Este martes, la Cámara de Senadores dio media sanción a un proyecto de ley que busca garantizar el “derecho a la ciudad” en la legislación uruguaya. El articulado fue aprobado únicamente gracias a votos del Frente Amplio y deberá ser tratado por la Comisión de Vivienda y Territorio de la cámara baja antes de pasar al pleno, donde deberá obtener la aprobación definitiva.
Entrevistado por La Colmena de la diaria Radio este miércoles, el senador oficialista e impulsor del proyecto de ley Gustavo González subrayó la importancia del articulado, en tanto el derecho a la ciudad “tácitamente no está en ningún lado” en la legislación nacional, un hecho que calificó como “un atraso” que la iniciativa permitirá contrarrestar.
El articulado dispone un conjunto de acciones que pretenden garantizar “la efectivización, monitoreo y evaluación de los componentes que integran el derecho a la ciudad”, y establece la obligación del Estado de “promover, articular, coordinar acciones y adoptar medidas tendientes a la mejora permanente” de su ejercicio. También la creación de un Consejo Consultivo Honorario integrado por representantes de varias carteras del Poder Ejecutivo, así como el Poder Judicial, el Congreso de Intendentes, la Universidad de la República, el PIT-CNT, Fucvam y Fecovi, entre otras organizaciones de la sociedad civil vinculadas a la temática.
Sin embargo, la iniciativa fue criticada desde la oposición durante la votación del martes. Con respecto a eso, González repudió la concepción de algunos legisladores opositores, y consideró que la polémica pasa por la interpretación del hecho de si “solamente el poder político puede resolver los problemas de la gente”, algo con lo que expresó su desacuerdo. Igualmente, recriminó aquello que a su entender supone una serie de “barbaridades” vertidas por varios legisladores opositores con respecto al proyecto, como algo “peligroso para la institucionalidad democrática del país”, una acusación que aseguró que interpeló en la sesión de la cámara alta del martes y que desde la oposición “no supieron contestar”. “Han llegado a grados que realmente me hacen reír”, ironizó, si bien matizó que el debate “fue muy bueno” y que “por eso llevó tanto tiempo”.
“Me parece que estuvo muy bien el debate, en el sentido que desnuda que han sido capaces de votar en contra de esto”, sostuvo González. Indicó que “la gente va a vivir cada vez más en la ciudad”, un lugar en el que “los problemas son tan intrincados que deben resolverse colectivamente”. A modo de ejemplo, apuntó al debate generado en torno a la reformulación del transporte público en la avenida 18 de Julio y si era necesario o no construir un túnel para eso, como algo que expone opiniones contrapuestas por parte de diferentes actores de la sociedad. “Eso es la ciudad”, sostuvo. Y agregó: “La ciudad no se decreta con un erudito senador o senadora que pueda proyectar un problema colectivo sin consultar y sin tener un ámbito donde se escuchen las voces más variadas”.
Consultado al respecto, González descartó el hecho de que el Consejo Consultivo Honorario dispuesto en el proyecto de ley pueda llevar a una ralentización de los procesos de transformación urbana. Asimismo, y con respecto a su funcionamiento, recordó que “va a asesorar” sobre los temas que trate, por lo que “no va a decretar nada”, “no le va a sacar el rol” a las intendencias y Juntas Departamentales.
“La ciudad necesita un ámbito donde se oigan más voces que sólamente el poder político; tenemos que cambiar esa cabeza”, aseveró el senador oficialista, que consideró “un error” el punto de vista que atribuye exclusivamente al poder legislativo la potestad de “dar orientaciones de salida a los problemas de la gente”. “Es no escuchar a la sociedad civil, que, en definitiva, es lo que esconden muchos de ellos”, agregó, aludiendo a la postura de la oposición.
En ese sentido, enumeró una serie de “conflictos permanentes” vinculados a lo territorial que la comisión dispuesta en el proyecto de ley permitiría atender, y que involucran una serie de conflictos propios de la ciudad como los asentamientos, la gestión de la basura, la gente en situación de calle, los problemas de convivencia y los ruidos. “Hay que empezar a discutir una ciudad mucho más habitable, una ciudad donde la vereda sea más importante que la calle”, resumió. Y concluyó: “Se trata de cambiar el chip y dejar de creer, como creen los representantes del capital –de la oposición–, que en este ámbito erudito se van a resolver los problemas sin escuchar a la gente”.
