A poco más de un año de la gestión actual del gobierno, la diaria Radio recibió a la politóloga Tamara Samudio, quien realizó un análisis. Su primera lectura apunta a una intención más marcada de “orientar” la agenda hacia “temas de discusión que tienen que ver con los intereses o las preocupaciones de la opinión pública”, tras disputas —como el caso Cecilia Cairo, Cardama o Marset— que se “alejan un poco de lo que son las demandas”, entre las que listó la seguridad, la pobreza infantil y el sinhogarismo.
“A partir del discurso que da Yamandú Orsi frente a la Asamblea General, el 1º de marzo, creo que marca quizás un mojón en la reorientación de la discusión que pretende llevar adelante el gobierno en materia de la agenda pública”, indicó sobre un hito que estuvo seguido por “debates más vinculados a estos temas”, pero acompañados de “una situación cada vez más acuciante”.
Además, 2026 será el primer año de gobierno del Frente Amplio (FA) con presupuesto propio. Eso, para Samudio, lo convierte en un año “clave en materia de transformaciones”, porque en el primero “no tuvimos un discurso oficialista que fuera hacia la definición de cambios estructurales importantes” y, además de que esa es la “apuesta” este año, hay una “presión tanto de la opinión pública como de la propia oposición y de la fuerza política”. El problema remite al proceso electoral: “Las acciones, que hoy son 63 prioridades que el gobierno ha establecido, no han marcado dos o tres puntos fundamentales que marquen o construyan un relato, una idea de hacia dónde se quiere ir”, condensó.
El gobierno presentó en marzo el Plan Nacional de Seguridad Pública, prevé presentar hoy la Primera Estrategia Nacional Integral para el abordaje de la situación de calle y el 30 de abril presentará un documento final con propuestas para reformar el sistema de seguridad social, todos precedidos por procesos de diálogo. El problema a futuro es “cómo aplicar este tipo de planes”, puesto que son a largo plazo y “requieren de mucha interinstitucionalidad”, un problema para el Estado uruguayo, porque “la política pública fragmentada ha sido un diagnóstico muy extendido”.
Además, el presupuesto “marca las líneas de acción” y estos planes “parecen llegar un poquito a destiempo” y “hubo una demora” en presentarlos. Los procesos de largo aliento “no deberían haber ido tan en paralelo” ante la urgencia de la sociedad frente a ciertos temas, sino que “podrían haberse anexado”, ya que “el Plan Nacional de Seguridad Pública y seguramente la estrategia que se presente hoy tengan dentro de las medidas alguna de las acciones que el gobierno ya haya desarrollado”, puntualizó.
La estrategia de comunicación gubernamental
“Estamos en tiempos políticos donde todo es mediatizado y la agenda también la construyen los propios medios”, valoró Samudio consultada respecto de la línea comunicacional que lleva adelante el oficialismo. En ese sentido, es preciso contar con la “capacidad de acción” para instalar debates acompañada de una estrategia “directa y firme”, un problema que se tuvo durante este primer año por “tener una oposición tan firmemente asentada y una disputa constante en algunos relatos”.
Esa oposición adoptó una postura de “confrontación directa y constante”. Por un lado, “hay una crítica hacia la gestión” y, por otro, “una defensa muy acérrima” del período pasado. “La pérdida del gobierno a la Coalición Republicana le ha generado determinadas dificultades para poder rearmarse como bloque”, agregó, pero entre el Partido Nacional y el Partido Colorado hay una “alianza” con “una idea de bloqueo”.
Sobre la figura de Orsi desde lo comunicacional, dijo que el primer año aparecía de forma “circunstancial” y en este período hay una “reorientación a tratar de que [...] pueda presentar algunas de estas medidas” con “pautas de comunicación más certeras”.
Un problema que enfrenta el FA es el “distanciamiento” con su base social, dijo su presidente, Fernando Pereira, a la emisora. Samudio valoró que el Movimiento de Participación Popular tiende a “niveles más pragmáticos de la política pública” y desde el principio “tiene algunas tensiones con algunos otros sectores que reclaman medidas más de izquierda”. En función de la tendencia uruguaya al centro, detectó un “juego” de “establecer algunas acciones más inmediatas” y los planes, con “estrategias más estructurales”: “De todas formas, no soluciona esta dificultad que está teniendo el FA para dar respuesta inmediata a algunas demandas de la ciudadanía”, cerró.