La declaración de alerta roja nacional por frío extremo, vigente desde el 6 de mayo, activó en todo el país un operativo especial destinado a proteger a las personas en situación de calle. En Salto, la respuesta involucra a organismos nacionales, departamentales y municipales que trabajan de forma coordinada para garantizar refugio, alimentación y asistencia sanitaria a quienes enfrentan las bajas temperaturas a la intemperie.
El director departamental del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), Jorge Vaz Tourem, destacó a la diaria que el operativo actual forma parte de una estrategia más amplia que busca no solo atender la emergencia, sino también abordar las causas estructurales que generan la exclusión social.
Según explicó Vaz Tourem, el gobierno nacional definió este año una política de abordaje basada en dos líneas de acción simultáneas: “Atender las situaciones urgentes derivadas de la vida en la calle y trabajar sobre los factores que llevan a las personas a perder sus vínculos sociales, laborales y habitacionales”.
La respuesta inmediata frente al frío extremo se desarrolla en el marco del Comité Departamental de Emergencia, integrado por organismos de salud, seguridad, la Intendencia de Salto, el Mides y otras instituciones públicas.
En Salto, la captación de personas en situación de calle es realizada conjuntamente por el Ministerio del Interior y el Centro Coordinador de Emergencias Departamental (Cecoed). Los equipos recorren la ciudad identificando personas expuestas a la intemperie, las trasladan para una evaluación médica y posteriormente las derivan a los dispositivos de alojamiento.
El Ministerio de Defensa, a través del Batallón 7, cumple un papel central en este esquema. Allí se brinda alojamiento, alimentación, higiene y abrigo a 25 personas cada noche. A ello se suma la intervención de la Red de Atención Primaria (RAP), que destina personal médico para realizar controles periódicos en los refugios y monitorear el estado físico y mental de los usuarios.
El crecimiento sostenido de personas que requieren asistencia es uno de los principales desafíos que enfrenta el sistema. A las plazas que dispone el batallón se suma el refugio permanente de personas en situación de calle que cuenta con 45 cupos. Sin embargo, la demanda supera ampliamente esa capacidad. “La noche que tuvimos más personas alojadas andábamos en 92”, señaló Vaz Tourem.
Entre quienes utilizan estos servicios hay ciudadanos uruguayos provenientes de distintos departamentos, así como extranjeros. El jerarca destacó especialmente la presencia de ciudadanos argentinos, además de venezolanos, cubanos y algunos paraguayos.
Cuando una persona manifiesta intención de regresar a su lugar de origen, el Mides coordina gestiones con los consulados correspondientes para facilitar los procesos de retorno.
Una problemática concentrada en la capital departamental
La mayoría de las situaciones de calle se registran en la ciudad de Salto, aunque ocasionalmente aparecen casos en localidades del interior del departamento. Para estos escenarios, el Mides, el Cecoed y los municipios vienen coordinando mecanismos de respuesta rápida mediante redes comunitarias y la disponibilidad de colchones, frazadas y alimentos. “La intención es evitar traslados innecesarios hacia la capital departamental, aunque cuando las circunstancias lo requieren las personas son derivadas a los dispositivos existentes en la ciudad”, aseguró el jerarca.
Uno de los aspectos más relevantes de la actual Alerta Roja es que habilita la evacuación obligatoria de personas expuestas al frío extremo. Vaz Tourem explicó que, cuando los equipos detectan una persona a la intemperie, esta es invitada a trasladarse a un refugio. Si se niega, igualmente debe ser evacuada. “Si se presenta alguna situación de desacato, hay que judicializarla y se la traslada de todas formas”, indicó.
El director departamental entiende que la medida seguirá vigente durante buena parte del invierno debido a las previsiones meteorológicas y al aumento de la población que requiere asistencia.
Más allá de la emergencia
Para el director del Mides, la problemática de las personas en situación de calle “no puede analizarse únicamente desde la perspectiva de la asistencia inmediata”. A su juicio, “detrás de cada caso existen factores vinculados a la desigualdad, la falta de acceso a derechos básicos, las dificultades laborales, los problemas de salud mental, las adicciones y la crisis habitacional. Hay miles de viviendas vacías y al mismo tiempo compatriotas que no tienen un techo donde pasar la noche”, señaló.
También mencionó la situación de personas liberadas del sistema penitenciario que no cuentan con redes familiares o recursos para reinsertarse socialmente, así como las dificultades de acceso al empleo en el norte del país.
Para fortalecer la respuesta, el Mides trabaja en la creación de nuevas alternativas de atención. En las próximas semanas se inaugurará un refugio específico para mujeres y se dispondrá de espacios destinados a personas con enfermedades infectocontagiosas que no puedan compartir alojamiento en los refugios generales.
Además, en coordinación con el Ministerio de Vivienda, se pondrán en marcha unidades habitacionales transitorias para personas que ya cuentan con trabajo e ingresos, pero aún no logran acceder a una vivienda permanente. El objetivo es liberar espacio en los refugios tradicionales y ofrecer respuestas más adecuadas a cada situación.
Paralelamente, ya se desarrolla junto con UTU un programa de capacitación en albañilería, sanitaria y construcción destinado a personas en situación de vulnerabilidad, buscando generar herramientas concretas para su inserción laboral.
