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Política Gobierno nacional
Yamandú Orsi, el 8 de junio, en la entrega de los Premios Ana Frank, en el teatro Alvear, en Buenos Aires. · Foto: Camilo dos Santos, Presidencia

Yamandú Orsi, el 8 de junio, en la entrega de los Premios Ana Frank, en el teatro Alvear, en Buenos Aires.

Foto: Camilo dos Santos, Presidencia

Orsi advirtió sobre “discursos que banalizan la violencia, relativizan el autoritarismo o presentan la crueldad como eficacia”

En ocasión de la entrega de un premio a los integrantes del tribunal del juicio a las Juntas Militares en Argentina, otorgado por el Centro Ana Frank, el presidente dijo que “la barbarie nunca empieza de golpe”, sino “cuando el odio se vuelve parte de nuestra vida”.

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El Centro Ana Frank Argentina entregó este lunes sus premios anuales, y uno de ellos fue para los jueces que integraron el tribunal del juicio a las Juntas Militares de la última dictadura en ese país. El presidente Yamandú Orsi fue uno de los oradores de la ceremonia, que se realizó en el teatro Presidente Alvear, en Buenos Aires, y destacó que Ana Frank es una figura “que nos recuerda que la barbarie nunca empieza de golpe, empieza cuando el odio se vuelve parte de nuestra vida”.

“Este reconocimiento al tribunal que llevó adelante el juicio, antes que nada, es un homenaje civilizatorio. Es el reconocimiento a un momento en que la democracia, recién salida de las noches más duras, decidió no fundirse en el olvido, ni en la venganza, ni en el silencio, sino en la justicia, y nunca en el odio”, destacó Orsi. Resaltó que para los jueces no debe haber sido fácil “juzgar a quienes tuvieron el poder de las armas, del miedo y del Estado”, ni “escuchar una por una las voces de las víctimas”, pero lo hicieron “con sobriedad republicana y con mucho coraje institucional”.

Recordó que durante la dictadura miles de uruguayos encontraron “refugio, trabajo, familia, afecto” en Argentina, antes de que se produjera el golpe de Estado en ese país, y que en el juicio a las Juntas declararon más de 800 testigos y “muchos eran uruguayos”. “El 14 de junio del 85, por ejemplo, Sara Méndez se sentó frente al tribunal y contó lo que le había pasado. Su secuestro en Buenos Aires, el robo de su hijo Simón y su traslado clandestino a Uruguay. Ella habló y la Justicia argentina escuchó”, destacó el presidente.

Consideró que “quizás uno de los gestos más importantes de aquel juicio” es “haber escuchado, haber tomado en serio a las víctimas, haber demostrado que una democracia puede enfrentar el horror sin abandonar sus propias reglas”, y evaluó que nos enseñó “que el Estado de derecho no es una debilidad frente al horror, sino justamente lo que nos impide volvernos parte de él”.

“Hoy, cuando desde distintos lugares vuelven a aparecer discursos que banalizan la violencia, que relativizan el autoritarismo o que presentan la crueldad como eficacia, este homenaje no es un gesto hacia el pasado, es una declaración sobre el presente. Es decir, con serenidad, pero con firmeza, que no hay convivencia democrática posible sin memoria, que no hay paz duradera sin justicia”, afirmó Orsi.

El presidente señaló que “todos nos imaginamos a lo largo de la historia que la humanidad va a seguir evolucionando”, pero “a veces tenemos señales de que parece no ser tan así, y que vuelve sobre sus pasos el horror que creíamos extinguido”. “El coraje y la humildad, en definitiva, la humanidad que estos jueces argentinos nos demostraron a todos, nos hace seguir siendo optimistas de la humanidad y el territorio en el que vivimos”, concluyó.