El lunes 22 de junio, en el Aula Magna del Cenur Litoral Norte, sede Salto de la Universidad de la República, se presentará el trabajo “Entre voces y cuidados: sistematización de una experiencia interdisciplinaria. La fonoaudiología en diálogo con las prácticas educativas y de cuidado en la primera infancia”.
La investigación fue desarrollada por el Instituto de Promoción Económico Social del Uruguay (IPRU) con financiamiento de Unicef y recoge una experiencia de trabajo llevada adelante entre 2018 y 2025 en el CAIF El Saladito de Salto.
La propuesta busca reconstruir y analizar el proceso de incorporación de una mirada fonoaudiológica en el trabajo cotidiano con niños y niñas de primera infancia, así como identificar las transformaciones generadas en las prácticas educativas, el vínculo con las familias y el funcionamiento de los equipos técnicos.
En diálogo con la diaria, la magíster Alicia Sellanes, coordinadora de proyectos de IPRU, explicó que el trabajo surge a partir de una preocupación creciente detectada en los centros vinculada al desarrollo del lenguaje infantil.
“Desde 2018 venimos trabajando en una problemática que cada vez aparece con más fuerza en los centros de primera infancia y que está relacionada con el lenguaje. A partir de esa realidad, comenzamos a trabajar junto a una fonoaudióloga para generar una mirada interdisciplinaria que permitiera un abordaje más integral del desarrollo de niños y niñas”, señaló.
La investigación incluyó “entrevistas y espacios de intercambio con exintegrantes de los equipos de trabajo, profesionales actualmente vinculados al proyecto y familias que participaron en el proceso”. El objetivo fue reconstruir la experiencia y analizar los aprendizajes acumulados durante estos años.
Uno de los principales hallazgos que serán presentados durante la jornada tiene que ver con el valor de la interdisciplinariedad como herramienta para abordar situaciones complejas en la infancia.
Según Sellanes, la experiencia demostró que cuando distintas disciplinas observan un mismo fenómeno, las posibilidades de intervención se enriquecen considerablemente. “Cada profesional aporta una mirada diferente y eso permite construir estrategias más completas y efectivas”, explicó.
La incorporación de la perspectiva fonoaudiológica “permitió detectar dificultades en etapas tempranas y acompañar mejor a las familias en los procesos de derivación hacia el sistema de salud”.
Este aspecto adquiere especial relevancia en un contexto donde las listas de espera para acceder a especialistas suelen extenderse durante largos períodos. “Lo que vimos es que el acompañamiento de una profesional dentro del centro facilita derivaciones oportunas y permite actuar antes de que las dificultades se profundicen”, destacó la coordinadora.
Otro de los aportes relevantes de la sistematización está relacionado con “la identificación de prácticas pedagógicas que favorecen el desarrollo del lenguaje y que pueden incorporarse fácilmente en el trabajo cotidiano de educadores y educadoras”.
A partir de la experiencia acumulada, el equipo organizó una serie de recursos y estrategias en cuatro grandes áreas de intervención. Una de ellas “está vinculada al trabajo sobre el soplo y la respiración, aspectos que son fundamentales para el desarrollo del habla”. Otra refiere a “la alimentación y su incidencia en el fortalecimiento de determinadas funciones necesarias para la comunicación oral”.
También se sistematizaron experiencias vinculadas a la literatura infantil, tanto desde el género narrativo como desde el lírico. Cuentos, canciones, poesías y rimas “forman parte de un conjunto de herramientas que demostraron tener un impacto significativo en el desarrollo lingüístico de los niños y niñas”, afirmó Sellanes.
El objetivo es que “estos materiales y experiencias puedan quedar disponibles para educadores, maestros y demás profesionales vinculados a la atención de la primera infancia”.
Reivindicar el encuentro cara a cara
Durante la entrevista con la diaria, también surgió la reflexión sobre los cambios culturales que atraviesa la infancia contemporánea y el creciente protagonismo de las pantallas en la vida cotidiana.
Si bien la investigación no abordó específicamente el impacto de los dispositivos digitales en el desarrollo del lenguaje, Sellanes señaló que uno de los mensajes centrales es la reivindicación de las experiencias presenciales y del vínculo directo entre adultos y niños. “No profundizamos en el tema de las pantallas, pero sí defendemos el valor del cara a cara, de la lectura compartida, del canto, de la poesía y de las rimas”, indicó. Para la especialista, la diferencia fundamental radica en la interacción humana que acompaña esas experiencias.
“Las pantallas pueden ofrecer contenidos, pero no sustituyen la expresividad de una voz que cuenta un cuento, canta una canción o comparte una poesía. Ese encuentro directo tiene un valor enorme para el desarrollo del lenguaje”, sostuvo.
Entre las conclusiones más importantes del estudio aparece también “la necesidad de fortalecer la presencia de profesionales especializados en los equipos que trabajan con primera infancia”.
La experiencia desarrollada en el CAIF El Saladito mostró que “la incorporación de técnicos con formación específica en áreas como la fonoaudiología aporta herramientas valiosas tanto para la detección temprana de dificultades como para la formación de los equipos educativos”.
Sellanes considera que la sistematización presentada constituye un insumo relevante para organismos vinculados a la infancia como Unicef, el INAU y otras instituciones que desarrollan políticas públicas en el área.
Respecto de los pasos futuros, señaló que “aún resta definir cómo se aprovecharán los aprendizajes obtenidos”, aunque entiende que “el trabajo fortalece el compromiso institucional de continuar pensando y mejorando las estrategias dirigidas a la primera infancia”.
