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Deporte | Jueves 13 • Abril • 2017

Borja, de Palmeiras y Yefferson Quintana, de Peñarol, ayer, en el estadio Allianz Parque, en San Pablo, Brasil. Foto: Nelson Almeida, AFP
Borja, de Palmeiras y Yefferson Quintana, de Peñarol, ayer, en el estadio Allianz Parque, en San Pablo, Brasil. Foto: Nelson Almeida, AFP

En un partido increíble, Peñarol cayó 3-2 con Palmeiras en Brasil

Una batalla futbolística épica se vivió anoche en el Allianz Parque de San Pablo, que se saldó con la victoria de Palmeiras 3-2 sobre Peñarol. La derrota dejó a los aurinegros en el tercer lugar del grupo 5 de la Libertadores, con tres puntos, segundo quedó Jorge Willsterman de Bolivia con 6 y primero con 7 puntos Palmeiras.

El partido entre los carboneros y los verdes paulistas tuvo de todo y se resolvió a los 54 minutos del segundo tiempo, cuando, después de un córner, el lateral derecho Fabiano, de cabeza, les dio el triunfo a los locales. Hasta ese momento el empate 2-2 marcaba lo que había sido un duelo tremendo, que por lo cambiante de las acciones pareció que fueron varios partidos dentro de uno.

El primer tiempo de Peñarol fue perfecto. El equipo de Leonardo Ramos arrancó el partido con la idea clara de presionar a Palmeiras en su cancha, de hacerlo sentir incómodo, y lo logró gracias al enorme trabajo de los volantes, pero también de los delanteros, que fueron los primeros en apretar la salida de los brasileños. Cuando tenía la pelota, Peñarol la jugaba con criterio, y varias veces avanzó en el ataque con peligro. Junior Arias avisó con un remate desviado a los 18 minutos; después, un cabezazo de Nahitan Nández puso nuevamente en alerta a la defensa verde, hasta que a los 31 minutos, tras un córner muy bien pateado por Junior Arias, el Cachila Ramón Arias marcó el 1-0 con un furibundo golpe de cabeza. Aturdido, Palmeiras se sintió aun más incómodo con el partido, y Peñarol casi convierte nuevamente a los 38, pero el arquero Fernando Prass le atajó un mano a mano a Junior Arias. Ya en tiempo de descuento, un tiro libre desde la media luna de Dudu pasó cerca del arco de Gastón Guruceaga, en la única llegada de los brasileños en todo el primer tiempo.

Pero en los primeros cinco minutos del segundo tiempo pareció que todo lo bueno del primer tiempo había quedado en la nada: con dos goles, Palmeiras se puso arriba en el marcador. Primero, Willian, después de una jugada sucia, empató el partido a los 46. A los 50, Dudu aprovechó una distracción defensiva aurinegra para poner el 2-1. Casi enseguida, a los 54, un penal de Hernán Petryk le dio la oportunidad de hacer el tercero a Palmeiras, pero el colombiano Miguel Borja la mandó por arriba del travesaño.

Después se abrió otro de los partidos dentro del partido. Peñarol se rearmó, tras esos primeros diez minutos fatídicos, y empezó a salir del fondo y a pensar en el arco de enfrente. A los 58 minutos el director técnico Leo Ramos apostó fuerte: mandó a la cancha a Gastón Rodríguez en lugar de Marcel Novick. La jugada le salió bien, porque a los 75 el delantero formado en Wanderers empató el partido con una oportuna aparición, tras un buen cabezazo del zaguero Yeferson Quintana, rechazado en primera instancia por el arquero brasileño Fernando Prass. Antes del empate, Palmeiras tuvo una ocasión de gol clarísima, que sacó in extremis el lateral zurdo Lucas Hernández.

El 2-2, cuando faltaban 15 minutos para el final, abrió otro de los minipartidos jugados anoche en el precioso Allianz Parque. Los brasileños tuvieron el 3-2 en una incursión de Willian, pero tras superar a Guruceaga, el delantero tiró su remate al palo. Pero todavía había más. Ya en tiempo de descuento, el árbitro ecuatoriano Roddy Zambrano -a quien a esa altura el partido se le había ido completamente de las manos- expulsó al brasileño Dudu, decisión que generó un tumulto que detuvo al encuentro durante varios minutos. La emoción no amainaba, y el millar de hinchas aurinegros presentes en el estadio casi gritan el tercero en el minuto 51 del segundo tiempo. Un gran desborde de Lucas Hernández y un perfecto pase dejaron solo a Gastón Rodríguez, quien desde una posición inmejorable la mandó afuera.

Pero en la recarga, una gran atajada de Guruceaga ambientó un córner desde el que llegó el gol fatídico para Peñarol, que cerró una noche de fútbol que, más allá de la derrota final -ciertamente injusta, teniendo en cuenta lo bueno hecho por los carboneros durante muchos pasajes del partido-, será recordada por mucho tiempo.


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