En los últimos días circularon en redes sociales publicaciones sobre un supuesto “nuevo covid”, vinculado a casos de hantavirus detectados en el crucero MV Hondius que partió desde el puerto de Ushuaia, Argentina, rumbo a España. Los mensajes, que se viralizaron rápidamente, afirmaban que el virus tendría una capacidad de transmisión similar a la del SARS‑CoV‑2 y advertían sobre la posibilidad de una nueva pandemia. Pero los datos e información proveída por autoridades sanitarias no van en ese sentido.

Por ejemplo, la plataforma de factchecking española Maldita.es desmintió publicaciones virales que afirmaban que Pfizer había presentado una vacuna contra el hantavirus coincidiendo con el brote declarado por la Organización Mundial de la Salud el pasado 2 de mayo. Según la verificación, no existe ninguna vacuna aprobada ni ensayos clínicos avanzados desarrollados por la farmacéutica para esta enfermedad, y varias de las imágenes difundidas en redes fueron montajes o capturas descontextualizadas.

Las afirmaciones viralizadas en redes sociales carecen de sustento científico y refieren a una enfermedad conocida desde hace décadas, con mecanismos de transmisión muy distintos a los del covid‑19 y con una circulación mucho más limitada. En conversación con la diaria, la viróloga Adriana Delfraro, docente e investigadora de la Universidad de la República, advirtió que “no hay que confundirlo” con el coronavirus, responsable de la pandemia iniciada en 2020. “Los hantavirus se conocen hace bastante tiempo, y acá en las américas desde la década del 90. No es un virus nuevo, no es una cosa que apareció ahora ni mucho menos”, afirmó.

La investigadora recordó que en Uruguay el diagnóstico y estudio de estos virus se realiza desde hace más de tres décadas y que existe un amplio conocimiento científico sobre su comportamiento epidemiológico. “Desde esa época ya se hacía y se sigue haciendo el diagnóstico, y hay conocimiento bastante amplio del virus acá y en la región también”, sostuvo.

Cómo se transmite el hantavirus

A diferencia del covid‑19, cuya principal vía de contagio, entre personas, es aérea, el hantavirus se transmite principalmente desde ciertos roedores silvestres hacia los humanos. “El virus se transmite a través del contacto con excretas, orina o materia fecal de determinadas especies de roedores silvestres”, explicó Delfraro. La especialista aclaró que no se trata de los ratones domésticos ni de las ratas urbanas habituales, sino de especies específicas identificadas como reservorios naturales del virus, por lo que “la forma básica de contagio es del roedor al humano”.

Las infecciones suelen producirse cuando las personas inhalan partículas contaminadas presentes en ambientes cerrados o poco ventilados donde hubo presencia de roedores. Por eso, los casos se asocian frecuentemente a actividades rurales, limpiezas de galpones o recintos cerrados y trabajos agrícolas. En América, es usual que los hantavirus pueden provocar el denominado síndrome pulmonar por hantavirus, una enfermedad respiratoria potencialmente grave, que afecta principalmente los pulmones y puede provocar insuficiencia respiratoria severa.

El caso del crucero y el virus Andes

La alarma reciente surgió a partir de un episodio ocurrido en un crucero que había partido desde el puerto de Ushuaia, Argentina, hacia España, con parada en el puerto de Montevideo, y en el que se detectaron casos asociados a una variante específica del virus conocida como Andes (ANDV). Según explicó Delfraro, esa variante es la única en América de la que se registró “alguna evidencia de transmisión interpersonal”.

Asimismo, incluso en esos casos, las situaciones estudiadas corresponden a contactos extremadamente estrechos y prolongados. “Fueron situaciones esporádicas y en contextos particulares, por ejemplo, con personas con contacto muy estrecho”, indicó la viróloga, y enfatizó que esa posible transmisión entre humanos “no es la forma habitual” de contagio ni para esa variante ni para el resto de los hantavirus circulantes en la región.

Por esa razón, Delfraro consideró incorrecto extrapolar esos episodios excepcionales a situaciones cotidianas o compararlos con la transmisión masiva observada durante la pandemia de covid‑19. “Lo más importante es resaltar que no tiene realmente nada que ver la forma de transmisión, que es muy distinta [a la] del covid, ni tiene la misma contagiosidad”, sentenció.

La circulación del crucero por distintos puertos de la región también generó especulaciones sobre un eventual riesgo de contagio en Montevideo, luego de que trascendiera que una pareja de neerlandeses fallecidos había descendido en el puerto capitalino. Delfraro señaló que, incluso en el hipotético caso de que la persona hubiera estado en período contagioso, el riesgo para la población habría sido extremadamente bajo.

Además, la especialista indicó que la variante ANDV está asociada a una especie particular de roedor que no habita en Uruguay, sino en la zonas frías del sur de Argentina y Chile, un dato relevante para comprender las posibilidades de circulación local del virus. “Para saber qué virus está circulando en el país, además de analizar a las personas enfermas, normalmente lo que se hace es buscarlo en los ratones”, explicó.

El jueves, el Ministerio de Salud Pública (MSP) emitió un comunicado en el que informó que las dos personas vinculadas al brote de hantavirus detectado en un crucero permanecieron en Uruguay entre el 13 y el 27 de marzo tras realizar un recorrido por Sudamérica antes de embarcar. Según el análisis epidemiológico realizado por la cartera, no existe riesgo de transmisión asociado a su estadía en el país, ya que los síntomas aparecieron varios días después de haber abandonado el territorio nacional.

El MSP también señaló que hasta el momento no se identificaron casos sospechosos o confirmados relacionados con esta situación en Uruguay y anunció el refuerzo del monitoreo de infecciones respiratorias agudas graves y otros cuadros compatibles, mientras mantiene el seguimiento del caso en coordinación con organismos internacionales.

Medidas de prevención

Aunque el riesgo de transmisión interpersonal sea muy bajo, Delfraro indicó que las personas que viven o trabajan en áreas rurales deben procurar impedir el ingreso de roedores a viviendas y depósitos, mantener la limpieza y evitar la acumulación de materiales donde puedan refugiarse.

“Tratar de mantener los lugares libres, que no haya ingreso de roedores y que no haya posibilidades de que ellos vengan en búsqueda de comida”, señaló. También recomendó mantener las leñeras alejadas de las viviendas y extremar precauciones al limpiar lugares cerrados por largos períodos. “Si uno tiene que hacer algún tipo de limpieza en lugares donde puede haber ratones, siempre tratar de abrir bien antes para ventilar y no limpiar en seco”, indicó la especialista, y sugirió utilizar agua con hipoclorito o jabón para evitar que el polvo potencialmente contaminado quede suspendido en el aire.

Datos regionales

Según la Organización Panamericana de la Salud, durante 2025 los países de las américas registraron 229 casos en total. Argentina es el país que registra la mayor cantidad de casos con 66, y es seguido por Bolivia (48), Chile (35), Paraguay (27), Brasil (20) y Panamá (18). Por otra parte, Uruguay registró solamente 8 casos. Asimismo, el hantavirus presenta un elevado nivel de mortalidad, ya que fallecieron el 26% de quienes contrajeron la enfermedad.

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