La tarde fría no impidió que el Centenario luciera con mucha gente en sus tribunas; es que era el debut de Fénix y Peñarol en el Apertura. El futbolero andaba con abstinencia de la pelotita y quedó demostrado. Además, para el hincha carbonero era un día especial porque volvía el capitán. Antonio Pacheco se ponía otra vez la 8 en su espalda. Todo comenzó bien pero terminó mal para los mirasoles. A los capurrenses les quedará grabada esta fecha y la sacarán a relucir cada vez que puedan. No es para menos: en un partido increíble se llevaron tres puntos del Centenario pero de la mejor manera: del 1-3 pasaron al 4-3 con buenas actuaciones de sus players. Hernán Novick jugó un gran partido pero el armenio Guevgeozian, con su desfachatez habitual, dejó la cremita de la fecha con un golazo al ángulo de Enrique Bologna. El buen golero argentino no tuvo su mejor tarde y desde las tribunas bajó el murmullo.

La lesión

Antonio Pacheco fue trasladado del Centenario a Casa de Galicia y será operado en el Hospital Británico. Fue una fractura de tibia y peroné con desplazamiento. El jefe de la sanidad aurinegra, Alfredo Rienzi, explicó a Radio Universal que se trata de “una lesión similar a la de Morena. La edad no significa que tenga más tiempo de recuperación. Tony es un gran profesional y nunca había tenido una lesión grave en su carrera. Tendrá entre cuatro y seis meses de rehabilitación”. Fernando Morena se quebró durante la Copa América de 1983, de la que Uruguay fue campeón. Fue hace 29 años, a principios de setiembre, y el Nando volvería al fútbol en 1984 para unos pocos partidos con Boca y se retiraría por primera vez en diciembre de 1984, jugando la final con Bella Vista. La fractura del ídolo actual ocurrió justamente en su retorno oficial después de haber sido “desterrado” por una temporada y estar a punto de colgar los botines antes de que Daniel Carreño, por entonces técnico de Wanderers, lo convenciera de seguir en el equipo bohemio.

Lo de Fénix fue notable, sacó adelante un partido que se le había puesto bravo pero lo hizo jugando bien. Eduardo Lolo Favaro, cuando el match estaba 3-3, mandó a la cancha al panameño Cecilio Waterman y vaya que rindió: por la derecha, con gran velocidad, complicó a Darío Rodríguez y al Hormiga Valdez. Todo arrancó con el gol de Novick, que además de ser campeón suda-mericano de póquer juega muy bien a la pelota. Al minuto empató Jorge Zambrana, que también puso el segundo un ratito después. Y vino el tercero. Pero tenía un sabor diferente. La mandó a guardar el ídolo de los carboneros: Antonio Pacheco, un año después de su despedida.

Con el encuentro 3-1 nadie se imaginaba el final de la película. Fénix, con juego y rebeldía, consiguió descontar con el armenio y en la última jugada del primer tiempo Nacho Pallas ganó de cabeza en el área mirasol y puso el 3-3. Cuando cayó el gol de Pallas la atención estaba centrada en la platea América, porque retiraban a Pacheco luego de la lesión. ¡Qué primer tiempo!

Cuento armenio

Eduardo Favaro, esta vez sin gorrito, puso a Cecilio Waterman en sustitución de Eric Davis: panameño por panameño. Cecilio fue fundamental en el sector derecho del medio campo de Fénix. Por momentos hizo de puntero y complicó a la defensa aurinegra y junto con la gran labor de Novick como enlace y el ataque de Guevgeozian salió un partido redondo. El armenio, con sus medias bajas y su trenza en la cabeza, metió un golazo luego de una pelota que perdió Cristóforo, y fue el cuarto, el de la victoria.

Se notaba el nerviosismo de Peñarol, que a pesar de probar con Siles para que el balón les lleguara a los delanteros atinó al “como sea”. Los últimos 15 atacó con cuatro y sus dos torres, Zalayeta y Olivera, no pudieron torcer el rumbo. El debut del paraguayo Aureliano Torres fue prolijo y como viene la mano será el amo y señor de las pelotas quietas de Peñarol. Para Fénix fue todo alegría, bancó bien en el fondo con el pasaje de Rodrigo Rojo al lateral y sacó unos contragolpes que pudieron estirar la ventaja. Lo ganó Fénix. Algunos dirán que es mito, otros que es realidad, pero el Ave Fénix resurgió y el grito de gol hizo temblar a la Bahía de Capurro.