“Sin duda, en la historia del Mercosur el debate que se abre hoy marca y marcará la historia de nuestro país de una forma extraordinaria, más allá del resultado final que ustedes decidan”, manifestó el martes de la semana pasada el ministro de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin, ante la comisión especial que analizó el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, suscrito por ambos bloques el 17 de enero en Asunción.
Este miércoles, prácticamente una semana después, la Cámara de Senadores aprobó por unanimidad el tratado (31 en 31), con comentarios positivos de todos los partidos políticos y aplausos tras la votación, aunque también con algunos señalamientos sobre los posibles impactos negativos y no pocas dudas sobre el proceso de ratificación del acuerdo del otro lado del océano Atlántico.
Al momento de la votación, el miembro informante, el senador del Frente Amplio (FA) Daniel Caggiani, calificó el tratado como “el más grande acuerdo comercial que ha firmado Uruguay en toda su historia de 200 años”. “Hoy es un día histórico para Uruguay”, aseguró.
El legislador del oficialismo puntualizó que este miércoles únicamente se dio sanción al acuerdo interino de comercio (ITA); no se puso en consideración el acuerdo de asociación (EMPA), que ingresará al Parlamento uruguayo cuando lo firmen los países europeos.
Caggiani señaló que, una vez que el tratado entre en vigencia, “la Unión Europea va a conceder preferencias arancelarias al 92% del comercio del Mercosur y del universo arancelario en diez años”, mientras que “el Mercosur, en los primeros diez años, va a conceder preferencias arancelarias al 72% de la producción de la Unión Europea”. De este modo, se trata de “conciliar las asimetrías de desarrollo relativo que tienen ambas regiones”, señaló.
Tal como lo planteó Lubetkin días atrás, Caggiani dijo que el acuerdo permitirá “crear una zona comercial de más de 750 millones de habitantes, que va a representar nada más y nada menos que el 20% del producto interno bruto del mundo”. Señaló, además, que en la negociación del tratado hubo “una verdadera política de Estado”, con “25 años de acumulación de diferentes gobiernos con diferente signo político”.
En cuanto a los efectos que tendrá el acuerdo en Uruguay, el legislador frenteamplista apuntó que actualmente la Unión Europea es el tercer socio comercial y el principal origen de la inversión extranjera directa en el país. A su vez, es “el segundo destino donde más pagamos aranceles”, alrededor de 70 millones de dólares.
Caggiani señaló que el acuerdo establece “tres cuotas muy importantes” para el Mercosur que son relevantes para la economía uruguaya: 99.000 toneladas para la carne bovina, 60.000 toneladas para el arroz y 45.000 toneladas para la miel. Todavía está pendiente, a la interna del Mercosur, de qué forma se van a distribuir esos volúmenes.
El presidente de la Asociación Rural del Uruguay, Rafael Ferber, afirmó en la comisión que el tratado “va a ser altamente positivo para la carne roja y el arroz”, y consideró que “se tendrá que buscar mecanismos para ayudar a profesionalizar rubros como los quesos artesanales y el sector vitivinícola”.
Caggiani señaló que, “si uno hace una estimación a vuelo de pájaro, estamos hablando de que podemos tener una reducción arancelaria de casi 100 millones de dólares solamente para el ingreso de la carne”. “Entre lo que nosotros dejamos de percibir y lo que nosotros vamos a percibir como mejora arancelaria hay una ganancia de casi un 50%”, agregó.
Por otra parte, el senador del FA reconoció que con el tratado “también se abren desafíos”. En particular, mencionó la producción de leche en polvo y de quesos. “El 45% de la leche en polvo de nuestra principal empresa exportadora nacional, que es Conaprole, se exporta al mercado brasileño; eso va a ser un desafío importante”, apuntó, en referencia al potencial ingreso de productos europeos subsidiados a Brasil.
Con todo, manifestó: “Bienvenidos esos desafíos en virtud de que son necesarios para mejorar la competitividad de nuestra producción y, sobre todo, para tratar de dinamizar nuestros mercados de exportación”.
“Friedman le ganó a Prébisch” y la tecnología del bife ancho
En la comisión, la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, rechazó la lectura dicotómica del acuerdo como “agricultura versus industria”. “Eso no es así”, aseguró, y señaló, por un lado, que actualmente la industria europea “tampoco puede competir con la industria de otras regiones”, por lo que “ya no es la amenaza para nuestros sectores industriales que podía haber sido 20 años atrás”. Por otro lado, apuntó que la agricultura del Mercosur “ha incorporado valor agregado en grandes dimensiones”, es decir, “ya no es simplemente agricultura entendida como un commodity”.
En la misma línea, el senador del Partido Nacional (PN) Sebastián da Silva, prometió este miércoles en el plenario de la cámara alta empezar a trabajar para “derribar un mito que nos hace mucho daño”, aquel de la “gente que se queja de la primarización de nuestras exportaciones”. “Cuidado el ignorante que diga que atrás de un kilo de lomo o de bife ancho que se va a un hotel en Berlín no hay tecnología. ¡Vaya que hay tecnología! Atrás de ese lomo, atrás de ese marmoleo, atrás de esa presentación hay diseñadores gráficos, hay genetistas, hay gente que planta la pradera que necesita un novillo para terminar a los dos años y medio pesando 550 kilos”, señaló.
Según Da Silva, que destacó de manera especial la labor de Csukasi, a quien definió como una “negociadora hambrienta de acuerdos”, en este momento “es muy difícil ir más arriba que el Uruguay en materia ganadera”. “No hemos ido más arriba porque hemos tenido los aranceles, pero le corremos al que sea”, aseveró.
El senador del PN sostuvo que el tratado “es muy importante” para el país; de todos modos, consideró que la cancillería uruguaya debería instalar “un cuerpo estable” en Bruselas, la sede de la Unión Europea, para mitigar el daño de “las chicanas que van a venir” desde los sectores europeos refractarios al acuerdo. Al mismo tiempo, advirtió sobre los posibles perjuicios para productores uruguayos. “La amenaza de que nos invadan vinos europeos a Brasil es enorme”, afirmó.
Para Da Silva, asimismo, el consenso del sistema político uruguayo en torno al acuerdo representa “un triunfo del liberalismo económico”. “Acá hay un consenso de que el libre comercio es la forma de progresar de las naciones”, manifestó.
Y esto último, agregó, se da “en una América Latina que estuvo impregnada, no hace mucho, del estructuralismo” del economista argentino Raúl Prébisch, a quien catalogó como “una especie de mentor del atraso latinoamericano a fines del siglo XX”. “Hoy, 25 de febrero [de 2026], podemos decir perfectamente que [Milton] Friedman le ganó a Prébisch, le ganó a [Reinaldo] Gargano y les ganó a muchos de los que pregonaban un país inviable”, porque Uruguay, sostuvo, “es un país agroexportador, si y solo si”. “Hoy ganó el libre mercado, por suerte, y atrás del libre mercado van a ganar todos los uruguayos”, remató.
Europa debe demostrar que “puede traducir sus discursos en decisiones concretas”
A su turno, el senador suplente del Partido Colorado (PC) Nicolás Albertoni, quien en el período pasado se desempeñó como subsecretario de Relaciones Exteriores, hizo hincapié en dos asuntos pendientes vinculados al tratado. En primer lugar, la incertidumbre que existe en Europa: “Tenemos que ser conscientes de que, mientras que en los parlamentos de Mercosur estamos corriendo para ratificarlo, en Europa el acuerdo se encuentra en un tribunal de justicia”, apuntó.
En la comisión, Lubetkin indicó que existen dos posibilidades para la aplicación del ITA. Una de ellas es que se espere por el fallo del tribunal, lo que demoraría entre 18 y 24 meses. La otra es que se ejecute “la aplicación de la vigencia anticipada, que es un mecanismo que la Unión Europea tiene para activar de forma inmediata”. En ese sentido, el canciller sostuvo que “los principales líderes de Europa han señalado claramente que quieren que se active la cláusula provisoria”.
Albertoni señaló que, “tarde o temprano”, el acuerdo “deberá volver al Parlamento Europeo para su consentimiento, y ese será un momento clave para que la Unión Europea demuestre quién es hoy verdaderamente”. Europa, sostuvo, “necesita demostrar que puede traducir sus discursos de lo que tanto se habla en Bruselas, sobre alianzas estratégicas, en decisiones concretas, y que al final del día es un socio clave para América Latina para innovar, y no sólo para regular”.
En segundo lugar, el representante del PC apuntó que dentro del Mercosur todavía está pendiente el reparto de las cuotas fijadas en el tratado. Mencionó que “en pocas semanas” comenzará la negociación de las cuotas de carne, algo que “será una primera prueba de madurez regional”.
Al respecto, el vicepresidente de la Federación Rural, Jorge Rodríguez, sostuvo en la comisión que “entre las cosas que inmediatamente deberían estar”, tras la aprobación del acuerdo, “se encuentra una defensa firme de la posición uruguaya dentro de la región”.
“Hay una enorme tarea por delante en el estudio de medidas compensatorias”
La semana pasada, unas 30 delegaciones opinaron sobre el tratado en la comisión. La postura general fue claramente a favor, pero hubo algunas advertencias. El dirigente del PIT-CNT José Olivera alertó sobre la ausencia de “un estudio de impacto” y planteó, entre otras cosas, crear un espacio de diálogo para “estudiar cómo esto se puede integrar en una estrategia nacional de desarrollo”.
El senador frenteamplista Óscar Andrade valoró como “muy razonables” las propuestas del PIT-CNT y sostuvo que se debe intentar que los resultados del acuerdo “se puedan repartir de la mejor manera posible”. Cuestionó a la Unión Europea porque, según consideró, ahora firma este acuerdo “porque geopolíticamente está en una posición desastrosa”.
Sobre el acuerdo en sí, Andrade dijo que “es lo que se puede”, señaló que el Mercosur tiene “un peso económico relativo muy pequeño” en el mundo y destacó que hay “sectores estratégicos” que “salen bien parados”. Además, comentó que “si toda la vida defendimos que se pudiera negociar como bloque”, no cabe más que “saludar” que eso se haya logrado. Puntualizó que no es cierto que defienda el “no comercio”, sino que rechaza el comercio que “perjudica la integración regional”.
A su turno, si bien señaló que la central sindical “reconoció oportunidades en el acuerdo, como el acceso a nuevos mercados y el desarrollo sostenible”, la senadora del FA Blanca Rodríguez expresó en la sesión de este miércoles: “Coincidimos con el PIT-CNT en la necesidad de trabajar en políticas activas para mejorar los efectos negativos que el acuerdo pueda tener y, sobre todo, proteger a los trabajadores y a los sectores vulnerables”.
La senadora frenteamplista apuntó que el gobierno está a la espera de un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que permitirá “saber cuáles son esos sectores perjudicados” con una mayor exactitud. Agregó que el estudio del BID también “va a sugerir algunas líneas de política de apoyo a esos sectores afectados”. “Hay una preocupación de todos nosotros por la quesería artesanal y un compromiso de ayudarlos en la búsqueda de acuerdos y de oportunidades”, expresó.
Desde la Asociación de Queso Artesanal, Erich Schaffner dijo en la comisión que, una vez que se ponga en marcha el tratado, los productos uruguayos competirán con “productores altamente subsidiados directa e indirectamente”.
En particular, el trabajo del BID abordará “cuáles son los impactos reales, dónde están las pérdidas de competitividad con Brasil y qué capacidad tiene Europa, realmente, de entrar más y sacarnos de cierto espacio”, según ha señalado Csukasi. De acuerdo a lo afirmado por Rodríguez, “claramente hay una enorme tarea por delante en el estudio de medidas compensatorias y en la apertura de nuevos mercados”.
Ya con media sanción, está previsto que el acuerdo se trate –y se apruebe por amplia mayoría– este jueves a partir de las 12.00 en la Cámara de Diputados. El único partido que ha anunciado que votará en contra es Identidad Soberana. Así, Uruguay podría convertirse en el primer país del Mercosur en ratificar el acuerdo, siempre y cuando Argentina, que a instancias del oficialismo encabezado por Javier Milei adelantó el tratamiento del tratado en el Senado argentino para este mismo jueves a las 11.00, no lo haga antes.