Luego de meses sin realizar cambios, el Banco Central del Uruguay (BCU) resolvió subir la tasa de interés por 25 puntos básicos hasta 6%. Desde el ente argumentan que la decisión tiene por intención “preservar el anclaje de las expectativas de inflación y contribuir a la convergencia de la inflación hacia la meta de 4,5%”.
En un comunicado, desde el Comité de Política Monetaria del BCU destacaron la suba del índice de precios al consumo, que “aumentó a 4,7% interanual en setiembre, asociado al incremento de los bienes importados, frutas, verduras y combustible”, y que “no se observan presiones inflacionarias generalizadas”. Indicaron que “las expectativas de inflación se mantuvieron ancladas” al objetivo de 4,5%, y añadieron que el promedio de las estimaciones de operadores financieros, analistas y empresas es de 4,71%, lo que “ratifica la confianza en el régimen de metas de inflación” establecido.
En la misiva se explica que, a nivel internacional, “las tensiones geopolíticas continúan impulsando los precios de la energía y, de forma indirecta, los de otros bienes comercializables”, lo que deriva en “una revisión al alza de las expectativas de inflación”. Añade que, como consecuencia, “los principales bancos centrales” y “los mercados financieros internacionales” han decidido incrementar sus tasas de interés.
También subraya que, en el plano local, “la economía muestra señales de resiliencia”, luego de “shocks sectoriales y climáticos que también afectaron transitoriamente la actividad”. Según el BCU, “las proyecciones indican que la inflación permanecerá transitoriamente por encima de la meta, aunque dentro del rango de tolerancia, mientras se procesan”, y que eventualmente “convergerá hacia el objetivo de 4,5%”. De igual forma, el ente avizora el crecimiento de los niveles de actividad “en torno a su tendencia en el horizonte de proyección”.
Desde el Comité de Política Monetaria catalogaron a la “proliferación y persistencia de los shocks geopolíticos y climáticos” como “un riesgo relevante para la evolución de los precios y las expectativas de inflación, y justificaron de esa forma la decisión del directorio del ente, que pretende sostener “la instancia expansiva de la política monetaria”.
“La medida no busca revertir el efecto directo de los aumentos temporales de energía y alimentos sobre los precios, sino actuar proactivamente para limitar su persistencia y evitar que se trasladen al resto de los precios y las expectativas”, concluye el comunicado.
