Hace poco menos de un año, a 25 días de asumir, y tras el primer Consejo de Ministros, el presidente Yamandú Orsi anunció la apertura de un ámbito de renegociación con el consorcio Aguas de Montevideo –integrado por las empresas Saceem, Berkes, Ciemsa y Fast–, con el que la anterior administración había firmado, en enero de 2025, el proyecto Neptuno, para la construcción de una planta potabilizadora en Arazatí destinada a abastecer de agua potable al área metropolitana. La ejecución del contrato se congeló por un plazo de 90 días y, entre reclamos de la sociedad civil que exigían la nulidad del proyecto, las partes negociaron su modificación.
El 18 de julio de 2025 el gobierno anunció los cambios que se introducirían al contrato. El principal de ellos es la relocalización de la toma de captación de agua bruta y de la planta potabilizadora, del Río de la Plata, a la altura de Puerto Arazatí, en el departamento de San José, hacia el río Santa Lucía, en la zona de Aguas Corrientes, Canelones, en un predio de OSE. La iniciativa también incorpora la construcción de una subestación de UTE de 150 kilovatios, una nueva línea de bombeo en Aguas Corrientes y una cañería de aducción, que transportará el agua tratada a Montevideo y la zona este.
Este jueves, finalmente, el directorio de OSE y el consorcio privado firmaron la modificación del contrato del proyecto Neptuno, un buque insignia del gobierno de Luis Lacalle Pou, que el actual oficialismo cuestionó desde el inicio. En rueda de prensa, Alejandro Ruibal, presidente de la constructora Saceem, defendió que el objeto del contrato original no cambió: “La finalidad del proyecto Neptuno siempre fue construir una planta potabilizadora de unos 200.000 metros cúbicos por día; la misma planta se va a construir ahora, en este proyecto, en otro lugar”, dijo.
Reconoció que “es un proyecto un poco menor a la versión anterior”, pero “mantiene la finalidad, que es dar 200.000 metros cúbicos de agua potable de la mejor calidad posible”, lo cual “va a ayudar a OSE en esta situación un poco crítica que se está viviendo”. Desde el gobierno se ha destacado que la renegociación del acuerdo implica un ahorro de 151 millones de dólares.
En X, el presidente de OSE aseguró que las obras “mejorarán la confiabilidad del sistema, reforzarán el abastecimiento en zonas de crecimiento de la demanda y permitirán avanzar de forma más robusta y preparada para los desafíos de las próximas décadas”. Destacó que el acuerdo “permitirá avanzar en infraestructura estratégica”, como la planta de potabilización y la línea de bombeo, “que aumentará la capacidad de transporte de agua dentro del sistema metropolitano, beneficiando directamente a localidades como Barros Blancos, Toledo, Suárez, Pando e indirectamente mejorará el suministro a Piedras Blancas y Ciudad de la Costa”.
“Cedimos en pos de que en el proyecto se pudiera ir adelante”, dijo Ruibal
El Tribunal de Cuentas (TC) observó, a mediados de febrero, las modificaciones al contrato por considerar que modifican el objeto contractual; la empresa pública decidió reiterar el gasto. “Vamos a seguir dando 200.000 metros cúbicos de agua”, defendió Ruibal, y agregó: “Estamos en el momento de construir, y creo que no podemos seguir perdiendo tiempo en discusiones cuando hay algo en lo que todos los técnicos ya nos pusimos de acuerdo”.
Consultado sobre en qué cedió el consorcio en el marco de la negociación, Ruibal afirmó: “Cedimos en pos de que en el proyecto se pudiera ir adelante”, por ejemplo, en cuanto al monto. Sobre si considera que la renegociación permitió arribar a un mejor acuerdo al original, el representante del consorcio se limitó a responder que el nuevo proyecto es, “desde el punto de vista de la calidad del agua, igual”, pero sostuvo que su opinión “no es relevante en este tema”.
Señaló que “hay unanimidad en la ingeniería uruguaya” en cuanto a que la nueva planta “viene a resolver muchísimos problemas o desafíos que está enfrentando” OSE. Afirmó que se trata de una “planta más moderna”, que incorpora, por ejemplo, el procedimiento de ozonización, lo cual “va a ayudar a bajar el cloro”, que “a la postre va a ayudar al problema de los trihalometanos”. “Por eso también los técnicos de OSE están empujando esta solución, porque están preocupados y trabajando permanentemente en resolver eso”, agregó.
Mientras que el proyecto firmado “va mucho a la calidad”, Ruibal señaló que “OSE está tomando, por otro lado, otras decisiones para ver la cuestión de la cantidad”, en referencia a la represa que el gobierno proyecta construir sobre el arroyo Casupá, afluente del río Santa Lucía, en el departamento de Florida. El empresario precisó que la modificación del proyecto Neptuno “no tiene nada que ver con el proyecto de Casupá, no está dentro de nuestro alcance”, y negó que el consorcio se vaya a presentar a la licitación por Casupá. “No, estamos concentrados en la construcción de este proyecto, que es importantísimo”, afirmó.
Consultado sobre si es un riesgo descartar la toma de agua del Río de la Plata y depender únicamente del Santa Lucía, Ruibal dijo que “es una pregunta para OSE”, pero la finalidad de la iniciativa privada era “potabilizar agua, y nosotros vamos a potabilizar agua, el agua que nos dé OSE”. Añadió que, de todas formas, “van a venir nuevas obras; esto no se agota con esto, esto es una primera etapa muy necesaria”.
En cuanto a los plazos, Ruibal señaló que prevén instalarse en mayo, “porque tenemos que respetar los plazos de los permisos ambientales, como corresponde”. Sobre mitad de año empezarían las obras en la planta y la cañería, que se extenderían apróximadamente por 36 meses.
Oposición pidió a Orsi reconsiderar la inclusión de una segunda toma de agua
La modificación del proyecto Neptuno ha sido objeto de uno de los principales cruces entre la anterior y la actual administración. Este miércoles, tras definirlo en la última reunión de coordinación de la Coalición Republicana, los partidos de la oposición enviaron una carta al presidente Orsi en la que le solicitaron “revisar la decisión adoptada”, la cual calificaron de “peligroso y grave fracaso”.
“Hacemos llegar a usted nuestra gran preocupación con respecto a las decisiones que se han tomado por parte de su gobierno en un tema de enorme significación para el presente y futuro de nuestro país”, sostienen en la carta, firmada por el presidente del Partido Nacional, Álvaro Delgado; el líder del Partido Independiente, Pablo Mieres, y el senador y secretario general del Partido Colorado, Andrés Ojeda.
Afirman que “la solución asumida por el actual gobierno no cumple con una de las condiciones imprescindibles para solucionar el problema del abastecimiento de agua potable para la zona metropolitana”, que es, para la oposición, la incorporación de una segunda fuente de agua. Además, cuestionan que el río Santa Lucía tiene “el agravante de que esa cuenca ha mostrado, en los últimos años, cada vez mayores signos de agotamiento”.
En ese sentido, la reconsideración que proponen “tiene como tema esencial la inclusión de una segunda fuente de abastecimiento de agua, aprovechando la enorme ventaja de contar con una fuente inagotable como lo es el Río de la Plata, con total apertura en cuanto a la definición del punto en donde se ubicaría la toma”.
A su vez, le aseguran a Orsi que “si estuviera dispuesto a revisar la decisión adoptada”, contaría con “el apoyo y el acompañamiento de nuestros partidos”.