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Deporte | Miércoles 19 • Abril • 2017

Hugo Silveira de Nacional y Nathan Cardoso de Chapecoense, ayer, en el estadio Arena Conda, en Chapeco, Brasil. Foto: Nelson Almeida, AFP
Hugo Silveira de Nacional y Nathan Cardoso de Chapecoense, ayer, en el estadio Arena Conda, en Chapeco, Brasil. Foto: Nelson Almeida, AFP

Tiene su jeito

De atrás y venciendo un par de obstáculos no previstos, Nacional empató 1-1 en el Arena Condá de la catarinense ciudad de Chapecó frente a Chapecoense, y se quedó en la segunda colocación de la serie.

No fue malo el desempeño tricolor en cuanto a su condición de visitante en Brasil, en cuanto al resultado final y en cuanto a su posicionamiento a futuro en el grupo, pero también dejó la sensación de que tal vez hubiese podido un poquito más. Claro que hay coyunturas, dinámicas del propio juego que van corriendo para aquí o para allá lo que se proyecta.

El partido, los partidos

A Nacional le costó el arrancar perdiendo después de un penal inexistente, pero se ajustó durante el partido y no le quedó incómodo el empate con la nueva formación catarinense. Ahora, el líder absoluto del grupo 7 es, desde ayer, Lanús, que en casa aplastó a Zulia 5-0. Los granates argentinos suman 6 puntos, Nacional y Chapecoense 4 y Zulia 3.

El partido que pudo ser empezó apenas dos minutos después del comienzo real del juego. Dos vueltas había dado el minutero cuando Nacional atacó en abanico de derecha a izquierda, y apenas pasando la medialuna por el lado izquierdo, Rodrigo Aguirre sacó un terrible zurdazo que hizo “¡clank!” en el travesaño de Chape, y la globa se fue afuera.

El otro partido que pudo ser y terminó siendo arrancó apenas seis minutos después, cuando Reinaldo pasó a gol un insólito penal que el árbitro ecuatoriano Carlos Aníbal Orbe le pitó a Sergio Otálvaro, que marcó sin falta a Arthur.

Ese período inmediato al gol local significó un momento medianamente estándar de las prestaciones de los equipos brasileños que llevan ventaja en el juego, y un Nacional algo atontado, que permitió algunas filtraciones en su resguardo defensivo, pero que no se enloqueció.

Sin apuro, el elenco de Martín Lasarte fue ganando terreno y pareció aproximarse al empate, hasta que, a los 40, una imponente combinación entre los zurdos Rodrigo Aguirre y Kevin Ramírez terminó con un exquisito pase atrás del riverense para que Hugo Silveira, también con su pierna izquierda, lo terminara llevando al gol.

Con las cosas en su lugar -aquel penal nunca debió haber sido sancionado, y por tanto el gol del zurdo Reinaldo no tendría que haber llegado- los tricolores se tomaron los últimos cinco de la primera parte para aprovechar el viento de cola y estuvieron cerca del segundo gol, particularmente en un remate de Alfonso Espino que llegó esprintando desde su lateral como actor de reparto y casi se convierte en protagonista principal, de no ser por el manotazo de Artur Moraes.

Depois

Seguro que con la capacidad de análisis y manejo de las situaciones que tiene Martín Lasarte, el entretiempo debe haber sido campo fértil para planificar la segunda parte ya con el ejemplo de lo que había acaecido al principio.

Nacional arrancó en el campo rival y, si bien dejó espacios para los brasileños, le quitó intensidad al partido.

La impericia del árbitro para controlar el juego y un cierto malandragem de los nuevos chapecoenses -ninguno de los jugadores de ayer es de la ciudad, y llegaron al club tras la tragedia aérea- fueron enturbiando la cosa.

Ante la inestabilidad y la amarilla de Sergio Otálvaro, Lasarte decidió un cambio 2 en 1: le dio ingreso a Gonzalo Porras por el colombiano y pasó a Santiago Romero al lateral derecho. Parecía que Porras entraba para dar piernas frescas en la media cancha, cosa que hizo, pero su participación inicial fue para ser héroe: salvó en la línea una jugada que será de las estelares del 24 de diciembre en #ElProgramaDeLaVecchia, y lanzó una pelota que a centímetros del arco reventó contra el palo Thiago Mello y la limpió Porras cuando esta bailaba sobre la línea.

Apenas quedará en los resúmenes semanales el casi gol en el arco de enfrente, cuando Rodrigo Aguirre puso quinta, entró al área verdolaga y metió el zurdazo que tapó muy bien Artur Moraes, y después nada más. El punto, un buen proyecto y a esperar la revancha, el jueves 27 en el Parque Central.


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