La familia y los amigos de Amal Khalil, corresponsal del diario Al-Akhbar, la despidieron el jueves en su casa en Bisariyeh, una aldea del sur de Líbano. Murió el miércoles, por ataques del ejército israelí.

Viajaba en un auto en la zona de At-Tiri, cerca de la frontera con Israel, con otra periodista, Zeinab Faraj, cuando otro vehículo que iba delante del suyo fue bombardeado. Las dos mujeres buscaron refugio en un edificio, pero fueron atacadas también allí, según reportes de testigos y del Ministerio de Salud de Líbano, citados por France 24. La Cruz Roja pudo rescatar a Faraj herida, pero cuando volvió a buscar a Khalil también los trabajadores humanitarios fueron atacados. Horas después, recuperaron el cuerpo de la periodista de entre los escombros.

El ejército israelí manifestó que está investigando “los detalles del incidente” y negó haber impedido a los equipos de rescate acceder a la zona.

“Atacar a periodistas es un crimen atroz y una flagrante violación del derecho internacional humanitario ante la cual no guardaremos silencio”, dijo el ministro libanés de Información, Paul Morcos, en sus redes sociales.