Un hospital, edificios y vehículos fueron alcanzados en Kiev, la capital de Ucrania, por un ataque ruso que dejó 15 muertos y 39 heridos. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, dijo que Rusia está intensificando la ofensiva contra su país, que ya se extendió por cuatro años y medio.
Zelenski afirmó que las fuerzas rusas utilizaron misiles balísticos y drones de manera combinada “para causar el mayor daño posible a la infraestructura civil”, y pidió una “respuesta global” a este ataque. La ofensiva dejó 90.000 hogares sin energía eléctrica por varias horas.
Las Fuerzas Armadas de Rusia comunicaron más tarde que habían llevado adelante en Kiev “un ataque masivo con armas de alta precisión de emplazamiento terrestre, aéreo y naval, así como con drones de largo alcance”, pero afirmaron que los blancos fueron “instalaciones del complejo industrial militar, un centro logístico y almacenes” de piezas de equipamiento bélico.
