Al resguardo de la laboriosa victoria obtenida ayer la selección uruguaya se aseguró pasar un invierno tranquilo, situada en el segundo puesto de la clasificatoria en el camino al Mundial brasileño. El equipo celeste, el único invicto que por ahora tienen las clasificatorias sudamericanas, volverá a tener acción el viernes 7 de setiembre, día en el que, seguramente en la tórrida Barranquilla, enfrentará a Colombia.

No está definida la ciudad aún y con el reciente Mundial sub 20 en Colombia hay buenos estadios en las distintas ciudades futboleras de aquel país. En Colombia no podrá jugar el hipergoleador Luis Suárez -¿fue suyo el primer gol de ayer?-, porque en el Centenario recibió su segunda amarilla en la clasificatoria, lo que dispara su suspensión automática. El martes 11 se juega en Montevideo ante los ecuatorianos y ahí si podrá estar el salteño. Unos días antes, el miércoles 15 de agosto, los dirigidos por Tabárez jugarán un encuentro amistoso ante Francia en la norteña ciudad de Le Havre, instancia que marcará el reencuentro del plantel luego de la doble actividad por clasificatorias que finalizó ayer. Ese conversado partido ante los franceses será el primero tras la participación de la selección sub 23 con tres mayores en los Juegos Olímpicos. Seguramente se repetirá una buena cantidad de nombres en el plantel.

Nadie es perfecto

Cuando el frío empezaba a apretar más y más y el calorcito en el pecho subía por el triunfo ante los incaicos, el Maestro Tabárez compareció a la conferencia de prensa prevista en el protocolo de FIFA. Nuestro entrenador habló de cómo nos cuesta a los uruguayos haber conseguido este nivel de competición. “Presumíamos lo que Perú iba a hacer, pero pese a eso nos dio problemas”, dijo el entrenador en la conferencia de prensa, en la que respondió con convicción y carpeta y sin enojos, aunque sin dejar pasar una cosa por otra. “Somos un equipo con carencias y pese a eso logramos lo que logramos. No estamos para ganarles a todos y nos cuesta mucho ganar partidos como el de hoy [por ayer]”, expresó Tabárez. “Hicimos cuatro goles, que no se nos exija la perfección, porque nosotros nunca vamos a ser perfectos”. El técnico celeste dijo que el partido fue una expresión clara del nivel de paridad que hay en el fútbol sudamericano. El Maestro señaló: “La pasión que tuvo el partido de parte de ambos equipos, que además responde a lo que es el fútbol sudamericano, no se ve por ejemplo en la Eurocopa, que se está jugando ahora”.

El futuro siempre aprieta y pide cancha, dejando atrás lo que pasó. La taquicardia colectiva que se apoderó del Centenario durante un buen rato del partido con los peruanos será un recuerdo más en este sendero celeste, que ya suma 17 partidos consecutivos sin conocer la derrota.

El largo invicto, que suma encuentros amistosos y oficiales, refleja la personalidad de superhéroe de este equipo, que en muchas ocasiones parece al borde del abismo, pero al final siempre termina bien parado. Exhibiendo alternativamente sus defectos y virtudes, la celeste sigue un rumbo definido, por más que en el camino puedan existir sacudones. Si ayer la retaguardia no dio la sensación de solidez deseada -contando o sin contar con la ausencia obligada del capitán Diego Lugano por haber recibido dos amarillas-, la nota refrescante la dieron los tres jugadores que ingresaron en el transcurso del encuentro.

Esta vez, y extrañamente si hacemos un detallado análisis retrospectivo, las respuestas que los celestes no tenían en la cancha las tuvieron con los cambios, que fueron, quizá como nunca, un revulsivo clave para asegurar el triunfo. El ingreso del Cebolla Christian Rodríguez y el fraybentino Gastón Ramírez revitalizó a un equipo que parecía haber quedado tieso después del penal que el arquero Penny le atajó a Forlán sobre el arco de la Ámsterdam.

El gol de cabeza del lacazino Rodríguez reacomodó la sonrisa en los rostros uruguayos, que igual siguieron tensos hasta el final, cuando el gol del otro ingresado, Sebastián Eguren, completó el engañoso resultado final.

La trabajosa victoria en casa sobre el equipo que ahora está último en la clasificatoria no hace otra cosa que confirmar lo duras que son estas instancias a los mundiales en Sudamérica, una idea sobre la que el entrenador celeste ha insistido en muchas ocasiones. Abonados a los repechajes desde hace tres fases clasificatorias en las que invariablemente hemos terminado en la quinta colocación, en este momento debemos pasar raya y mirando la tabla de posiciones no podemos hacer otra cosa que tener esperanzas ciertas de llegar a Brasil.