“La competencia de la Dirección General de Servicios Agrícolas (DGSA) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) es preservar la sanidad vegetal y velar por la inocuidad de los sistemas productivos, de los alimentos de origen vegetal y alimentos para animales”, afirmo Agustín Giudice, titular de esta unidad ejecutora. El cumplimiento de los cometidos se basa en la actualidad en “un concepto bastante novedoso”, que implica un enfoque más amplio; “si tenemos una planta sana, tendremos un ambiente sano y, por ende, una sociedad sana”, explicó el jerarca.

El ámbito de trabajo de la DGSA abarca todo tipo de producción vegetal, por lo que la coordinación con otras reparticiones del MGAP que se ocupan directamente de la atención a determinados subsectores de la producción es intensa.

Asimismo, se ocupa de “consolidar la normalización en materia de calidad e inocuidad agroalimentaria, facilitando el comercio y contribuyendo a la armonización de otros países o bloques comerciales”. El más reciente ejemplo de esto es “la firma del protocolo fitosanitario y reglas claras para el comercio de nuez pecan entre Uruguay y China”, suscrito entre ambas naciones a principios de febrero de este año, en el marco de la visita de la delegación oficial encabezada por el presidente Yamandú Orsi a ese país. Para Giudice, este hito se logró gracias a la articulación entre la institucionalidad pública y el sector privado. Según narra, una vez detectada la demanda china por nuez pecan, “se consultó a los productores que desarrollan este cultivo, que es muy incipiente en Uruguay, qué les parecía, y se pudo avanzar” en determinar las pautas sanitarias posibles de cumplir, y se generaron los insumos para negociar con las autoridades de ese país los criterios, que quedaron plasmados en los documentos firmados por ambos gobiernos.

La misma metodología se utiliza para el resto de los productos vegetales que puedan exportarse. “Desde hace muchos años, las diferentes administraciones tienen la inclinación a trabajar con el privado y acordar” criterios básicos de sanidad y “ver qué cosas se hacen en conjunto para lograr el cumplimiento” de lo que en última instancia determine el Poder Ejecutivo a través del MGAP y de los acuerdos realizados entre nuestro país y los de destino de las exportaciones de la producción nacional.

La DGSA también es la dependencia responsable de habilitar el ingreso de productos de origen vegetal para consumo humano o animal, para industrializar, de las raciones y suplementos alimenticios para el ganado e, incluso, del alimento para mascotas.

Respecto del estatus sanitario de Uruguay, Giudice opinó que nuestro país “tiene un estatus sanitario y una fuerte inclinación por el cumplimiento (de los acuerdos suscritos con los países de destino) y no hemos tenido mayores inconvenientes. Eso habla bien de Uruguay”. Detrás del sello que estampó un funcionario en el país de destino de un embarque de productos vegetales nacionales habilitando su ingreso hay un gran trabajo fronteras adentro, tanto del sector privado como del público. “La DGSA tiene que cumplir no solamente con certificar los productos cuando se va el barco, sino que atrás de eso hay todo un respaldo de vigilancia, sobre todo por algunas plagas o enfermedades” que inhabilitarían la concreción del negocio.

Por otra parte, la DGSA realiza “el registro de productos fitosanitarios, fertilizantes y agentes biológicos, proponiendo la autorización, prohibición o restricción de su uso en el país, además de elaborar y proponer normas técnicas y legales en su área de competencia”.

Esta función de la DGSA dio pie para consultar a su titular acerca del informe en el que se consigna que en Uruguay están autorizados 81 principios activos prohibidos en Europa, presentes en decenas de herbicidas, insecticidas y fungicidas.

Al respecto, Giudice expresó que “tenemos un sistema más que robusto, y a veces compararse, o comparar el fenómeno de esos principios activos, con que no estén habilitados en determinadas regiones o en determinados países, puede ser una mirada un poco incompleta. ¿Por qué? Porque las problemáticas de la producción agropecuaria uruguaya no tienen por qué coincidir con las de los demás. Los climas, las regiones, las distintas problemáticas que pueden ocurrir en un lado no necesariamente son las mismas que en otro”.

Acerca de los criterios para habilitar o no la comercialización de un agroquímico con determinado principio activo, el titular de la DGSA explicó que el proceso de evaluación de cada producto es complejo y completo. “La toxicidad para humanos la evalúa el Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico (CIAT, Departamento de Toxicología, Hospital de Clínicas), y después evaluamos la toxicidad para abejas, para los peces, aquellos productos que sí o sí pueden ser sustituidos por otros más amigables en cuanto a su escala toxicológica, a su permanencia en el suelo, en su posibilidad de contaminación de aguas subterráneas o de los cauces fluviales; sin duda estamos atentos”.

Aplicación de herbicidas en un campo de alfalfa en el departamento de Colonia. Foto: Ignacio Dotti (archivo, enero de 2025)

Aplicación de herbicidas en un campo de alfalfa en el departamento de Colonia. Foto: Ignacio Dotti (archivo, enero de 2025)

Po otra parte, señaló que, según el grado de toxicidad, la comercialización de alguno de estos productos requiere una receta profesional. “Una receta no es un trámite burocrático. Implica que un profesional haga una revisión general de la situación, no solamente de lo que va a aplicar y para qué, y hace una serie de recomendaciones para el uso de ese producto”.

Asimismo, destacó que la capacitación es un componente fundamental para el uso de agroquímicos. Toda persona que vaya a utilizarlos en cultivos comerciales debe obtener un carné de aplicador, otorgado por el MGAP luego de que los productores, trabajadores rurales o empleados de empresas que brindan este servicio aprueben un curso.

En paralelo, destacó que el MGAP promueve desde hace años la combinación de métodos biológicos, culturales y químicos para mantener la población de plagas por debajo del daño económico, priorizando la sostenibilidad y la inocuidad alimentaria. Un ejemplo de ello puede ser el Programa de Manejo Regional de Plagas y Enfermedades en Frutales de Hoja Caduca, implementado desde 2012, que ha logrado reducir drásticamente la cantidad de aplicaciones de insecticidas.

“Tenemos que ir hacia productos que sean de buena calidad y aceptados en el mercado internacional, porque somos muy pocos en Uruguay”

Aunque la información publicada en el informe mencionado es veraz, Giudice expresó que “otro elemento que hay que tener en cuenta es el de la vigilancia de los residuos. Los productos que exportamos tienen que demostrar su inocuidad. Está claro que los países receptores hacen sus análisis, y no hemos tenido mayores inconvenientes. Para el titular de la DGSA, “obtener los máximos rendimientos o escalar los potenciales de rendimiento de un cultivo no se puede hacer a costa de cualquier cosa, no del suelo o de la diversidad. Hay que recorrer un camino de sostenibilidad y eso tiene que estar en el norte de la producción agropecuaria”.

Uruguay ha suscrito una serie de convenios internacionales vinculantes, referidos al uso y manejo de agroquímicos, por lo que el país “implementa una lista de previsiones, y creo que cuando uno hace el mapa de lo que tiene, no estamos tan mal parados”.

De todas formas, Giudice evalúa que “podemos mejorar, ni que hablar. Hay un camino grandísimo para recorrer”, que, entre otros aspectos, pasa por el desarrollo de tecnologías nacionales para la formulación y registro de defensivos agrícolas biológicos. Sin embargo, el jerarca advierte que “a veces, cuando hablamos de que un producto es biológico, parecería que es inocuo”. Estas formulaciones “pueden llegar a afectar a otras especies vegetales o animales, e incluso a los propios seres humanos. Por lo tanto, también deben cumplir un proceso de evaluación y registro cuidadoso, con conocimiento científico y con ensayos, para impedir que por solucionar un problema se genere otro”.

Evitando referirse a cifras concretas sobre producción vegetal en el país, dado que la recopilación de datos, el análisis de esa información y la divulgación de cifras y estadísticas es competencia de otras reparticiones del MGAP, en referencia a las perspectivas del sector, el titular de la DGSG afirmó que “hoy el agro uruguayo tiene una oportunidad única. Tenemos que ir hacia productos que sean de buena calidad y aceptados en el mercado internacional, porque somos muy pocos en Uruguay. Nuestro mercado es muy débil, muy chico, y no es capaz de apalancar ni subsidiar exportaciones. Necesariamente tenemos que estar pensando en el comercio internacional y en el mundo, y en todas las cosas de incertidumbre que están pasando en él”.

Destacó también que “el país necesita tener un sector agropecuario pujante”, señalando “que fortalecer las instituciones, la institucionalidad agropecuaria”, y generar sinergias entre todos los actores vinculados a la producción es indispensable.

A modo de ejemplo, mencionó la experiencia de algunos subsectores de la agropecuaria, como el arroz, la soja o la citricultura, en los que es destacable ver que “la comunidad de productores logra integrarse en una cadena y participa activamente en todas las instancias que hacen a esa cadena, desde la investigación, la producción, la extensión de esa investigación, con el objetivo de acceder a un mercado”, en donde el rol a cumplir por los organismos del Estado es relevante.

Giudice agregó que “necesitamos empezar a agregarle valor a esa producción agropecuaria” y, además, “empezar a incorporar alternativas”, por ejemplo, desarrollar cultivos agrícolas con destino a la producción de energía, área en la que Uruguay ya cuenta con experiencia y que incluso le ha permitido generar una corriente exportadora de biocombustibles a mercados extremadamente exigentes.

No obstante, recordó que “en los sistemas hortícolas hay algunos rubros que han tenido un crecimiento. Lástima que a veces atrás de eso hay una fuerte concentración y una dominancia en el propio mercado. Pero sí hay demostraciones de que se pueden aumentar las producciones en distintos lados. Yo quisiera ver un sector hortícola fuerte en Uruguay. Ojalá podamos recorrer esos caminos y que los cultivos intensivos sean también un rubro interesante”.