A partir de hoy, Ancap actualizó los precios para el gasoil marino y pasó de valer 715 dólares por metro cúbico a 1.309, lo que representó una suba de 83%. “Es el principal insumo de los buques y esto se convierte en un esquema prohibitivo para operar”, dijo a la diaria Carlos Abel Olivera, director ejecutivo de la empresa pesquera Novabarca.

Días antes de la actualización, que los integrantes del sector conocieron el martes, la empresa pública tomó la decisión de suspender el suministro hasta este miércoles tras un aumento en la demanda de combustibles. Las disposiciones afectaron las salidas de entre 15 y 20 embarcaciones, aseguró el presidente de la Cámara de Industrias Pesqueras del Uruguay (CIPU), Juan Riva-Zucchelli, a Subrayado.

Este miércoles dijo a la diaria que le consta que “las autoridades van a revisar la decisión”, puesto que el valor es “imposible de pagar”, y señaló que hay “muy buen diálogo, que fue largo, con todas las autoridades”.

En diálogo con la diaria, la presidenta de Ancap, Cecilia San Román, dijo que la situación se mantuvo durante los últimos días de marzo. La decisión responde a que, dado que la producción de la refinería se reparte entre el mercado interno y el gasoil marino –pero este último “no es monopólico” y “no hay obligación de cobertura” tras la LUC nacionalista–, se constató un “aumento importante” en el consumo vehicular durante las últimas semanas porque “venimos con precios reducidos”, lo que llevó a “estresar” la producción y volvió necesario “priorizar la atención de ese mercado”. El consumo de gasoil marino también tuvo una suba cercana al 25%.

“Vamos a estar liberando, nuevamente, un volumen razonable para el mes de abril de lo que ha sido el histórico, y se está ideando en este momento un decreto que contemple la pesca nacional (...). En definitiva, termina siendo una forma de subsidio transitorio a este sector, así como ocurrió con los demás combustibles, que van a estar por debajo de lo que es la paridad de importación”, puntualizó la jerarca.

Agregó que está presente la voluntad del Poder Ejecutivo de “atender” e “ir amortiguando” la situación del sector. Se piensa en algo “similar” a lo que se ideó para el gasoil productivo en otros sectores: “Que sea un 7% inicialmente y se va a estar monitoreando, al igual que con el resto de los combustibles, cómo se desempeña ese sector. De todas formas, lo que tenemos previsto son 2.000 metros cúbicos para abril con ese sistema de precios topeado, digamos, al 7%”, indicó.

El borrador, al que accedió la diaria, confirma que contempla el hecho de que el sector “emplea de forma directa aproximadamente a 2.000 personas” y atraviesa una “prolongada dificultad estructural que ha afectado el nivel de actividad y la competitividad de las empresas”, además de la “actual situación geopolítica” en Medio Oriente.

Establece un precio de 30.000 pesos por metro cúbico (m³) durante abril para el gasoil marino para Nave ROU y Pesca ROU, “con carácter excepcional y para un volumen máximo a expedir de hasta 2.000 m³”. Para volúmenes que excedan el límite, regirá el precio establecido de 53.173 pesos por m³.

“El volumen efectivamente despachado bajo este régimen excepcional, así como la concreción de las operaciones, será monitoreado en forma diaria por Ancap”, agrega el documento.

Consultada sobre los motivos de la suba, San Román aclaró que para los productos no monopólicos rige el mercado regional y “se mira el importe real” porque, si Ancap lo produce o debiera importarlo, “lo va a comprar a ese precio”. “No podemos tomar una decisión a nivel de directorio, algo que horade las cuentas propias de Ancap” y, con más cargas en Uruguay en las fronteras atraídas por precios inferiores, “termina aumentando el consumo nacional, obligando a Ancap a importar a precios superiores, y eso va a terminar afectando la economía nacional”, además de que “desequilibra lo que es la refinería”.

La reacción del sector

“Hoy disponibilidad de combustible supuestamente hay, pero nadie está en condición de poder pagar el precio nuevo”, afirmó Olivera. Dijo que, si este miércoles zarparon embarcaciones, fue “con el combustible que tienen arriba de antes” y que “cargas nuevas no se han hecho”. En el caso de Novabarca, dijo que tenían pago combustible para dos barcos hoy y seis mañana, pero no logró que zarparan porque envió el dinero por el precio anterior.

“Para cargar hay que pagar la diferencia”, señaló. Novabarca opera con una flota compuesta por diez barcos: dijo que los que pescan cercanos a la costa consumen aproximadamente 1,5 metros cúbicos por día y los de altura “entre cinco y algunos hasta diez, dependiendo del buque”. “En este momento, si tenías que pagar 14.000 dólares para hacer que una pareja de barcos anduviera en los 9.000 o 10.000 litros cada uno, ahora vas a tener que pagar casi 25.000 dólares para poderlos sacar”, acotó.

Sobre el impacto, dijo que el primero es sobre una flota que “está quedando prácticamente paralizada, y muy rápido”. Por otro lado, similar a lo que sucedió en el marco del conflicto laboral que se extendió a lo largo de 2025, representa que “a partir de fines de esta semana, o principios de la otra, las plantas se quedan sin pescado”. “Incluso si los barcos salieran a partir de fines de esta semana, ya los mil y tantos trabajadores de las plantas pesqueras la semana que viene no van a tener trabajo”, agregó.

“Es muy difícil salir a trabajar en estas condiciones en un sector que ya viene muy golpeado. Nosotros somos empresas que estamos descapitalizadas, que estamos endeudadas; recordar que venimos de perder dos zafras completas. Nuestro ciclo financiero es endeudarnos fuera de zafra, como ahora, y devolver el dinero y tener un flujo positivo cuando estamos en zafra: eso hay dos años en los que no lo hemos podido hacer”, condensó. Para Olivera, la decisión sobre el combustible “deja fuera de combate al sector”.

Finalmente, consideró que la actividad tiene problemas de índole estructural, entre los que incluyó el “manejo de las relaciones laborales”, con “las serias dificultades que hay para acceder a trabajar en el sector pesquero”, lo que, “combinado con la actitud de los sindicatos durante muchos años, generó un cierre y unas relaciones laborales que han sido disfuncionales durante mucho tiempo”. A su vez, enumeró problemas de normativa en el funcionamiento de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos, ya que está “muy debilitada” y “no se cumple la existencia de un fondo de desarrollo pesquero”, además de que Uruguay “no tiene barco de investigación” y enfrenta “serios problemas burocráticos”, junto con “sobrecostos en materia previsional”, entre otros.