Este martes, por cadena de radio y televisión, el canciller Mario Lubetkin dio un mensaje a la población “en memoria de las víctimas del holocausto del pueblo judío”. “Hoy nos convoca un deber que trasciende gobiernos, generaciones, tiempo y fronteras; es el deber de la memoria”, empezó el ministro. Subrayó que la intención no era sólo recordar un hecho histórico, sino “reafirmar un compromiso moral irrenunciable: defender la dignidad humana frente a toda forma de odio, de exclusión y de violencia”.

Lubetkin recordó que en 2005 el 27 de enero fue designado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como el Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto y que “año a año, nuestro país recuerda públicamente estos acontecimientos, ya sea a través de mensajes de presidentes, ministros u otras autoridades del Estado, más allá del color político de estos gobernantes”. Recordó que la fecha marca la liberación del campo de exterminio de Auschwitz “y simboliza el derrumbe de un sistema de muerte que llevó al asesinato de seis millones de personas judías, junto a millones de otras víctimas del nazismo de diferente nacionalidad y credo”.

Agregó que la resolución de la ONU “no se limita a un acto simbólico, sino que rechaza explícitamente toda forma de negación o distorsión del Holocausto”. “Esta resolución no debe ser pensada sólo como un día de recuerdo, afirma un principio fundamental del sistema internacional: que el Holocausto es inaceptable. Alienta a preservar los sitios donde se perpetró la barbarie. Y, sobre todo, impulsa la educación como herramienta fundamental para prevenir futuros genocidios, de cualquier tipo y de cualquier forma”, señaló.

Lubetkin subrayó que esta historia “siempre nos permitirá entender hasta dónde puede llegar la humanidad cuando el odio se vuelve política de Estado, cuando la deshumanización del otro se normaliza y cuando el silencio sustituye a la responsabilidad”. “Estos no son accidentes de la historia, son las consecuencias de decisiones, de omisiones y de complicidades. Por eso, la memoria no es pasiva: interpela, exige, compromete y debe garantizarnos un mundo diferente”, agregó.

Además, el canciller destacó que este año la conmemoración adquiere un significado particular, al haberse cumplido 80 años de la creación de la ONU y de su carta fundacional, “nacida del horror de la guerra, con una promesa solemne: preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra”. “Esa promesa sigue vigente, y el crecimiento de las tensiones en el mundo nos obliga aún más, hoy, aquí y ahora, a actuar más intensamente”, acotó.

El canciller destacó que para Uruguay este recuerdo tiene una “dimensión profundamente propia”, porque nuestro país “fue tierra de refugio, de reconstrucción y de esperanza para quienes huían del nazismo”. Subrayó que aquí “encontraron paz hombres y mujeres que habían conocido el exilio, la persecución y la pérdida, combatientes contra el nazismo, sobrevivientes y familias que volvieron a vivir y a creer en la vida, sobre la base de valores democráticos, de convivencia y de respeto”.

Lubetkin también destacó “que esta tragedia no fue algo que solamente ocurrió en tierras ajenas o algo que sólo les pasaba a otros allá lejos”. “Por eso, honramos a los y las uruguayas como nosotros, que el destino los encontró involuntariamente en medio de la tragedia de la Segunda Guerra Mundial. Porque también hubo víctimas uruguayas del horror, personas nacidas en nuestra tierra o que la habían elegido como hogar y que fueron alcanzadas por la maquinaria del exterminio nazi. Recordarlas es un acto de justicia histórica y de memoria nacional”, señaló.

Por último, el canciller dijo que, “sin establecer comparaciones singulares”, se debe tener presente que en Uruguay “también recordamos nuestra propia historia de dolor, un período en el que el ciudadano fue perseguido, encarcelado, exiliado o silenciado por sus propias ideas durante la dictadura militar”. “Ambas memorias nos interpelan desde un mismo compromiso, el de afirmar, sin ambigüedad, el valor de la dignidad humana, de la democracia, del estado de derecho y, sobre todo, el nunca más frente a todas las formas de persecución”, finalizó.