El presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay (CCU), Alejandro Ruibal, en diálogo con la diaria este viernes, sostuvo que están en marcha las negociaciones con el Sindicato Único Nacional de la Construcción y Afines (Sunca), en busca de un acuerdo para firmar un nuevo convenio colectivo. “La industria tiene una larga trayectoria de discutir temas con argumentos fuertes, pero buscando acuerdos. Rescato eso, y esta negociación no será la excepción”, expresó. En referencia al paro nacional decretado por la organización sindical para el 1° de julio, dijo que “el Sunca es libre de tomar las acciones que quiera”.
El empresario mencionó que “no corresponde adelantar lo que estamos hablando y negociando por respeto a la propia cámara empresarial y al Sunca”. No obstante, destacó que los empresarios “estamos compareciendo a la instancia de negociación con el espíritu de llevar propuestas y de recibir propuestas, y tratar de buscar un acuerdo y un convenio que permita trabajar. El país necesita que la construcción se mueva y lo peor que podemos hacer ahora es estar trancando el desarrollo de las obras, cuando es un gobierno que recién arranca y necesita del crecimiento en la economía”.
“Los empresarios tenemos esa responsabilidad”, dijo Ruibal, y afirmó que “estamos tratando los temas que nos plantean, y vamos a seguir permaneciendo en la mesa, dialogando y buscando el mejor acuerdo para todas las partes. El espíritu es ese”. Con respecto a que el convenio colectivo anterior venció el pasado 31 de marzo, hace casi tres meses, sostuvo que “es verdad, pero estamos dialogando. Tampoco hay que olvidar que el Sunca tuvo elecciones y cambiaron sus autoridades. El sindicato presentó su plataforma, la cámara realizó sus planteos y estamos en esa dinámica: cada uno cumpliendo su rol”.
“Entendemos que deberíamos estar negociando sin medidas, porque estamos asistiendo de buena fe”, aseguró, y agregó: “La cámara ha demostrado más voluntad de diálogo en el ámbito general con el Ministerio de Trabajo en cuanto a las distintas comisiones que nos piden integrar esa cartera, incluyendo una por la reducción de la jornada de trabajo y por la productividad”.
“Sí creo que siempre que hay diálogo, estamos en la mesa, pero hay que también respetar las condiciones y el ambiente para dialogar”, expresó Ruibal. Sobre si le preocupa que pase el tiempo y no exista un acuerdo con los trabajadores, contestó que “todavía no me preocupa” y que “sí nos ocupa”, porque “las cosas también tienen su tiempo y su decantación de los dos lados. A nivel empresarial hay cuatro cámaras de la construcción y también tenemos discusiones, y nos tenemos que poner de acuerdo, mientras que el Sunca tiene su interna también. Esto lleva un proceso”.
“La verdad es que quisiéramos acordar esto rápido y concentrarnos en el trabajo, que sería bueno para todos. No creo que demore mucho en resolverse. Eso espero”, manifestó.
El momento actual de la construcción
Consultado acerca de la realidad del sector en estos primeros seis meses del año, comentó que la construcción, si se observan los datos objetivos del Instituto Nacional de Estadística (INE), ya hace casi 3 años que viene en caída”. Agregó que entre el final del gobierno anterior y el inicio de este gobierno “la construcción se sigue contrayendo” y “eso es preocupante”.
Explicó también que con “las grandes obras como UPM y el Ferrocarril Central, la construcción se sostenía mucho por la inversión privada en vivienda, y en este último informe que publicó el INE, la contracción es de 3,4% en el producto bruto de la construcción, eso marca que hay un enlentecimiento en la sobrearquitectura. Eso obviamente nos preocupa. No es un enlentecimiento abrupto, lo quiero aclarar”.
Asimismo, apuntó que “ha habido un enlentecimiento en las obras viales, según el informe del INE, y en las obras portuarias también. Observamos, y así se lo hicimos saber al gobierno, que la construcción siempre es una aliada de los países cuando quieren repuntar su economía, ya que es generadora de empleo, es una industria que derrama mucho en cuanto a ingresos, sobre todo en el interior del país, y tiene un multiplicador de cuatro. Es decir, cada peso que uno utiliza en la construcción se multiplica por cuatro en la economía”.
“Entendemos, y el gobierno —creo— lo entiende; pasa que tiene que hacer frente a una situación que fue complicada. Espero que el fin de la guerra se concrete y le dé un alivio al país, pero creo que la construcción tiene que ser uno de los motores que necesita el gobierno para apuntar al crecimiento de la economía”, concluyó Ruibal.
