Ariel Pinocho Sosa sabía que tenía una carta ganadora. No siempre los textos de Zíngaros eran una maravilla; a veces, los históricos parodistas venían flojísimos en ese rubro, pero cuando Ledys Panchito Araújo ponía un pie sobre los tablas del Teatro de Verano, se convertía en una bestia actoral.

Siempre había sido muy gracioso, desde sus días en la escuela República Libanesa y más grande, entre sus compañeros de trabajo en la Tienda Inglesa de Parque Posadas, antes de meterse de lleno en el carnaval. Pero esa es una condición no más que común.

Panchito manejaba todos los resortes de la actuación: los tiempos, los espacios, la reacción del público, los talantes de los otros actores en escena, el clima del día; y cuanto más adversa resultaba la situación, más gigante se hacía. No pocas veces, desafiante, embromó con Pinocho sobre la locura de ambos, y eso era casi lo único que lograba relajar al loco Ariel.

Salir en Zíngaros, el conjunto más popular e importante del carnaval, nunca fue papa. La presión era -es- real y Pinocho quería ganar siempre. Así que alguien tenía que alivianar todo el clamor popular, los odios y los amores y la mirada del jurado, para que los espectáculos funcionaran.

El célebre actor, que se crio en la Ciudad Vieja, de la que siempre recordaba los corsos, y luego se mudó a Capurro, donde tuvo de vecinos a los humoristas de La Escuelita del Crimen, no precisaba mucho.

Con sólo un gesto podía provocar un tsunami de risas en las plateas del Ramón Collazo. Después de consagrado, la gente también iba a verlo a él y sus gracias, como fuera y donde fuera, y agotaba las entradas. Y cuando una parodia venía muy fulera sacaba todos los recursos de su galera.

Tenía, además, un gran dominio de su capacidad expresiva y no se guardaba nada. Utilizaba cada músculo de su cuerpo para encontrar la risa. El manejo de su voz y la forma en que hacía suyo el texto de turno asombraban en cada carnaval. En 2019, cuando se fue de Zíngaros a sus rivales Nazarenos, hizo inolvidable su catchphrase “no nos enloquesamo” interpretando al monito Abu en la parodia de Aladdin.

Por momentos parecía poseído, y se dejaba ir hacia el límite del control, alimentado por las risas y entregado a la actuación.

Si bien en los papeles fue un gran segundo de otros grandes como Pinocho, Aldo Martínez y Cachito de León, su talento humorístico lo ponía al frente de la escena de forma natural.

Al principio fue detrás de sus oportunidades y en 1996, luego de probarse, debutó en el carnaval con los parodistas Espantapájaros de Medianoche. En 2004 siguió con los humoristas Los Carlitos. Allí ganó un primer premio de la categoría en 2006, aunque su actuación en la humorada “El velorio de momo” (de 2004) quedará marcada como uno de los puntos más altos y reideros de su carrera. En 2005, tentado por varios conjuntos, se fue a La Reina de la Teja y al año siguiente volvió a la categoría del humor.

Una para los más carnavaleros: podía haber llegado unos años antes al conjunto de Cachito, pero el Tano Di Lorenzo, responsable de Espantapájaros y celoso de su valioso componente, le jugó una picardía al dueño de Los Carlitos y se quedó con Panchito unos años más.

De vuelta (luego de un pasaje por la revista Feeling's), a sugerencia de un compañero de trabajo del súper, el actor fue hasta el ensayo de Zíngaros para ver si había lugar. Pinocho le dijo que lo había estado buscando pero que el equipo estaba completo. A los pocos días, el loco lo volvió a buscar y juntos iniciaron una de las duplas más memorables del carnaval.

En diciembre de ese año, 2009, se incorporó a Zíngaros; fue parte del conjunto desde 2010 a 2019 y obtuvo el primer premio de la categoría parodistas en 2010, 2011, 2014, 2015 y 2018; este último año recibió el reconocimiento a Figura Máxima del carnaval. En 2022, luego de su pasaje por Nazarenos, la pandemia y la muerte de Ariel, volvió a Zíngaros.

Como la mejor de las ofrendas para su compadre, volvió a ganar el ansiado trofeo.

Panchito también hizo teatro tradicional, o como se le llame. En 2016 fue parte del elenco de la obra de humor negro Veraneando como mamá y en 2021, con Sebastián Almada, fue parte del espectáculo Almada y sus gracias en el teatro Movie. Ese mismo año también participó en el show televisivo de Canal 10 Masterchef Celebrities.

En junio de 2022 fue internado por una afección intestinal y luego de varias intervenciones, falleció este martes de mañana.

Fue el año de la vuelta del carnaval a Uruguay, con un público ansioso por ir a sentarse al frío a reírse un rato, comerse un churro y olvidarse de todo lo horrible. Fue el año más difícil para Zíngaros y también para muchos uruguayos. Fue también el carnaval en el que Panchito se puso una peluca indefendible, se subió a la tarima de madera, se vistió de Pepe Mujica y descostilló de la risa a medio país, y algunos más.