Educarse en ciencias en Uruguay ha sido siempre una tarea muy difícil, incluso en nuestros días, con programas de posgrado establecidos y reputados como el Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (Pedeciba) y la Comisión Académica de Posgrados (de la Universidad de la República, Udelar), y en entornos mucho más favorables en cuanto a financiación de proyectos y disponibilidad de becas de maestría y doctorado. Los científicos1 más veteranos fuimos formados en un período de extrema escasez de recursos para la ciencia, por lo que hacíamos malabares con lo que disponíamos para poder avanzar en nuestros proyectos científicos. Los más jóvenes, con mejores condiciones de trabajo y mejores fondos para apoyar sus investigaciones, están todavía muy lejos de tener las posibilidades de financiación con las que cuentan sus colegas en los países del primer mundo. Es así que Uruguay ha creado, sin darse cuenta, una masa crítica de científicos con muy alto ingenio y creatividad.

Generar resultados científicos sin dinero parece una tarea casi imposible; sin embargo, en Uruguay se logró producir y se sigue produciendo ciencia de muy alto nivel, basada en el ingenio y la creatividad. Es una especie de garra charrúa de la ciencia. Esto es lo que nos hace exitosos a donde vayamos. Los investigadores uruguayos son muy valorados en el extranjero, son gente con una gran capacidad de trabajo y, si son capaces de arreglárselas en un laboratorio con muy pocos recursos, cuando hay recursos disponibles son altamente productivos. Si a esto le sumamos el espíritu solidario de muchos de nuestros colegas científicos, obtendremos una combinación perfecta para lo que Uruguay está mostrando al mundo en estos días: que los científicos pueden aportar y mucho a la crisis de la covid-19.

Nuestra ciencia y la covid-19

Mucho antes de que se dieran a conocer los primeros casos positivos para esta enfermedad en Uruguay, algunos científicos, en pleno verano, estaban ya pensando de qué forma el país iba a afrontar la crisis de la covid-19, que ya se estaba expandiendo en muchos países. Era sólo cuestión de días o semanas que llegara a Uruguay. Un grupo de virólogos de la Facultad de Ciencias de la Udelar y del Institut Pasteur de Montevideo se pusieron a trabajar para poner a punto un test de diagnóstico fácil de usar y de costo accesible. Pusieron a disposición días y semanas enteras de su dedicación para generar este kit, que actualmente se está aplicando en diversos laboratorios.

La Facultad de Ciencias, la de Química, el Centro Universitario Regional Norte de Salto de la Udelar, el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable, el Laboratorio Básico del Hospital de Clínicas y el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias, ponen a disposición equipos y personal para hacer los diagnósticos. Para muchos de estos héroes y heroínas esto implica dejar de lado sus proyectos de tesis, de doctorado o maestría, para viabilizar una gran cantidad de resultados de diagnóstico de covid-19.

La técnica de RT-PCR (utilizada en estos kits para confirmar los casos positivos) es manejada por muchos estudiantes e investigadores en temáticas muy diferentes a la virología, por lo que simplemente tienen que adaptarla al diagnóstico y aplicar un protocolo estricto. Esta flexibilidad en la investigación científica es lo que nos permite tener hoy un escuadrón de jóvenes científicos listos para zambullirse en esta acción solidaria. Esto se coordina con el Laboratorio Central del Ministerio de Salud Pública, que está integrado también por personas con doctorados en ciencias de Uruguay. La Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) rápidamente dio apoyo esta iniciativa para asegurar que el proyecto no quedara inconcluso por falta de fondos. De nuevo, el ingenio y la creatividad de nuestros investigadores hizo que este proyecto pasara a la fase de producción de kits, que son luego usados en una red enorme de laboratorios de investigación académicos que se convierten momentáneamente en laboratorios de diagnóstico.

Rápidamente, investigadores del Institut Pasteur de Montevideo secuenciaron el virus aislado de diez pacientes para estudiar el origen y qué cepa del virus está circulando en Uruguay. También, investigadores de la Udelar crearon el Grupo Uruguayo Interdisciplinario para el Análisis de Datos de Covid-19, para hacer un seguimiento de los aspectos epidemiológicos y de modelización de la epidemia en el país. De esta manera se constituyó un foro de discusión muy rico entre académicos con mirada crítica. El Institut Pasteur de Montevideo produjo un monitor de covid-19, que nos permite ver la evolución día a día de la epidemia. Hay que resaltar también los aportes de investigadores de muy diversas áreas, que mediante notas de prensa hacen llegar su mirada reflexiva sobre esta epidemia.

En paralelo, se montaron otras iniciativas entre ingenieros, empresas de ingeniería, el Laboratorio Tecnológico del Uruguay y médicos neumólogos e intensivistas para generar respiradores de bajo costo y con iguales características que los modelos comerciales, que cuestan decenas de miles de dólares. Nuevamente, la ANII redobló la apuesta para financiar estos proyectos y así asegurar que en un plazo de un mes estos nuevos respiradores estén disponibles. Y, otra vez, el ingenio y la creatividad de hacer cosas complejas con el material disponible y en un tiempo récord se ponen a prueba.

Es posible que para muchos uruguayos la ciencia y los científicos estén muy alejados de lo que ellos sienten o piensan. Los científicos no estarán al nivel de nuestras estrellas de fútbol, pero seguramente, con su “explosión solidaria” nos harán ganar uno de los partidos más difíciles de nuestra historia. También este partido requiere de todas y todos, en la medida en que se queden en sus casas lo más que puedan y apliquen las recomendaciones que han hecho circular tanto el gobierno como la Udelar y el Sindicato Médico del Uruguay.

Vaya a los científicos y científicas nuestro homenaje desde el Pedeciba, que los formó como investigadores y que orgullosamente ve cómo su ingenio y creatividad hacen que la ciencia y los investigadores sean imprescindibles para la construcción de un país y una sociedad mejor.

Atilio Deana es responsable de Valorización de la Investigación y Transferencia Tecnológica del Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas.

Ciencia en primera persona es un espacio abierto para que científicos y científicas reflexionen sobre el mundo y sus particularidades. Los esperamos en [email protected]


  1. Si bien a lo largo de este texto utilizamos el género masculino, esto no implica una intención de no reconocimiento o invisibilización de otros géneros o identidades, sino que constituye una decisión exclusivamente orientada a simplificar la lectura.