidente hizo hincapié en que los partidos políticos son los que “encauzan, articulan, vertebran”, y afirmó que eso es fundamental, sobre todo en tiempos de “magias de redes sociales”, porque estas “no representan valores ni la continuidad de los países, porque son gente que no se siente atada”.

“Los miembros de los partidos estamos atados. Me atan los retratos. Cada blanco sabe que está atrás suyo Aparicio [Saravia]; cada frentista sabe que está [Líber] Seregni, que lo escruta, como a mí, que tengo el retrato de la figura de Fructuoso Rivera, el más popular caudillo, y ni que hablar de don Pepe Batlle. Esos son los partidos, son la vertebración de corrientes históricas”.

El ex mandatario dijo que en el siglo XIX el PC y el Partido Nacional se distinguieron y separaron: en sus inicios, dijo, los colorados estaban parados en un ángulo más liberal, los nacionalistas en uno más conservador, luego el PC se devino en socialdemocracia, y posteriormente apareció el FA con el socialismo. “En definitiva todo esto es lo que hace a un país, es el sostén de nuestra república. Vivimos tiempos complejos. El ciudadano se siente representado por sí mismo. El concepto de representación política está en crisis. El ciudadano hace un Facebook y siente que es parte de un diálogo universal. Más que nunca entonces nos tenemos que aferrar a las ideas”.

Recordó que el país vivió enfrentamientos, pero también grandes concordancias y dijo que después de cada guerra hubo “una amnistía, una pacificación”. “Eso ha hecho del país lo que es. En la democracia es más importante salir que entrar, bajar que subir, porque en definitiva la democracia se basa, como dice mi amigo Felipe González, en una ética de la derrota”.

Según dijo Sanguinetti, el país perdió en su momento la libertad porque antes “habíamos perdido la tolerancia”, y lamentó que el país haya caído muchas veces en fundamentalismos, en especial en el económico, que “ha llevado a los marxistas a una patología y a los liberales a otra”. Señaló que seguirá defendiendo “nuestra verdad histórica, tantas veces tergiversada y a veces vilipendiada, el republicanismo, la concepción del Estado, de nuestro Estado, el que construyó Batlle y del que somos constantes reformistas”.

“Esta es una hora de conciliación, esta es una hora de reafirmación democrática, esta es una hora en la que todos tenemos que sentir que, habiendo estado tan enfrentados, como pudimos estar una vez con Mujica, él desde una revolución armada, yo desde los gobiernos que la combatían, hoy podemos decir, con Octavio Paz, que “la inteligencia al fin encarna | se reconcilian las dos mitades enemigas | y vuelven a ser fuente, manantial de fábulas | Hombre, árbol de imágenes | palabras que son flores, que son frutos, que son actos”.