Edinson Cavani firmó la semana pasada su pase al Paris Saint-Germain (PSG), procedente del Napoli, por 64 millones de euros. Resonante pase, que queda registrado de momento como el quinto más caro de la historia del fútbol, detrás de Cristiano Ronaldo, Zlatan Ibrahimovic (compañero del PSG), Zinedine Zidane, y Kaká; aventaja incluso al reciente pase de Neymar, de Santos a Barcelona, por 57 millones de euros. Puso la guita Nasser Al-Khelaidi, y el Edi se transformó en el pase más caro del fútbol francés. Los goles del delantero celeste cotizaron, y mucho.

En Uruguay jugó en tres equipos. Se inició en Salto Uruguay en 2000 cuando tenía 13 años, y jugó allí durante cuatro temporadas (de 2000 a 2004). En el intermedio, en 2003, fue cedido a préstamo a Ferro Carril. Y luego sí, en la temporada 2005 desembarcó en las categorías inferiores de Danubio, donde permaneció dos temporadas. Estos tres equipos se verán beneficiados por la reciente transferencia, y obtendrán un porcentaje gracias al artículo 21 del Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de jugadores de FIFA, llamado Mecanismo de Solidaridad, que no es lo mismo que Indemnización por Formación, que es el artículo 20.

Para aclarar este interesante articulado que protege a los clubes formadores, la diaria habló con el abogado Federico Perroni, referente en la materia y diplomado en Derecho Deportivo.

La paja del trigo

Según Perroni, el Mecanismo de Solidaridad es el que enuncia y establece que “el 5% del precio de una transferencia internacional realizada durante la vigencia de un contrato (técnicamente, indemnización que se paga al club que deja el jugador por parte del nuevo club) se deduce de ese precio y se destina por el nuevo club al club o clubes que formaron y educaron al jugador”. El monto, para todos los casos, es de 5% y se distribuirá proporcionalmente entre los equipos en los que el jugador se formó desde los 12 hasta los 23 años. Entre los 12 y los 15 años la indemnización que se percibe es menor a cuando el jugador tiene entre 16 y 23.

Gracias al Mecanismo de Solidaridad la indemnización correrá durante toda la carrera de Cavani, en este caso, para los tres clubes en cuestión. Pero atenti: según Perroni, hay puntos que es debido señalar. Según el abogado, es esencial que los clubes presten atención al desarrollo de las carreras de sus jugadores, porque al momento de ser transferidos, si no tienen contrato vigente, nada se recibe por concepto de pago por estar “libres” al momento del pase.

Otro de los detalles de importancia es que el mecanismo sólo se activa cuando las transferencias son entre clubes de distintas federaciones. Esto lo recuerda muy bien el directivo de Salto Uruguay Roque Escobar: “Nosotros, cuando Cavani fue vendido de Danubio al Palermo, sí recibimos un pago. Pero cuando fue vendido del Palermo al Napoli, no. La FIFA no cubre eso”, excepto que “la asociación en cuestión haya incluido dentro de su propia reglamentación que el mecanismo se active en el caso de transferencias nacionales”. Muy curioso, pero es así.

Tanto Escobar como Perroni confirmaron que los pagos correspondientes llegan en tiempo y forma, pero de lo contrario habría que recurrir a la FIFA o a los Tribunales de Arbitraje Deportivo (TAS, por su sigla en francés). En este caso, el PSG tiene un plazo de 30 días para hacer efectivo el desembolso a los clubes amparados en el Mecanismo de Solidaridad, a partir del momento en que se hizo oficial la transferencia, y para la eventualidad de que sean parciales, corresponden 30 días más después de cada fecha en que pague.

Transfer Matching System (TMS)

Perroni se refirió a que a partir de octubre de 2010, con la implementación de este software, el TMS, quedan registradas todas las transferencias mundiales, gracias a que todas las asociaciones que integran FIFA deben contribuir al registro para construir la historia deportiva de los futbolistas. Según la declaración del ente rector del fútbol, este sistema es vital para “fomentar y mantener un mercado de transferencia transparente basado en la integridad, la responsabilidad y la innovación”.

La ley FIFA

S>Artículo 20 “La indemnización por formación se pagará al club o clubes formadores de un jugador: 1) cuando un jugador firma su primer contrato de profesional y 2) por cada transferencia de un jugador profesional hasta el fin de la temporada en la que cumple 23 años. La obligación de pagar una indemnización por formación surge aunque la transferencia se efectúe durante o al término del contrato. Las disposiciones sobre la indemnización por formación se establecen en el anexo 4 del presente S>Artículo 21 “Si un jugador profesional es transferido antes del vencimiento de su contrato, el club o los clubes que contribuyeron a su educación y formación recibirán una parte de la indemnización pagada al club anterior (Mecanismo de Solidaridad). Las disposiciones sobre el Mecanismo de Solidaridad se establecen en el anexo 5 del presente reglamento”.

Pero su alcance es mucho más amplio que la propia definición: ayuda a cuidar la protección sobre los jugadores menores que se están formando; capacita y apoya a los actores claves; funciona como monitor de actividades de transferencias e investiga las presuntas violaciones de las normas, controlando además el cumplimiento de dichas normas con sanciones específicas; esto además de las cosas lógicas, como confirmar los términos y condiciones de los pases, facilitar los registros de los jugadores entre las federaciones, todas herramientas preponderantes para la toma de decisiones de las partes interesadas. Bien, FIFA, ahí.

Para todos también

Roque Escobar, el ex presidente del decano salteño, afirmó en conversación telefónica que un equipo de abogados lleva adelante la tarea de monitorear el tema de la transferencia. Es el mismo que trabajó en el anterior pase, el de Danubio a Palermo, que le desembolsó a las arcas de Salto Uruguay 70.000 euros aproximadamente. En este caso, la cifra es mayor, ya que si bien el porcentaje no es móvil, la venta superó a la anterior. De salir todo en orden, al equipo salteño le quedarían en líquido aproximadamente 450.000 euros.

La idea es clara: seguir trabajando en la misma línea. Salto Uruguay tiene el Complejo Deportivo Julio Pozzi para sus deportistas y asociados, además del gimnasio cerrado, la cancha de fútbol cinco, y los salones sociales. La directiva aún no ha resuelto para qué o a qué destinará el monto por la trasferencia de Edin, pero seguramente sea en la mejora de alguna de las instalaciones. Según Escobar, se podrían mejorar dos canchas más en el complejo de fútbol, o llevar adelante algunas remodelaciones edilicias, o bien colocar piso flotante en el gimnasio de básquetbol. Siempre por y para el club. No es lo mismo para un club desarrollado e inmerso en el profesionalismo y la formación de jóvenes jugadores, como Danubio, que para un club amateur como Salto Uruguay. Más aun, no es lo mismo en la capital que en el interior.

Ya lo sabían

Escobar comentó a la diaria que hace un mes llegaron a la ciudad de Salto un periodista y un camarógrafo de la cadena árabe Al Jazeera, con el propósito de reconstruir la vida de Cavani, conocer sus orígenes, sus raíces familiares, y sus comienzos en el fútbol. Salto Uruguay los recibió en su estadía y los acompañó mientras realizaban su trabajo.

Más allá de que el juego y los goles han transportado a Cavani a la esfera de lo mundialmente conocido, y que por ende cualquier cadena internacional quisiera hacer un reportaje sobre él, da pie a la suspicacia el hecho de que entre árabes ya conocían cuál sería el destino futbolístico del goleador. ¿Curioso, no?

También lo es el hecho de que el delantero fue, firmó y volvió, entre otras cosas para jugar un partido a beneficio en el estadio Ernesto Dickinson. ¡Qué crá! El encuentro fue entre Los Amigos de Cavani -equipo formado, entre otros, por los sub 20 Gastón Silva y Rubén Bentancourt, y el puntero de la liga salteña, el club Ceibal.

¿Hacia adelante qué?

Es muy nuevo esto de los derechos de formación y el Mecanismo de Solidaridad, lo cual requiere un proceso de adaptación al “se puede”, que antes no existía o era esquivado por clubes y contratistas. Ahora implica una visión mucho más macro de proyección deportiva y de cuidados a los niños y jóvenes. Desde lo deportivo hacia lo social. Y quizá sea lo más relevante de toda esta danza con lobos, entre plata, petrodólares, árabes, franceses y napolitanos dolidos. Fácil hubiera sido aplicar la tablita de Perroni y graficar cuántos miles eran para cada uno. No es la idea. Lo trascendente es qué hacer con esto. Si se sigue por el camino del azar, esperando a que un pibe con condiciones pegue sus cinco minutos de fama en un sudamericano y, de buenas a primeras, pase de valer dos pelotas y un par de zapatos a millones de dólares; o si se comienza a trabajar formalmente para proteger y cuidar a esos mismos jóvenes con el desafío de que cuando les pase, si es que les pasa, sepan que les pasa. Da la sensación de que Salto Uruguay está bien ubicado en el tema, y seguramente muchos más también. Que sirva el aprendizaje, por el bien de todos.