La Organización Internacional del Trabajo (OIT) dio a conocer la semana pasada el informe Tendencias Mundiales del Empleo Juvenil 2026 - Regreso al futuro, en el que advierte sobre el estancamiento de la “recuperación, tímida y efímera, de los mercados de trabajo para los jóvenes que siguió a la pandemia de covid-19”. El resumen ejecutivo del documento sostiene que después de llegar en 2023 al nivel más bajo en poco más de dos décadas, “la tasa de desempleo mundial de los jóvenes de entre 15 y 24 años aumentó ligeramente hasta el 12,4%, alcanzando la suma de 67 millones de jóvenes desempleados en todo el mundo”. Pero lo “más preocupante” de la situación para la OIT es que “la proporción mundial de jóvenes que ni estudia ni trabaja ni recibe formación (ninis) también está volviendo a aumentar”, pasando del 19,7% en 2023 al 20% en 2025 (nueve millones más), lo que sitúa la cantidad de ninis en 257 millones de personas.
Este empeoramiento de los resultados en el acceso al empleo de los jóvenes se dio de manera bastante homogénea y aumentó en 8 de las 11 subregiones, “así como en los países de ingreso alto, de ingreso mediano bajo y de ingreso bajo”. Los mayores incrementos fueron en África del Norte, América del Norte y en Europa septentrional, meridional y occidental, y si bien “América Latina y el Caribe se destacó como la única región que registró un descenso tanto en la tasa de desempleo juvenil como en la tasa de ninis, un análisis más detallado reveló que estos resultados se debían, en parte, a la disminución de la población joven y a que en la mayoría de los países de la subregión se observaban tendencias a la baja en la participación de los jóvenes en el mercado de trabajo”, expresa el informe.
El documento también señala que el problema de los ninis “tiene rostro femenino en casi todas las subregiones del mundo”: en 2025, “más de dos de cada tres ninis eran mujeres y la tasa de ninis entre las mujeres, de un 24,7%, era más del doble que la de los hombres, de un 13,1%”.
Uno de los problemas que identifica la OIT es que en 2024 “el crecimiento de la población joven estuvo por encima del crecimiento total del empleo en Asia Oriental, Europa del Este, América del Norte y Europa septentrional, meridional y occidental”.
El informe estima que 6,1% de los puestos de trabajo que ocupan actualmente los jóvenes de entre 15 y 29 años pertenecen a las categorías más expuestas a la inteligencia artificial (IA) y, “por lo tanto, son los que corren mayor riesgo de sufrir, en mayor o menor medida, la sustitución de tareas (o de puestos de trabajo) por la IA”. “Si tan solo el 10% de los puestos de trabajo expuestos a la IA desaparecieran por completo, ello se traduciría en que 5,6 millones de jóvenes empleados –en su mayoría en países de ingreso alto– pasarían a estar desempleados, tendrían que cambiar de trabajo o abandonarían la fuerza de trabajo”, añade el resumen ejecutivo.
En conclusión, la OIT señala que para contrarrestar este panorama “el reto principal no es solo generar más puestos de trabajo para los jóvenes, sino garantizar que estos puestos ofrezcan la seguridad, la dignidad y las oportunidades que sustentan una transición satisfactoria a la edad adulta”.
El informe recomienda “renovar la inversión en trabajo decente, reforzar las instituciones del mercado de trabajo y adoptar políticas capaces de ayudar a los jóvenes a afrontar un futuro cada vez más incierto, garantizando al mismo tiempo que el progreso tecnológico y la transformación económica beneficien a la próxima generación, en lugar de perjudicarla”.
