La falta de reactivación del mercado laboral y el final de los planes de ayuda implementados por el gobierno durante este año en el marco de la pandemia de coronavirus llevarán a millones de brasileños a caer en la pobreza y en la pobreza extrema durante el próximo año.

De acuerdo a un estudio realizado por el Instituto Brasileño de Economía de la Fundación Getulio Vargas a pedido de la cadena BBC Brasil, en el mes de enero la pobreza extrema en el país alcanzaría una tasa de entre 10% y 15% de la población brasileña. Esto significa que la proporción de brasileños que estarán en la extrema pobreza ‒es decir, que sobrevivirán con menos de 1,90 dólares por día‒ podría duplicarse en comparación con 2019, cuando la tasa era de 6,5% de la población ‒13,7 millones de personas‒ según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

En cuanto a los datos de pobreza ‒dentro de esta categoría se incluye a quienes viven con menos de 5,50 dólares por día‒, el estudio de la fundación Getulio Vargas proyecta que la tasa estará entre 25% y 30% a principios del próximo año. En 2019, este índice fue de 24,7%, alrededor de 51 millones de brasileños.

“La tasa de pobreza extrema será muy alta por dos factores: la población más pobre depende básicamente de los programas sociales y del mercado laboral, el cual se ha visto impactado negativamente por ocupaciones con menor educación e ingresos”, afirmó Daniel Duque, uno de los autores del informe.

El economista explica que la proyección considera el fin de las ayudas de emergencia y además la no aplicación del programa Renda Brasil, que en principio el gobierno de Jair Bolsonaro pretendía llevar adelante, pero que ahora, en el marco de su plan de ajuste, no lo implementará. Se esperaba que el programa Renda Brasil ‒una continuación del plan Bolsa Familia creado y llevado adelante durante los gobiernos del Partido de los Trabajadores‒ sustituyera a la ayuda de emergencia, creada durante la pandemia y considerada fundamental para la protección de la población más vulnerable en este período.

Bolsonaro dijo la semana pasada durante una entrevista con la cadena Band que no habrá extensión de ayudas ni se creará un nuevo programa de ayudas, aunque manifestó que pretende “intentar aumentar un poquito” el todavía existente Bolsa Familia.

Como argumento, el ex capitán ultraderechista de 65 años dijo que no puede haber desequilibrio en las cuentas públicas. “Lo siento, siento compasión por la población, la más humilde, pero si Brasil se desequilibra con una nueva extensión de ayuda de emergencia, todo puede desaparecer”.

“El legado que podemos dejar en la economía para la gente es una economía estable”, dijo Bolsonaro. Si existiera la perspectiva de un mercado laboral movido, que pudiera absorber la mano de obra de los trabajadores más afectados por la pandemia, el escenario no sería tan malo. Pero eso no es lo que se espera, según el estudio.

“Uno de los impactos más predecibles es que muchas personas que dejaron de buscar trabajo debido a la pandemia volverán a buscarlo. Entonces como resultado, la tasa de desempleo aumentará, porque no todos encontrarán trabajo”, afirmó Duque.

Además de que el final de 2020 no promete las contrataciones de fin de año que en otros momentos suelen ser comunes, Duque apuntó que el comienzo del año es tradicionalmente el peor en los indicadores de empleo. “La tasa de desempleo en el primer trimestre suele ser la más alta del año, lo que se sumará a los factores negativos ya existentes”, afirmó.