Luego de una primera reacción en X, el pasado sábado, en la que saludó al pueblo venezolano “esperando que el día de hoy marque el inicio del camino hacia su libertad”, el presidente de Cabildo Abierto (CA), Guido Manini Ríos, profundizó este miércoles sobre el reciente ataque militar de Estados Unidos contra Venezuela, que terminó con el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes serán acusados en Nueva York de presuntos crímenes vinculados al narcotráfico y el terrorismo.
Desde las páginas del semanario La Mañana, el exsenador señaló en primer lugar que la “operación militar” ordenada por el presidente estadounidense, Donald Trump, provocó “sentimientos diversos”. “A la sorpresa por lo fácil que resultó el operativo de captura, que hace pensar en la traición del círculo íntimo del dictador, siguió el estallido de alegría y el festejo en las numerosas colonias venezolanas desperdigadas por el mundo. Alegría, satisfacción, pero sobre todo esperanza en un mañana mejor”, apuntó.
En la columna de opinión, titulada “La autodeterminación de los pueblos”, Manini Ríos definió a Maduro como “un gobernante ilegítimo que desoyó el mandato popular y que se aferraba al poder merced a un tremendo aparato de seguridad que impidió o reprimió con dureza cualquier reclamo de libertad”.
Según el líder cabildante, “las reacciones ante el hollywoodense operativo militar han respondido en buena medida al posicionamiento político de cada uno”. Así, por un lado, resulta “realmente triste ver a los autodenominados progresistas que, víctimas de los prejuicios que cultivan en sus entrañas, defienden lo indefendible”; mientras que, “en el otro polo”, aparecen aquellos que están dispuestos a “aplaudir cualquier cosa que hagan los ‘gringos’”.
En cuanto a la posición de CA, el excomandante en jefe del Ejército afirmó que el partido permanece firme en la defensa de “la autodeterminación de los pueblos”, aunque apuntó: “En el caso de Venezuela estamos ante una situación muy singular, digamos ante una suerte de oxímoron político: se viola la soberanía de un país y merced a ello puede llegar a respetarse la voluntad de su pueblo”.
“No defendemos la intervención militar en ningún país, mucho menos cuando ella proviene de una potencia avasallante que hace pocas semanas, en un documento referido a su seguridad nacional, nos recordó que no somos más que su patio trasero”, subrayó Manini Ríos. No obstante, sostuvo que, “en la vida de los pueblos manda la realidad, y esta dice que Nicolás Maduro y su régimen jamás iban a dar el paso al costado, por más mayorías populares en su contra que se levantasen”.
“¿A eso deberíamos habernos resignado? Para contestar esa pregunta hay que consultar al propio pueblo venezolano. Si en julio de 2024 votó abrumadoramente para que se fuera Maduro, es lógico suponer que hoy esa mayoría se mantiene. Entonces, no queda otra que tragarse este sapo intervencionista y mirar el bien mayor”, agregó.
Volonté: “Cuidado con hacernos los distraídos con las dictaduras”
Por su parte, en declaraciones a MVD Noticias, el histórico dirigente del Partido Nacional (PN) Alberto Volonté dijo que en este momento “hay que hacer lo que se está haciendo”. Señaló que Uruguay es un país de “apego al derecho internacional” que, por su dimensión, “lo único que lo cuida no son ni las armas ni las energías atómicas”, sino “el derecho”.
“Repudiamos toda intervención extranjera, en este caso, de Estados Unidos en Venezuela”, aseveró quien fue candidato a la presidencia por el PN en las elecciones nacionales de 1994.
No obstante, Volonté llamó a tener “cuidado con hacernos los distraídos con las dictaduras”. “¿Por qué? Porque cuando nosotros las sufrimos no queríamos que el mundo se hiciera el distraído de la dictadura uruguaya [...] Nos costó mucho a nosotros salir de una dictadura, 13 años, y cuando salimos no estábamos muy contentos. ¿Se acuerdan de ‘El cambio en paz’?”, expresó, en referencia a la frase de campaña de Julio María Sanguinetti en los primeros comicios tras la dictadura cívico-militar.
Por otra parte, según Volonté, actualmente Uruguay tiene las “circunstancias históricas” para “ser un país convocante al diálogo”. “Acá pueden venir los más opuestos a sentarse a hablar. Uruguay da garantías a todos”, afirmó.