Además de la desinstitucionalización, la Ley de Salud Mental propone una atención oportuna y en el ámbito comunitario, a cargo de equipos interdisciplinarios. Desde 2021 la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) trabaja en incrementar el número de psiquiatras, porque, según había informado a la diaria Pablo Fielitz, director de Salud Mental y Poblaciones Vulnerables de ASSE, en mayo de 2021 en esa especialidad había una lista de espera de 5.000 adultos y 880 niños. El problema tenía relación con una deserción superior a 30% de psiquiatras en horas de policlínicas de ASSE.

Para intentar completar las vacantes, en conjunto con las organizaciones de profesionales y los gremios, ASSE rediseñó en marzo de 2021 las funciones de alta dedicación (FAD) e hizo llamados en los que elevó el pago por hora a un nivel similar al del sector privado y creó contratos por 20 horas en lugar de 48. Pero no pudo captar el volumen de especialistas que preveía.

Durante la inauguración de la Casa de Pando, el presidente de ASSE, Leonardo Cipriani, comentó que el organismo está invirtiendo fondos en la contratación de recursos humanos, aunque expresó: “Estamos teniendo algún problemilla porque hay pocos psiquiatras”. Puntualizó que con los llamados lograron llenar 50% o 60% de las vacantes. “Si los concursos se demoran, vamos a ir a la contratación directa de los psiquiatras y, después de que concursen y se regularicen, porque nosotros no podemos hacer que nuestros pacientes sigan esperando por temas de concurso o trámites administrativos que están obstaculizando”, consideró.

Según Cipriani, la solución de este problema “no sólo depende de ASSE” o del Ministerio de Salud Pública, sino que involucra a las instituciones de formación de profesionales, como la Universidad de la República (Udelar). “Obviamente, el número de psiquiatras que hay en Uruguay no da”, dijo, y señaló que la situacion es peor en el interior del país. “Hay que hacer un trabajo en conjunto con la Cátedra de Psiquiatría, la Sociedad de Psiquiatría [SPU], la Udelar para la formación de recursos”, apuntó.

El 23 de diciembre los gremios, las organizaciones de profesionales y ASSE acordaron hacer un nuevo llamado a FAD, que incluye a estudiantes de posgrado que estén cursando el penúltimo semestre de Psiquiatría y el último semestre de Psiquiatría Infantil (quinto y sexto, respectivamente).

Según Cipriani, la lista de espera de pacientes ha disminuido a partir del trabajo de los especialistas que asumieron, pero Fielitz no se animó a cuantificar el nivel de atraso actual: se limitó a responder que están “en proceso de revisión”, porque la lista de espera contabiliza desde 2019.

En cuanto a la falta de especialistas, Fielitz, que además es docente de la Cátedra de Psiquiatría de la Udelar, comentó que “la matrícula de psiquiatría venía muy disminuida, de diez a 12 nuevos estudiantes por año para cursar el posgrado”, y que “quizás ese número no llega a reponer las bajas que hay por jubilación y fallecimientos”. De todos modos, dijo que uno de los principales problemas está en la distribución desigual en el territorio nacional y acotó que no es sólo ASSE, porque “las mutualistas están teniendo serias dificultades para cubrir guardias retén de psiquiatría”.

Artigas Pouy, presidente de la SPU, comentó que tienen un buen diálogo con las autoridades de Salud Mental de ASSE y que esperan que se convoque a una mesa de trabajo que quedó de formarse en diciembre, para hacer un seguimiento del último convenio de las FAD. Pouy no tiene dudas de que debe aumentarse el número de psiquiatras, aunque dijo que ya les han transmitido a las autoridades que para ampliar la formación, hay que destinar un mayor presupuesto. De todos modos, comentó que aunque eso se implementara ahora, se tardará cuatro años en aumentar el número de profesionales, y que mientras tanto se tiene que trabajar con los otros profesionales del primer nivel, como médicos generales y de familia.