Un año más, desde el callejón de la Universidad de la República, colectivos, organizaciones y personas vinculadas a distintas experiencias de atención comunitaria participaron en la decimoquinta Marcha por la Salud Mental, bajo la consigna “15 primaveras marchando por salud mental, desmanicomialización y vida digna”.
Los carteles, muchos de ellos pintados en la previa de la marcha, concentraron los reclamos por el cierre de los centros asilares de larga estadía, el cumplimiento de la Ley de Salud Mental y el derecho a una vida digna.
La proclama recordó que el plazo previsto para el cierre de los centros asilares venció en 2025 sin que se concretara la transformación del modelo de atención. A eso se sumó la modificación del artículo 38 de la Ley de Salud Mental, introducida por la última Ley de Presupuesto, que extendió el plazo hasta 2029 y eliminó la prohibición expresa de internar personas en los centros asilares existentes. Esta última disposición fue posteriormente restituida tras los reclamos de colectivos y organizaciones.
15ª Marcha por Salud Mental, el 10 de octubre, en Montevideo.
Foto: Alessandro Maradei
“Exigimos erradicar el modelo de atención manicomial, individualizante y asilar, sustituyéndolo por un real modelo de salud mental comunitaria y en clave de derechos humanos”, expresaron las organizaciones en la proclama. También cuestionaron que el nuevo plazo no esté acompañado de un cronograma concreto y reclamaron dispositivos comunitarios que garanticen vivienda, trabajo, vínculos y una vida digna.
En diálogo con la diaria, Nicolás Castiglioni e Iara Pereira, integrantes de Coordinalaloca, mencionaron que la postergación del cierre de los centros asilares demora la apertura de nuevos dispositivos y limita las posibilidades de quienes siguen viviendo en esas instituciones. “Una de las consecuencias es la continuidad de la postergación de la apertura de nuevos dispositivos de salud mental vinculados a lo comunitario, con acompañamiento desde la comunidad”, señaló Castiglioni.
Pereira recordó que la restitución del artículo 38 fue resultado de un proceso de participación de colectivos y personas con experiencia propia en las intervenciones manicomiales. Sin embargo, sostuvo, el cierre vuelve a postergarse sin una propuesta clara para continuar el proceso. “Una de las cosas que evidencia esta postergación es que no se visibilizan los dispositivos que actualmente están funcionando y que demuestran que otro modo de atención es posible”, afirmó.
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Ambos coincidieron en que la discusión sobre salud mental no puede limitarse al sistema sanitario. Castiglioni explicó que desde Coordinalaloca intentan pensar el malestar subjetivo en relación con otros aspectos de la vida: “Nosotros no hablamos de enfermedad mental, sino que ponemos la enfermedad entre paréntesis e intentamos pensar en el malestar y el padecimiento subjetivos, que están relacionados con otros planos de la existencia, como la vivienda, el trabajo y las redes socioafectivas”, resaltó.
15ª Marcha por Salud Mental, el 10 de octubre, en Montevideo.
Foto: Alessandro Maradei
En la misma línea, Pereira dijo que las problemáticas de salud mental son intersectoriales y que el enfoque biomédico deja afuera dimensiones necesarias para producir cambios. “No podemos pensar únicamente desde el dispositivo biomédico, que deja afuera un montón de aspectos necesarios para producir cambios reales y generar otras formas de acompañamiento”, señaló.
Castiglioni recordó una canción de Coordinalaloca que resume uno de los reclamos presupuestales: “La ley está, pero nunca alcanza el presupuesto”. En tanto, Pereira destacó la importancia de sostener emprendimientos de economía social y solidaria y otras formas de vivir en común. “La creatividad es fundamental para construir una salud colectiva y en común”, cerró Castiglioni.
Un cierre sin cronograma
Joaquín Amorena y Dulcinea Cardozo, ambos psicólogos e integrantes de Radio Vilardevoz, el Frente Antimanicomial y la Comisión Nacional por la Plena Implementación de la Ley de Salud Mental, señalaron que fijar una nueva fecha de cierre no es suficiente si no se acompaña de una planificación concreta. Cardozo advirtió que el proceso debe garantizar condiciones de vida dignas para quienes hoy viven en centros asilares. “No se trata de cerrar un hospital y dejar a la gente en la calle”, afirmó.
Amorena planteó la necesidad de revisar las prácticas de atención y formar a quienes trabajan en el sistema desde una perspectiva de derechos. “La idea no es que se queden sin trabajo, sino que puedan capacitarse desde una perspectiva de derechos y contar con espacios formativos que les permitan acompañar nuevos procesos y otras formas de atención, menos centradas en el encierro y más en el acompañamiento”, sostuvo. Cardozo agregó que la formación debe alcanzar también a quienes todavía están estudiando e incorporar disciplinas como la educación social y las artes. Mencionó, además, la necesidad de desarrollar la formación de acompañantes terapéuticos en la universidad pública.
15ª Marcha por Salud Mental, el 10 de octubre, en Montevideo.
Foto: Alessandro Maradei
También señalaron que la transformación requiere revisar cómo se distribuyen los recursos existentes y articular políticas entre distintos organismos del Estado. Entre sus reclamos mencionaron la reglamentación e implementación completa de la ley, la formación de los equipos y las campañas contra la estigmatización. “Todos los ministerios tienen algo que aportar”, señaló Amorena. Cardozo agregó una frase que se leía en una de las pancartas: “Locura es no tener techo”.
Por otra parte, Cardozo comentó que está exhibiendo la muestra Objetos que cuidan en el Espacio Cultural Goes, donde permanecerá abierta hasta el 30 de octubre. La propuesta reúne productos artesanales de emprendimientos sociales y solidarios, además de fotografías e ilustraciones, y busca reflexionar sobre el consumo y el cuidado de quienes trabajan en esos espacios. “Si nos preguntamos qué consumimos, también nos preguntamos qué mundo estamos sosteniendo”, señaló. En ese sentido, sostuvo que comprar productos de estos emprendimientos contribuye a mantenerlos y a sostener oportunidades laborales para personas usuarias de servicios de salud mental.
La inclusión social
Richard Delgado, integrante del colectivo Bibliobarrio y usuario de servicios de salud mental con 26 años de experiencia, contó que una de las dificultades que atravesó fue sentir que no tenía un lugar en la sociedad.
“No te sentís parte, no encontrás pares. Pensás que todo lo que te pasa es algo que te sucede solamente a vos. Te sentís único, pero en un sentido negativo: no porque seas especial, sino porque sentís que estás por debajo de los demás”, relató.
Tras pasar por distintos tratamientos, actualmente participa en un grupo que se reúne cada 15 días en el Centro de Rehabilitación Martínez Visca y busca acompañar a personas que llegan en situaciones de crisis. También cuestionó la falta de escucha en la vida cotidiana y la expectativa de resolver todo con medicación. “Me gustaría que la gente escuchara a las personas que tiene al lado. Cuando vean que a alguien le pasa algo, que hablen con esa persona antes de sacar conclusiones. Que le pregunten qué le está pasando”, planteó.
15ª Marcha por Salud Mental, el 10 de octubre, en Montevideo.
Foto: Alessandro Maradei
Uno de los emprendimientos participantes es Riquísimo Artesanal, una cooperativa social que Fernando Martínez Castro comenzó a desarrollar en 2007 junto con Nelson de León, a partir de sus conocimientos en jardinería y cocina.
“Nosotros sabíamos trabajar en la huerta y también cocinábamos: hacíamos pizzas, pascualinas y otras cosas. Entonces, Nelson nos dijo: ‘Ustedes saben hacer estas cosas; vamos a hacer algo con eso’”, recordó. Actualmente trabajan en el Cedel de Carrasco, cerca del Parque Rivera, donde les prestan el espacio. Venden por encargo y para eventos y casamientos.
Sin embargo, la falta de ventas y la competencia pusieron al emprendimiento cerca del cierre. “Tenemos la incertidumbre de si vamos a poder seguir o no”, contó Martínez Castro. Aunque están cerca de cumplir 20 años, no saben qué sucederá después. “Estamos un poco tristes por eso, pero yo digo que hay que seguir adelante, insistir y confiar en que las cosas pueden salir”. También destacó la importancia de participar en la marcha: “Es muy importante, porque es el Día de la Salud Mental y yo soy parte de este mundo. También me considero una persona muy solidaria”, finalizó.
15ª Marcha por Salud Mental, el 10 de octubre, en Montevideo.
Foto: Alessandro Maradei
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