Hoy se cumple un año en el gobierno de la “coalición multicolor”, una ingeniería electoral de cinco partidos que supo construir, tras la elección general de octubre de 2019, el entonces candidato del Partido Nacional (PN), Luis Lacalle Pou, que luego asumiría como presidente. Su embrión y hoja de ruta fue el Compromiso por el País, un documento programático que firmaron hace ya 543 días el PN, el Partido Colorado (PC), Cabildo Abierto (CA), el Partido Independiente y el Partido de la Gente. No había experiencia en Uruguay de una coalición con tantos integrantes, y al llegar al primer año de gestión, legisladores del oficialismo evalúan el resultado como satisfactorio, defienden las instancias de negociación interna y reconocen diferencias, pero repiten que es una estructura electoral que llegó para quedarse.

Al mirar por el retrovisor, pueden verse distintas situaciones de tensión y discrepancias entre los socios, que fueron superadas aunque dejando heridas o meras raspaduras ‒dependiendo del caso‒. Por medio de la negociación en el Parlamento se logró modificar o incluso eliminar de la ley de urgente consideración (LUC) aspectos que generaban rispideces ‒principalmente la propuesta fallida, defendida por gran parte del PN, de desmonopolizar Ancap‒ y redistribuir partidas del Presupuesto en función de los intereses de los socios. En ese contrapeso, por cuestiones de caudal electoral, han sido el PC y CA quienes lideraron los pedidos y reclamos.

Pero también los líderes de ambas facciones y candidatos en la última elección, Ernesto Talvi y Guido Manini Ríos, pusieron en aprietos a la coalición por distintas razones. El primero, tras asumir como canciller y tener encontronazos con el presidente por su gestión, abandonó el cargo y luego se retiró de la política, sembrando la incógnita a mitad de 2020 sobre el futuro de la coalición y afectando al sector colorado Ciudadanos. “Fue un golpe duro, porque fue repentina su salida de la cancillería y de la política. Pero nos logramos reorganizar y demostrar que Ciudadanos era mucho más que Talvi”, dijo el diputado del sector Felipe Schipani.

En el caso de Manini Ríos, llegó al Senado arrastrando un pedido de desafuero de la Fiscalía por no haber informado de la confesión de un crimen por parte del represor José Nino Gavazzo en un tribunal de honor; y la resolución del tema mantuvo en vilo al sistema político por varios meses, hasta que finalmente en octubre los socios con representación en el Senado se alinearon a CA ‒con excepción de Ciudadanos, del PC‒ y rechazaron el pedido para que compareciera ante la Justicia.

Al ver en retrospectiva el año transitado, con éxitos y sobresaltos, el discurso de los legisladores del oficialismo resulta muy similar y podría resumirse en esta frase del senador de CA Raúl Lozano: “Cuando no estábamos en el Parlamento, nosotros y los demás partidos de la coalición criticamos lo que se llamaba la ‘mano de yeso’ del Frente Amplio [FA], porque se votaban los proyectos casi íntegros [como llegaban del Poder Ejecutivo]. Y hoy podemos decir que los partidos de la coalición no tienen mano de yeso; si entendemos que los proyectos no son buenos no los votamos, y si lo son, sí, sin importar de dónde vengan”.

En la misma línea, el senador colorado Tabaré Viera ‒del sector Batllistas‒ dijo que a la interna y también fuera de la coalición “asombra” esta forma de funcionamiento, “porque no veníamos acostumbrados, no sólo en los años del FA en el gobierno, a ver la base de una república, que es la separación de poderes en su mejor versión”, con negociaciones legislativas posteriores al trabajo del Ejecutivo.

“Somos cinco partidos diferentes en sus orígenes y que competimos entre nosotros. Hicimos un acuerdo que funcionó, porque más allá de diferencias naturales ‒y que es natural que se expresen en público, porque los partidos les rendimos cuentas a los electores‒ en todas las cosas importantes logramos acuerdos y le dimos gobernabilidad al gobierno”, evaluó Jorge Gandini, senador blanco.

Por su parte, el diputado del PN Juan Martín Rodríguez, que trabajó en 2020 como coordinador de bancada, explicó que “la lógica” que llevó adelante la coalición fue “poner los puntos disímiles sobre la mesa, conversar y llegar a un punto medio de acuerdo”. Si bien “esto no asegura que todos votemos lo mismo, por suerte fueron contados los episodios donde no hubo un voto encolumnado”, señaló. Un caso fue la creación de la red internacional de aeropuertos internacionales, un proyecto enviado por la administración del FA que eleva el estatus de varias terminales aéreas y que no contó con los votos de CA en el Senado.

Pero el episodio más rimbombante en que la coalición votó dividida ocurrió en la última sesión legislativa de 2020 de la Cámara de Diputados, cuando CA avanzó con una de sus propuestas de campaña y propuso votar una ley que limita los territorios destinados a la forestación, que fue apoyada por el FA pero no por el resto de la coalición. Sobre este asunto, Rodríguez, del PN, indicó que “seguramente faltó más diálogo” en el paso por Diputados, y Lozano, de CA, mostró confianza en que en el Senado se modificará el proyecto para que sea apoyado por todo el oficialismo ‒“estamos dispuestos a flexibilizar en algo sin que se pierda el espíritu”, aclaró‒. El resto de los legisladores consideró estas diferencias “naturales” y quitó trascendencia al asunto, aunque Schipani dijo que “no es una buena señal votar divididos”.

Luis lacalle Pou y Guido Manini Rios (archivo, octubre de 2019).

Luis lacalle Pou y Guido Manini Rios (archivo, octubre de 2019).

Foto: Ernesto Ryan

Nuevas prioridades y un gran tema en el horizonte

El martes hubo una reunión entre los diputados y senadores del oficialismo, que lideró la vicepresidenta Beatriz Argimón, para conversar sobre las prioridades legislativas para 2021. El gobierno ya definió que la reforma del sistema previsional, los cambios en el mercado de combustibles y la ley de medios son prioridad, pero cada socio aportó su agenda de temas y además se acordó empezar a estudiar asuntos por fuera del compromiso programático de 2019. Gandini analizó que los temas prioritarios del Ejecutivo son “leyes complejas” y además la Rendición de Cuentas a mitad de año será “algo más que eso, porque seguramente habrá cambios que recojan la realidad económica del país”, que deberán negociarse entre los socios.

A su vez, Rodríguez consideró “razonable” que los socios puedan impulsar proyectos que quedaron por fuera del Compromiso por el País, y lo acordado es que no pasarán a votación “hasta que no sean analizados debidamente por los cinco partidos, para ver si la idea la llevamos todos o sólo quien propone”.

“Fuera del Compromiso por el País hay asuntos donde tenemos diferencias y se buscará acercar posiciones en busca de consensos”, señaló Schipani. Una de las prioridades de Ciudadanos es el proyecto de eutanasia que presentó el diputado del sector, Ope Pasquet, que genera diferencias, aunque el legislador resaltó que responden “a aspectos filosóficos y no políticos”, y no descartó buscar votos en la oposición para aprobarlo.

En CA, comentó Lozano, se pretende dar tratamiento a varios proyectos presentados el año pasado que aún no fueron tratados: cambios en la tasa de usura, una reestructuración de las deudas de personas físicas, la aprobación final de la ley forestal, establecer una reducción impositiva para los comercios y empresas de las zonas fronterizas, el proyecto de tenencia compartida ‒hay además otro proyecto del PN sobre el mismo asunto‒, la regulación de la personería jurídica de los sindicatos, y la derogación de una norma interpretativa de la ley de caducidad votada en 2011 ‒“ningún partido de la coalición lo votó en aquel entonces, y por esa ley se lleva presos a ancianos por cosas que pasaron hace 50 años, sin pruebas”, expresó‒.

Otro asunto que deberán resolver la coalición y su conductor, Lacalle Pou, es el planteo del PC y CA de crear una mesa política “donde expresarse y canalizar algunas diferencias”, manifestó Viera. A su entender, esto sería “un avance institucional” para la estructura política. Schipani coincide en promover un ámbito donde “los líderes de los partidos de la coalición y el presidente puedan debatir los grandes temas, marcar el rumbo del gobierno, porque nos falta a veces discutir políticamente”. Lozano aseguró que el pedido está hecho y ahora “es el presidente quien tiene la palabra”.

Sobre la futura reforma previsional, en la que ya trabaja desde noviembre una comisión de expertos con técnicos designados por los partidos políticos y sectores sociales, Schipani subrayó que “va a ser el gran tema de 2021”. Gandini dijo que por su “complejidad” podría ser una ley equiparable a la LUC o el Presupuesto. “Es una reforma estructural, necesaria, pero también de las más difíciles de tomar. Promete ser un tema que va a centrar nuestra atención y capacidad de negociación”, expresó el senador de Batllistas.

En CA avizoran la reforma como “un tema muy complejo, que requerirá mucho trabajo”, y a priori no rechazan estudiar cambios en la Caja Militar, subsistema que fue reformado en 2018 con los votos del FA. “Todo depende de cómo venga [el proyecto al Parlamento], si se atienden los principios de justicia, ecuanimidad y equilibrio no habrá mayores problemas”, dijo Lozano.

Los pronósticos de unidad hasta la elección y más allá

Schipani sostuvo que “la coalición vino para quedarse”, entre otras cosas porque los partidos socios no tendrían “autoridad en la próxima elección para decirle a la ciudadanía ‘queremos gobernar al Uruguay con responsabilidad’ si antes rompieron” un acuerdo. Gandini coincidió en que “fracturar el bloque que se ha construido puede colaborar con un fracaso posterior”, y Viera catalogó a la coalición conformada como “una herramienta fundamental para el sostén del país” a futuro. Los tres legisladores hablaron de que el acuerdo político puede continuar más allá de 2025, cambiando eventualmente quién la conduce en función de la elección.

“Hoy por hoy pienso que la coalición va a durar hasta el último día”, sostuvo Lozano, aunque admitió que en CA “todos sabemos que dependiendo de cómo votemos, se mueve para un lado o para otro la balanza”. De esto se desprende que CA es el factor clave para avizorar si los dos bloques políticos surgidos en la elección de 2019 llegaron para quedarse o sufrirán modificaciones.