Este jueves continuaron las repercusiones políticas tras conocerse, a través del New York Times, que desde hace meses el gobierno uruguayo conversa con Estados Unidos sobre la posibilidad de que vengan al país personas deportadas por el gobierno de Donald Trump. El senador del Partido Socialista Gustavo González consideró que sería “un mal paso” y el senador nacionalista Sergio Botana dijo que el gobierno realiza “actos de adulonería con el imperio”.
Por su parte, el presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala, dijo a la diaria que el tema no se conversó todavía en los ámbitos orgánicos de la central sindical. Antes de participar en el acto de inauguración de las celebraciones por los 60 años del congreso fundacional de la Convención Nacional de Trabajadores (CNT), y a título personal, Abdala consideró que Uruguay “no debería ser cómplice de la violación de los derechos humanos en Estados Unidos”. Dijo que “hay un problema que es básico” y es que la política de deportaciones del gobierno de Donald Trump “de gente que tiene mucha antigüedad en la sociedad de Estados Unidos, esa política con una dosis importante de racismo, con una dosis importante de intolerancia”, “viola, según distintos ámbitos, inclusive judiciales de los propios Estados Unidos, los derechos humanos”.
“Uruguay no puede estar involucrado en ayudar a la violación de los derechos humanos en Estados Unidos”, insistió Abdala. “Tenemos que ser siempre muy celosos de nuestra autodeterminación, de nuestra soberanía democrática, de una línea histórica en Uruguay, desde el punto de vista de nuestras relaciones internacionales, como país chico que somos, de manejarnos con el derecho internacional, de manejarnos con los derechos humanos” y “nunca” ser “cómplices de estas aberraciones que están a la moda”, remarcó.
El presidente del PIT-CNT opinó que Uruguay debería tener “otro tipo de conductas en el plano internacional”. Recordó que en esta materia la central sindical ha planteado “abiertamente sus diferencias” y ha señalado, por ejemplo, que “no tenemos por qué participar en cónclaves macarthistas que acusan a una parte de nuestra democracia de terrorismo”. Esto en referencia a la asistencia del embajador de Uruguay en Estados Unidos, Daniel Castillos, a la “reunión ministerial sobre el resurgimiento del terrorismo político” organizada por el gobierno de Trump en Washington, donde el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, habló del “terror violento” del Movimiento de Liberación Nacional.
