La comparecencia del almirante retirado Jorge Wilson, quien en el período pasado se desempeñó como comandante en jefe de la Armada Nacional, inauguró este lunes la etapa de la comisión investigadora enfocada exclusivamente en el proceso de compra de las dos patrulleras oceánicas al astillero español Cardama Shipyard.

Hasta ahora, la comisión especial de la Asamblea General había analizado aspectos de los gobiernos frenteamplistas de José Mujica (2010-2015) y Tabaré Vázquez (2015-2020), en los que nunca se destinaron recursos para la adquisición de buques offshore patrol vessel (OPV), algo que finalmente se concretó el 15 de diciembre de 2023, cuando el entonces ministro de Defensa Nacional, Javier García, firmó el contrato con la empresa española. El acuerdo fue rescindido en febrero de este año por la actual administración, entre acusaciones y denuncias de “estafa” y “fraude”.

Según consta en la versión taquigráfica de la sesión, a la que tuvo acceso la diaria, Wilson comenzó con un repaso cronológico de su gestión. Durante los primeros dos años, debido a la emergencia sanitaria, “no hubo posibilidad ninguna”, dijo. Fue recién en el transcurso de 2023 cuando García notificó que se iniciaría “un proceso para reequipar la Armada”, según señaló el almirante retirado.

En una primera instancia se hizo un llamado para adquirir “buques mayores”, es decir, “los que nos dan la presencia en el mar”. En ese llamado terminaron comprando el pliego de condiciones un astillero de China, otro de Francia y un tercero de Países Bajos. “En la valoración de las ofertas presentadas quedó primera la oferta china; segunda, la de Damen [Países Bajos], y tercera, la de Kership [Francia]”, indicó Wilson. Sin embargo, “lamentablemente, después se decidió declararlo desierto y no se fue por la opción de los barcos chinos”, agregó.

Fue en ese entonces cuando apareció Cardama. El nombre de la empresa española le fue acercado a Wilson por el capitán de fragata retirado Gerardo Moreira, quien en el pasado supo ser representante del astillero alemán Lürssen. “Me pidió una audiencia y me dijo que él tenía la posibilidad de presentar la propuesta de un astillero español, muy conveniente”, comentó el ex comandante en jefe en la comisión. Según dijo, en ese momento a Moreira “se le indicó que la presentara en el Ministerio de Defensa; así que él se presenta en el ministerio, y del ministerio lo mandan de vuelta a la Armada, y ahí hace la primera presentación de las características de buque que ofertaba Cardama”.

“La recomendación al ministerio fue mía”

Ya con el astillero español en la vuelta, Wilson le comentó a García que, a su entender, era “de orden” que, “antes de decidir ir por Cardama”, los tres astilleros que se habían presentado en el primer llamado “tuvieran la posibilidad de reofertar”. Esto prosperó y se recibieron cuatro propuestas adicionales: “Lürssen, Gondán, Colombia y el astillero Victoria, que creo que es italiano”. Así, en total, había ocho propuestas en consideración.

En ese punto del racconto, Wilson manifestó: “La decisión de recomendación al ministro era del comandante en jefe. Tomé en cuenta las opiniones, pero la decisión final me correspondía a mí, y por eso decidí Cardama”. “¿Por qué le hago la recomendación al ministro de Cardama? Porque era el que más capacidades operacionales mantenía en comparación con las ofertas de las otras unidades”, señaló.

“La recomendación al ministerio fue mía, con la salvedad de que era un astillero pequeño que no se conocía”, afirmó. No obstante, en el transcurso de su comparecencia, el almirante retirado puntualizó que, en última instancia, “la decisión de cuál se compraba es política”. También mencionó que no era responsabilidad de la Armada “hacer un análisis de si un astillero está en condiciones de construir o no, o de si la situación económica de ese astillero permite afrontar o no el desafío de lo que está proponiendo como oferta”. En ese sentido, dijo que “se le pidió al ministerio que fueran ellos quienes hicieran esa investigación”.

“Era un niño frente a una juguetería que pedía esto y le decían que sí”

Wilson continuó y señaló que, luego de que Moreira presentara “el primer folleto de la posibilidad” y de que se abriese una segunda instancia, en la que se presentaron los ocho interesados, Cardama accedió a “hacer algunas modificaciones”, pero siempre “manteniendo precios y plazos”.

A modo de ejemplo, apuntó que la empresa española aceptó mover la ubicación de una grúa y también “cambiar el diagrama de colocación de los generadores”. “Eran pequeñas cosas que nos dijeron que sí”, señaló, y añadió que esos “mismos comentarios se les hizo a todos los demás”, algunos de los cuales “dijeron que la propuesta era esa”, mientras “otros decían que sí”.

El diputado del Frente Amplio Joaquín Garlo intervino para preguntarle a Wilson si Cardama tuvo acceso a información interna de la Armada que le permitiera adecuar la oferta, y Wilson respondió: “El capitán de fragata Moreira estuvo en todo el proceso con Lürssen, mejor dicho, acompañando a Lürssen, y sabía las especificaciones de lo que se le había exigido a Lürssen en su momento. Si él le acercó información a Cardama o no, no sé, y si tuvo contacto con algún oficial de la interna de la Armada, no sé”. De todos modos, puntualizó que Cardama no fue el único de los interesados que tuvo la posibilidad de reformular su oferta: “Kership lo hizo; Colombia lo hizo y China lo hizo”, señaló.

Con todo, el ex comandante en jefe señaló que, en el caso de Cardama, “no hubo variaciones en los precios”. Según señaló, el astillero español “iba atendiendo los requisitos que nosotros planteábamos, como mencioné, si agregar un generador por sala, aletas estabilizadoras, y eso era lo que ellos iban modificando, y cada vez iba haciendo la propuesta más gruesa”, pero “el precio de la primera vez que presentó hasta el día que se firmó el contrato fue siempre el mismo”.

Wilson reconoció que esto “sí llamaba la atención”, y empleó la siguiente metáfora: “Uno era un niño frente a una juguetería que pedía un juguete más y le decían que sí”.

A modo de fundamento, según la versión del almirante retirado, Cardama sostenía que “los lobbies de las OPV están todos manejando un precio muy similar por los márgenes de ganancia”, pero “yo estoy por fuera de ese lobby y la única opción que tengo es ir bajando el margen de ganancia a los efectos de poder ingresar”.

“Como digo, era un niño frente a una juguetería que pedía esto y le decían que sí. Eso hacía que el valor en capacidades militares fuera el mejor, y si el precio convenía, a nosotros nos venía bien. El tema era después, cuando el gobierno negociara el contrato –la Armada ahí no participa–, asesorar que fuera la mejor opción verdaderamente”, agregó Wilson.

El pago de febrero de 2025

Según informó la diaria días atrás, la ministra de Defensa Nacional, Sandra Lazo, dispuso ampliar la investigación administrativa que realizó la Oficina Nacional del Servicio Civil para profundizar en las “contradicciones” que surgieron de los testimonios que brindaron, por un lado, Wilson y, por otro, el contralmirante José Ruiz, exdirector general de Material Naval; sobre todo, con relación a los hechos que se registraron a fines de febrero de 2025, a días del cambio de gobierno, y que habilitaron el pago de una segunda cuota de 8,2 millones de euros a Cardama.

Uno de los requisitos establecidos en el llamado “hito B” era la aprobación de los planos de la cuaderna maestra de los dos buques que estaba construyendo Cardama. El 26 de febrero, según consta en la investigación, Wilson le envió una nota al empresario Mario Cardama para informar que se había cumplido con el requisito, lo cual liberó el pago de esa segunda cuota. Sin embargo, Ruiz declaró que el plano de la cuaderna maestra llegó un día después que la nota firmada por Wilson, el 27 de febrero.

Este lunes, consultado al respecto, Wilson manifestó: “En cuanto a la diferencia de fechas con el almirante Ruiz, y bueno, yo digo lo que yo vivencié. Entró a mi despacho y me trajo el tema de la cuaderna maestra. Sin la cuaderna maestra yo no iba a liberar el pago”. “En el momento en que autoricé el pago, tenía plena convicción de que era el documento que estábamos esperando”, resaltó.