“Es un caso paradigmático de los tiempos en que vivimos, porque hasta hace dos semanas nadie lo había escuchado hablar sobre economía, educación o seguridad pública”, explicó un experto
“Adolf Hitler tenía una retórica provocadora, pero las salidas de tono y desplantes de su personaje no eran motivo para desmerecer las reformas que proponía”, afirma un historiador