En uno de los tradicionales almuerzos de trabajo organizados por la Asociación de Dirigentes de Marketing, referentes de los principales sectores productivos saludaron las medidas para mejorar la competitividad anunciadas el martes por el presidente Yamandú Orsi y el ministro de Economía, Gabriel Oddone, al tiempo que apuntaron contra la central sindical por el nivel de conflictividad, así como contra la iniciativa del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) de ratificar el Convenio 158 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), vinculado a la regulación del despido en el sector privado.
El eje del evento fue la visión empresarial sobre los desafíos y oportunidades de Uruguay. En cuanto a los desafíos, el presidente de la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU), Leonardo García, afirmó que “no existe mayor desafío en este momento para el Uruguay como la mejora de la competitividad”, la cual, “ya no es un objetivo deseable de cada uno de nosotros, sino una condición de supervivencia”.
Con la presencia de Oddone, García, al igual que el presidente de la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay, Julio César Lestido, agradeció al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) por convocar el martes a las cámaras empresariales, junto al PIT-CNT, para informarles acerca de las medidas que se anunciarían horas después e invitarlos a presentar propuestas para mejorar la competitividad. El presidente de la CIU consideró “un avance muy importante” que “el gobierno reconozca los problemas de competitividad que tiene el Uruguay”. “Creo que es el inicio de un camino que estamos obligados a recorrer”, dijo García; en tanto, Lestido afirmó: “Realmente creemos que estamos en el camino adecuado”.
“Si nosotros somos competitivos, el sector empresarial solo se va a ocupar de realizar inversiones, de mejorar su productividad, de atraer nuevas inversiones, desarrollar nuevos productos, abrir mercados y, de esa forma, generar de vuelta empleo genuino y que vuelva el Uruguay a la senda del crecimiento”, señaló García. En la ronda de preguntas finales, apuntó a que “todo el sector político, no solo el de gobierno, apoye todo tipo de medidas que apunten a mejorar la competitividad que tanto necesita el Uruguay”.
Durante su intervención, el dirigente de la CIU se explayó sobre tres aspectos que deben cambiar para revertir el “problema estructural” de la competitividad. En primer lugar, se refirió a los costos energéticos y apuntó a trabajar en el corto plazo “en reducir las tarifas energéticas, más que nada en las industrias que son intensivas en el consumo energético”. Aclaró que el planteamiento no es aplicar una “tarifa reducida para un solo proyecto de inversión”, sino “una reducción de costos energéticos para toda la industria que ya está instalada en el país”.
También en materia de energía y en el mediano plazo, García propuso “abatir los monopolios públicos”, lo cual podría “generar una mejor competencia de mercado y que eso repercuta positivamente en los costos que cada uno de nosotros pagamos en nuestras empresas”. “Nuestro país está compitiendo para atraer inversiones y para mantener las inversiones en el país, con países que hoy en día son mucho más competitivos que nosotros en temas energéticos”, agregó.
Cámara de Industrias pidió al PIT-CNT “una tregua de conflictos”
En segundo lugar, García abordó los desafíos en cuanto a las relaciones laborales y el nivel de conflictividad, el cual se mantuvo con “una intensidad moderada” en 2025, según el índice de conflictividad laboral de la Universidad Católica.
“Creemos que si realmente queremos defender la industria nacional, no podemos mantener el nivel de conflictividad que venimos teniendo”, afirmó. Como primera medida, le solicitó a la central sindical “una tregua de conflictos para la industria y su cadena de suministro, para todas aquellas empresas que hoy cumplen con sus obligaciones”. “Precisamos una amplia cláusula de paz, verdadera, donde aquellas empresas que cumplen con sus obligaciones no sean afectadas en su nivel de actividad”, dijo García, quien aseguró: “No conozco otro país donde el empresariado cumpla al pie de la letra con todas sus obligaciones y tenga paros permanentes”.
A modo de ejemplo mencionó a la industria láctea y dijo que “no podemos seguir teniendo a la principal industria de alimentos del país en jaque, [permanentemente] tirando leche y sus derivados, con lo que eso implica, llevando a sus dueños a pensar en desindustrializar distintos procesos”. A su vez, planteó decretar la esencialidad de la actividad del Puerto de Montevideo.
Consultado en la ronda de preguntas sobre en qué consistiría la cláusula de paz, García señaló que podría ser por lo que dura el período de gobierno, cuatro años en los que “se negocie lo que se tenga de negociar, pero que las empresas no vean afectada su actividad”. “Por lo menos dennos un respiro para no seguir ahuyentando a los inversionistas”, pidió. Agregó que si se alcanzara un “grado de madurez suficiente entre el sector empresarial y el sector sindical”, no tendría que aplicarse con mediación del MTSS.
Alejandro Ruibal, presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay, aportó que no le gustaría llamarlo tregua, sino, más bien, una herramienta para “preservar el trabajo”. Sostuvo que “no se puede vivir en un ambiente de conflicto”, aunque afirmó que también entiende “a veces la lógica de los sindicatos”. En ese sentido, consideró que “en los momentos en que las cosas se ponen más difíciles –como nos está pasando ahora–, es que tenemos que bajar más la pelota”.
Convenio 158 de la OIT y reducción de la jornada laboral
“El gobierno debe ser muy claro y rechazar cuanto antes la idea de ratificación del convenio 158 de la OIT”, prosiguió García en su intervención. El presidente de la CIU cuestionó que “están minimizando” lo que implica el convenio, cuando “va mucho más allá” de implementar un preaviso ante despidos colectivos, ya que es un “instrumento para poder judicializar lo que se refiere a reestructuras o cierres de empresas”.
“Tenemos que ser claros: es un convenio que tiene más de 40 años, que muy pocos países lo han adoptado y nadie en la OIT nos está solicitando que ratifiquemos este convenio”, aseveró García.
En la misma línea, Lestido consideró que “el foco debería estar en cómo evitar que las empresas lleguen a esa situación y no en agregar rigideces cuando el problema ya está instalado”. Si bien “la preocupación por la pérdida de empleo es compartida y legítima”, señaló que “antes de agregar nuevas restricciones es importante mirar la raíz del problema”. “Una empresa no despide por capricho; normalmente lo hace cuando enfrenta dificultades económicas, caída de actividad o problema de sostenibilidad”, apuntó.
Consultado por la diaria, el subsecretario de Trabajo, Hugo Barretto, negó que la ratificación del convenio 158 tenga algún “efecto de judicialización”, ya que “opera, justamente, de manera contraria”. “Tiene por finalidad generar un espacio de información, consultas y eventual búsqueda de alternativas a la pérdida de los empleos, que resulte superador de cualquier conflicto que pueda originarse por esa causa”, señaló.
Los empresarios también rechazaron la propuesta de reducción de la jornada laboral del PIT-CNT. García consideró “una imprudencia el solo hecho de [mencionar] la reducción de la jornada laboral en este contexto”, y aseguró que “es inviable para la industria y para el país”. El presidente de la Asociación Rural del Uruguay, Rafael Ferber, dijo que “va en el sentido incorrecto del mundo”, al tiempo que Lestido preguntó si es una medida que “realmente favorece o estimula el empleo”: “Mi respuesta es que no”, se respondió. “¿Cómo hago yo para explicarle a una pequeña empresa o una microempresa que le digan ‘mira, tu empleado va a trabajar menos, pero va a ganar más’?; me va a decir que estoy loco”, agregó Lestido.
Por su parte, Ruibal afirmó que no se opone a discutir nada, pero “lo primero que tenemos que arreglar entre todos es la productividad”. “Si para lograr la productividad tenemos que ir por la flexibilización y tenemos que ir por una cantidad de cosas que los sindicatos pidan, pues vamos por ese camino, pero tienen que asegurarnos que vamos a mejorar la productividad; ese es el desafío y los empresarios no nos podemos lavar las manos”, dijo.
Confederación de Sindicatos Industriales: “Donde hay respeto de los convenios colectivos, no creo que tengamos problemas”
Respecto de este último punto, en diálogo con la diaria, el presidente de la Confederación de Sindicatos Industriales, Danilo Dárdano, rechazó que la mejora de la productividad vaya en contraposición a la reducción de la jornada. “Estamos de acuerdo en discutir productividad, no así destajo u otros sistemas que, en realidad, lo que hacen es destrozar el físico de nuestras compañeras y compañeros. Productividad, cuando quieran, en el sentido correcto de la definición y con la información de calidad arriba de la mesa”, afirmó.
El dirigente sindical reconoció que hay “puntos de acuerdo” con el sector empresarial en cuanto a “la necesidad de agregar valor, de insertarse en cadenas regionales de valor con buena innovación tecnológica”, pero, a su vez, hay “grandes desencuentros” como la reducción horaria.
Sobre el nivel de conflictividad, Dárdano, a diferencia de García, señaló que “si una empresa cumple los convenios colectivos, paga lo que corresponde y el trato con la gente es el que corresponde, creo que no habría problemas”. “Me atrevería a asegurar que donde hay respeto de los convenios colectivos, respeto a la normativa de salud laboral, buen trato con la gente, no creo que tengamos problemas”, reafirmó.
Dárdano también agradeció la convocatoria del MEF del martes, aunque reconoció que “creíamos que íbamos a recibir alguna cosa más detallada”. Al igual que las cámaras empresariales, la central sindical trabajará en las propuestas al proyecto de ley de competitividad e innovación en el que trabaja el gobierno. Sobre las medidas anunciadas, a nivel general, señaló que “todo lo que ayude a ir diseñando una estrategia nacional de desarrollo, nosotros lo compartimos”.