Una publicación de La Derecha Diario que se volvió viral en redes sociales afirmó que el Ministerio de Salud Pública (MSP) había habilitado “el bloqueo hormonal en niños a partir de los 10 años” y que “a partir del 3 de setiembre el MSP habilitó en territorio nacional el bloqueo hormonal de niños apenas comenzada su pubertad”. La afirmación, que fue retomada posteriormente por otros contenidos en redes y medios, deriva de una nota del portal Bajo la Lupa que presentó como una “nueva” habilitación del MSP el uso de medicamentos para frenar la pubertad mencionados en la guía.
El origen de estas publicaciones está en la presentación de una actualización de la Guía de Salud y Diversidad Sexual del MSP. Sin embargo, el documento no establece los diez años como edad mínima para acceder a un bloqueo puberal ni ese día se produjo una nueva habilitación de estos medicamentos.
Consultada sobre la afirmación, Florencia Forrisi, coordinadora de Género y Diversidad Sexual del MSP, explicó que “lo único distinto” que ocurrió el 3 de setiembre fue la presentación de la revisión de la Guía, documento que existe desde 2015 y que fue elaborado originalmente a partir de los cursos de salud y diversidad sexual desarrollados desde 2013 por instituciones como el MSP, ASSE, la Universidad de la República, el Fondo de Población de las Naciones Unidas y Ovejas Negras.
No hay una edad mínima de diez años
La publicación viral mezcla tres cuestiones diferentes: el tratamiento de la pubertad precoz, el freno puberal en adolescentes que manifiestan disconformidad con los cambios corporales y el tratamiento hormonal de afirmación de género. Aunque los tres pueden involucrar medicamentos hormonales o relacionados con las hormonas sexuales, no son equivalentes ni tienen los mismos criterios de indicación.
La nueva guía incluye un capítulo específico sobre “Infancias, adolescencias y diversidad sexual” y aborda, entre otros aspectos, la inhibición puberal. Allí se contempla la posibilidad de utilizar análogos de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH) para frenar la progresión de la pubertad cuando esta ya comenzó y cuando se cumplen las condiciones clínicas establecidas. Para determinar el momento del desarrollo se utiliza la escala de Tanner, que clasifica los cambios físicos asociados a la pubertad en distintos estadios.
Forrisi explicó que, para los adolescentes que manifiestan disconformidad con cambios corporales propios de la pubertad, como la menstruación, los cambios de voz o la distribución del vello y de la grasa corporal, la guía establece como referencia los estadios 2 o 3 de Tanner.
El documento establece que para utilizar este tratamiento debe constatarse clínicamente el inicio de la pubertad, correspondiente al estadio 2 de Tanner. Forrisi explicó que el bloqueo puberal para su uso más extendido, como el tratamiento de la pubertad precoz, está habilitado por el Decreto 265 del 2006 que creó el Formulario Terapéutico de Medicamentos.
Asimismo, la jerarca señaló que los procedimientos descritos en la guía están avalados por la Sociedad Uruguaya de Ginecología de la Infancia y la Adolescencia, la Sociedad Uruguaya de Pediatría y la Sociedad Uruguaya de Endocrinología y Metabolismo.
Para solicitar el procedimiento debe brindarse un consentimiento informado a adolescentes y sus referentes familiares. “Al igual que para otros tratamientos, rige el principio de autonomía progresiva, que requiere de un seguimiento muy cercano. Siempre se busca tener el apoyo familiar como forma de asegurar la continuidad y seguridad en el proceso de atención”, explicó Forrisi. En Uruguay la autonomía progresiva está habilitada partir de los 12 años, edad a partir de la cual se puede asistir solo a consultas.
La escala de Tanner no establece edades sino etapas del desarrollo físico. El estadio 2 corresponde al inicio de la pubertad y se determina mediante signos físicos, como el comienzo del desarrollo mamario o el aumento del volumen testicular.
Además, Forrisi precisó “no hay un mínimo de edad fijo, pero tiene que ver con el desarrollo de esa persona”, y agregó, que en Uruguay esos estadios 2 y 3 de Tanner se alcanzan en promedio “entre los 11 y los 14 años. El criterio utilizado por el documento es el estadio de desarrollo puberal y no una edad cronológica determinada.
La intervención se plantea como una posibilidad dentro de un proceso de atención y acompañamiento. Forrisi explicó que el objetivo es “mitigar el sufrimiento” de quienes experimentan malestar frente a los cambios puberales, y que la posibilidad de utilizar análogos de GnRH se plantea como una instancia previa a un eventual tratamiento hormonal de afirmación de género. En esa línea, señaló que desde la Medicina “no se aconseja el tratamiento hormonal cruzado, el uso de hormonas propiamente en chiquilines menores de 16 años”, señaló.
¿Qué ocurrió con el ensayo PATHWAYS en Reino Unido?
La publicación de Bajo la Lupa también menciona como antecedente al Reino Unido y afirma que ese país “frenó su propio ensayo” sobre bloqueadores puberales debido a “daños irreversibles” en menores. Si bien el antecedente existe, el relato de los hechos es engañoso.
En febrero de 2026, el Departamento de Salud y Atención Social británico informó que los trabajos preparatorios del ensayo PATHWAYS habían sido pausados después de que la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios (MHRA) planteara nuevas preocupaciones sobre el bienestar de los futuros participantes. La propia MHRA aclaró que estaba aplicando un “nivel elevado de escrutinio” debido a la edad de los niños y adolescentes que podrían participar. En ese momento, el ensayo todavía no había comenzado a reclutar participantes.
La pausa, sin embargo, no fue definitiva. En junio de este año, la MHRA informó que había concluido el diálogo científico con los responsables del estudio y que se había acordado un protocolo modificado. La nueva versión incorporó salvaguardas adicionales, entre ellas edades mínimas de ingreso y criterios más precisos para interrumpir el tratamiento por cuestiones vinculadas con la salud ósea, la cognición y el sangrado vaginal. La Autoridad de Investigación en Salud (HRA) también aprobó las modificaciones.
La HRA informó posteriormente que el ensayo contaba con las aprobaciones necesarias para comenzar a reclutar participantes y que el inicio estaba previsto para el 1 de agosto de 2026. A fines de julio, además, la Corte Suprema británica rechazó una impugnación que buscaba detener el estudio.
