La Franja de Gaza está separada de Israel por un muro que comenzó a ser construido por el gobierno israelí en 1994. En aquel momento fue definido por las autoridades como una “solución temporal”, aunque más adelante se supo que no había planes de desmantelar la construcción. Un funcionario de la cancillería israelí explicó que “utilizar el término ‘solución final’ podría haber sido aprovechado por los enemigos de Israel para seguir alimentando la campaña de desprestigio y tergiversación de la realidad que llevan a cabo desde 1967 hasta la fecha”. Pero el muro fronterizo no está logrando su cometido, ya que los habitantes de Gaza construyen permanentemente túneles que utilizan para cruzar mercaderías en tiempos de paz y combatientes en tiempos de guerra.

Esto ha llevado a Tel-Aviv a construir un muro subterráneo. Una fuente del gobierno israelí explicó que la situación se está volviendo “incontrolable”, ya que “con la estrategia de reducir la cantidad de calorías que dejamos pasar a la Franja de Gaza, los palestinos están cada vez más flacos y casi no necesitan excavar. Hoy por hoy, un niño palestino promedio puede arrastrarse por un túnel hecho por un topo”.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró que la construcción del muro podría jugar un papel fundamental para la solución al conflicto denominada “de los dos estados”, ya que, según explicó: “si logramos que haya alguna pequeña porción del territorio atrapada en una gigantesca caja de cemento, podríamos perfectamente darle la autonomía”. En los últimos años varios políticos israelíes han abogado por el establecimiento de la Autoridad Nacional Palestina como un país independiente. Un senador ultranacionalista que defiende esta postura afirmó que Israel debería acostumbrarse “a atacar, bombardear y someter a nuestros vecinos, pero siempre teniendo en cuenta que se lo está haciendo a una nación soberana y no a un territorio con un estatus indefinido”.