La ceremonia con la que la Academia Nacional de Medicina (ANM) recibió a sus nuevos integrantes fue un cálido tributo al compromiso de los homenajeados con la medicina, algo que se apuesta a que continúen desarrollando ahora, desde la academia. “Hace un año y poco dijimos que queríamos renovar las filas de la academia, traer gente nueva, con diferentes inquietudes, con diferentes especialidades, y es lo que estamos haciendo”, expresó Henry Cohen, presidente de la ANM al iniciar la ceremonia, el jueves. Quienes se incorporaron son la cirujana Sonia Boudrandi, que ingresó como miembro titular, y el pediatra y psiquiatra de niños y adolescentes Miguel Cherro, que lo hizo como miembro honorario.

Pasión por la cirugía

Boudrandi nació en la localidad de La Paz, departamento de Colonia, y se mudó a Montevideo para estudiar Medicina. Se recibió de médica en 1981 y en 1985 obtuvo el título de cirujana general. Al presentarla, el académico Augusto Müller destacó la dedicación de Boudrandi a la docencia, tarea que desarrolló entre 1974 y 2015, primero en la Cátedra de Anatomía y luego en las clínicas quirúrgicas del Hospital de Clínicas. Müller valoró que la médica potenció, tanto en la Facultad de Medicina como en el ámbito mutual, la subespecialización en cirugía; ella, en particular, se dedicó a la cirugía de cuello (tiroides y paratiroides) y de patologías mamarias. Boudrandi fue la primera mujer que ocupó cargos de profesora titular (grado 5) en la Clínica Quirúrgica de la Facultad de Medicina y la primera mujer presidenta de la Sociedad de Cirugía del Uruguay, en 2004.

“Uno es quien es por su procedencia, su historia y la superación de etapas”, recalcó Boudrandi al tomar la palabra, y con orgullo afirmó ser “producto de la educación pública”. Durante su etapa de especialización, Boudrandi hizo una pasantía en España, en un servicio de cirugía digestiva de referencia: “Comprendí que si queríamos avanzar no sólo teníamos que incorporar las nuevas tecnologías sino cambiar nuestra mentalidad profesional, trabajar en grupos multidisciplinarios que profundizaran en temas específicos, sobre todo en las patologías menos frecuentes”. Ese fue el proyecto que propuso cuando concursó para dirigir la Clínica Quirúrgica. En diálogo con la diaria, dio más detalles: “Hasta ese momento todos los cirujanos operábamos de todo dentro de la cirugía general, y cuando fui a España vi pequeños grupos que se centraban en patologías específicas, fundamentalmente aquellas menos frecuentes, por ejemplo cáncer de esófago, cáncer de recto, cáncer de páncreas, que eran grupos que trabajaban en relación a esa patología y era la forma en que se podían ofrecer los mejores resultados a los pacientes”. Cuando accedió al cargo de profesora en la Clínica Quirúrgica, organizó el servicio en áreas quirúrgicas. Sigue pensando que esa es la mejor forma de trabajo; “el mundo va a la subespecialización”, dijo, y señaló que es la manera ideal de profundizar en el conocimiento de las patologías. “No es fácil hacerlo, nosotros aún hoy, a nivel mutual, por ejemplo, no tenemos áreas de trabajo, es algo que uno debería tender a hacer”, evaluó.

Durante su oratoria, afirmó que la cirugía es su “gran pasión”. En tanto, “única mujer académica del área de la cirugía” haría referencia al género. Dijo que hay un “predomino femenino del alumnado” y que es una diferencia con lo que pasaba antes: “Algunas especialidades que fueron siempre ejercidas por hombres hoy tienen en sus cuadros a mujeres destacadas en su profesión”. Valoró que “el concurso de las residencias médicas abrió una democrática puerta de ingreso a las especialidades”, a las que “se llega con mucho trabajo, responsabilidad, estudio y actualización, conociendo los límites y poniendo metas, apoyándonos en los referentes” y trabajando en equipo. Reprobó que “el acceso de la mujer a los cargos de jefatura es excepcional, y no me refiero precisamente a la carrera docente; no son necesarias las cuotas de género, sólo se necesita que se nos juzgue por nuestra capacidad y por nuestros méritos en forma equitativa, y así poder caminar en el plano académico, asistencial y en la vida, juntos, codo a codo, sin rivalidades, en una sana competencia que ayude a superar obstáculos”, sostuvo.

Como miembro titular de la ANM, Boudrandi piensa trabajar en las áreas vinculadas con su especialidad, fundamentalmente en la parte quirúrgica, e intentará contribuir en la promoción del trabajo con patologías mamarias.

Mezcla de humanismo y ciencia

Cherro fue profesor titular grado 5 de la Clínica de Niños y Adolescentes del Hospital Pereira Rossell. Se desempeñó también en la Universidad Católica, en la Universidad Complutense de Madrid (España) y en la Universidad de Nagoya (Japón). Presidió la Sociedad Uruguaya de Psiquiatría de la Infancia y la Adolescencia y fue vicepresidente regional de la World Association for Infant Mental Health. Al reseñar su carrera, el académico Ricardo Bernardi valoró que Cherro lleva a la ANC una “mezcla de humanismo y ciencia”, con su capacidad para “unir lo biológico, lo psicológico y lo social”. Cherro evocó sus vínculos tempranos, entre ellos mencionó la ironía de su madre y el gusto por la lectura que le transmitió su padre; entre otras figuras, evocó a su maestra de 1º a 3º, que le enseñó a escribir, y a su maestro de 6º, que terminadas las clases en la escuela preparó a sus ex alumnos para ir al liceo.

El apego –los vínculos tempranos– es uno de los principales temas que ha trabajado Cherro. En diálogo con la diaria, relató que llegó a ese tema “hace como 40 años, a través de Rodolfo Tálice, que era un profesor de la Facultad de Medicina que era un sabio, un individuo que tenía un conocimiento muy amplio de todas las cosas”. Dijo que Tálice describió el apego desde el punto de vista etológico, es decir, en la conducta animal, y que a comienzos de la década de 1960 un psicoanalista inglés, John Bowlby, describió la teoría del apego en humanos, y que a la perspectiva etológica “le agregó conceptos provenientes de la teoría psicoanalítica, de la teoría cognitiva, de la teoría de los sistemas, de la teoría de los conjuntos, es decir que hizo como un pool de teorías y eso dio lugar a la nueva teoría del apego para humanos”. Tratará este tema en una conferencia que dará en la ANM el 8 de agosto.

Cherro se integrará a una comisión de la ANM que trabaja en violencia y planea convocar “a otras disciplinas para abordar el tema desde una perspectiva multidisciplinaria, porque no es algo que se resuelva desde una disciplina sola, no lo van a resolver el psicoanálisis ni la psiquiatría ni la educación, tiene que ser un tema trabajado desde distintas perspectivas, esa es la esperanza”, expresó.

Maestro de maestros

Como extra de la jornada, la ANM homenajeó al académico emérito Jaime Polto, que es miembro titular de la ANM desde 1998. José Enrique Pons reseñó la vida de Polto, ginecólogo que nació en 1927. Destacó sus habilidades técnicas, su capacidad docente y su producción académica, que fue una referencia en la Clínica Ginecotocológica C de la Facultad de Medicina. Sobre todo, valoró la “rigurosidad en el trabajo”, la puntualidad, que era una forma de respeto hacia las pacientes, la “prolijidad, meticulosidad, el cuidado por la persona que estaba esperando”, la dedicación a los estudiantes y su generosidad. Destacó también que escribió las pautas de tratamiento en obstetricia y en ginecología “que fueron durante muchísimos años vademécum para ginecólogos de cualquier punto del país, porque en breves conceptos enseñaba cómo atender de la mejor forma las situaciones que se podrían plantear”. Pons mencionó que Polto ocupó su cargo en la Clínica Ginecotocológica C durante la dictadura, pero acotó que “no se plegó a la dictadura”; dijo que con la reapertura democrática continuó la enseñanza en un servicio de salud pública y valoró que fue el primero en crear una policlínica para adolescentes embarazadas en servicios universitarios. Al recibir la distinción, Polto se congratuló de que la ANM cumpla con su cometido de dignificar la medicina y dijo que “cada vez se trabaja más y mejor”. “No sólo se intensificó y se fomentó el estudio de las ciencias médicas, sino que se actuó como un órgano de asesoramiento o de consulta de dignificación del trabajo médico, la academia se proyectó mucho más allá y tomó participación en múltiples problemas de bienestar general”, expresó.